El papa Paco llama bestias a sus predecesores

Arturo del Villar

YA ha regresado el papa Paco a su nación, el Estado Ciudad del Vaticano, una broma que toleran los estados verdaderos, desde Kazajistán. El Vaticano había difundido en días anteriores que al coincidir allí con Xi Jinping, presidente de la República Popular China, era factible que se celebrara una entrevista entre el líder de la nación más poderosa del mundo y el del ficticio Estado más pequeño, en un intento por forzarla. Vana pretensión, porque Xi prefrió conversar con el presidente de la Federación de Rusia, Vladimir Putin, a hacerlo con el fantasmón de las faldas blancas, como es lógico.

Durante la tradicional conversación con los periodistas que lo acompañan en el avión durante sus viajes, Paco hizo una afirmación sorprendente, porque calificó de bestias a sus predecesores. Dijo: “Lo de matar lo dejamos a las bestias.” La Iglesia catolicorromana es la institución más criminal que ha existido en toda la historia de la humanidad, porque organizó las cruzadas medievales para matar a los mahometanos, y fundó el sarcásticamente llamado Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición para quemar vivos en hogueras públicas, después de atormentarlos bestialmente, a los acusados de ser brujos, homosexuales, científicos, herejes, protestantes, judíos, mahometanos y traductores de la Biblia latina a los idiomas nacionales.

Es imposible conocer el número de víctimas asesinadas religiosamente por la Inquisición, ya que los criminales evitaban facilitar datos sobre sus fechorías. Algo puede suponerse respecto a España, en donde estuvo vigente entre 1478 y 1834, con un poder omnímodo, porque los reyes protegían al Tribunal para librarse de sus enemigos mediante cualquier acusación. Una de las inicuas características del fatídico Tribunal consistía en que aceptaba las delaciones anónimas. Sin ninguna prueba detenía a los denunciados, exigiéndoles que se expresaran acerca de una acusación que no le exponían. El verdugo les reclamaba que demostrasen no haber participado en una reunión con Satanás, por ejemplo, y su lógico silencio era considerado una prueba de haber cometido el supuesto delito.

El sacerdote Juan Antonio Llorente, secretario del fatídico Tribunal en España, incapaz de soportar tantos delitos, se exilió en Francia en 1813, y en París publicó entre 1817 y 18 sus opiniones y recuerdos en una Histoire critique de la Inquisition espagnole, en donde facilita la cifra de 32.000 quemados. Todos los crímenes inquisitoriales se perpetraron con la aprobación de los sucesivos papas, unas bestias sanguinarias según la definición, muy acertada, de su actual sucesor Paco.

Y no solamente mataba impunemente el Tribunal. Fue muy comentado en su tiempo el hecho de que el impío papa Pío IX, el primero al que concedió la infalibilidad el Concilio Vaticano I, firmó la sentencia de muerte  de los patriotas italianos Giuseppe Monti y Gaetano Tognetti. Se comportó como una bestia, según su sucesor Paco, que en este caso tiene razón y es infalible.

Eran los años en que los italianos pretendían unificar su país y expulsar a los ocupantes extranjeros. Al papa se le llamaba el papa--rey porque dominaba los conocidos como Estados Pontificios lo mismo que cualquier monarca, un impedimento para unificar a Italia bajo un único rey. El 22 de octubre de 1867 explotaron dos barriles de pólvora negra en el cuartel romano de Serristori, en donde se alojaban los zuavos pontificios, causando la muerte de 25 soldados. En las guerras suceden acciones así, y peores.

Una delación señaló como culpables del atentado a los patriotas Giuseppe Monti y Gaetano Tognetti. Fueron detenidos y encarcelados en las prisiones pontificias. Condenados a muerte, el papa Pío IX firmó la sentencia, sin importarle las muchísimas peticiones de clemencia que recibió: era una bestia insaciable. El 24 de noviembre de 1868 fueron guillotinados. Este crimen pontificio causó una gran polémica en el mundo civilizado, al considerar algunos ingenuos que el papa no debía firmar sentencias de muerte. Se comportó como una bestia, según la opinión autorizada de Paco.

La Iglesia catolicorromana ha estado asesinando mientras tuvo la oportunidad de hacerlo, porque los reyes se lo permitían: era una connivencia favorable para los dos estamentos enemigos del pueblo, atemorizado ante la amenaza de una ejecución legal para todo aquel que se atreviera a cuestionar su autoridad. Por una vez Paco ha dicho la verdad, algo insólito en una bestia papal.

ARTURO DEL VILLAR
PRESIDENTE DEL COLECTIVO REPUBLICANO TERCER MILENIO

Comentarios
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Angiolillo   |2022-09-17 12:40:40
la genocida y criminal iglesia católica siempre al servicio del poder
absolutista
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