El partido necesario pero ausente

El nefasto presente (+Pudimos & Sumar),

y el futuro necesario.

ARTURO DEL VILLAR. EMPIEZA el nuevo curso político al parecer con buenas perspectivas. Se anuncia para el día 6 de setiembre la comparecencia en el Senado del presidente Sánchez, secretario general del partido que usurpa el nombre de Socialista. Lo hará a petición propia, pero como consecuencia del reto que le planteó el senador Núñez Feijóo, presidente del partido que se dice Popular, ansioso por debatir cara a cara con él, después de estarse denigrando mutuamente por separado.

Y ya el día 1 la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra dicen de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, presentó en medio de la sierra de O Courel (Lugo) su plataforma Sumar, creada para restar votos a la izquierda tradicional, ante una expectante multitud compuesta por una treintena de campesinos. Al mismo tiempo los restos de Ciudadanos se suicidan. Esto promete. No sabemos qué, pero promete.

Del que sigue sin saberse nada es del Partido Republicano.  Existen dos centenares de grupúsculos que se apellidan republicanos, ninguno con bastante fuerza como para darse a conocer en toda la geografía española. Todos reclaman un referéndum del que sospechan que saldrá vencedora la opción republicana, sin considerar que es imposible la existencia de la República sin estar apoyada en un partido republicano potente.

Sabemos que una buena parte de la ciudadanía se declara republicana, por su presencia con banderas tricolores en manifestaciones convocadas a favor de la República, y también con pancartas contra la monarquía en actos en los que las fuerzas públicas represivas nos permiten personarnos a distancia. Pero de nada valen esas exteriorizaciones de un sentir colectivo, si no se cuenta con un Partido Republicano capaz de recogerlas y encauzarlas hacia la unidad de acción en toda España.

La República es un sistema político que cuenta con una teoría muy brillante y antigua, tanto que viene de la Grecia clásica. Esa teoría recla-ma ser puesta en práctica ahora, y para ello es preciso disponer de un gran Partido Republicano, que aglutine a la mayoría de los grupos políticos apellidados republicanos. Comprobamos en las sucesivas elecciones a Cortes la concurrencia de algunos partidos denominados republicanos, que al ser minúsculos no consiguen atraer la atención del pueblo descontento con las actividades delictivas de la familia irreal. Así nunca superaremos esta situación.

La política republicana debe ser explicada con un programa unitario, que recoja todas las sensibilidades. Federales, unitarios, socialistas y demás añadidos al nombre principal solamente veremos cumplidos los propósitos de derribar esta dinastía corrupta y corruptora unidos bajo la única bandera tricolor y cantando el único Himno de Riego. Utilicemos lo que nos une y apartemos por el momento lo que nos diferencia. Tiempo habrá después de formalizar los pactos necesarios para la buena gobernación.

Mientras continuemos pensando cada uno de los republicanos que encarnamos el ideal republicano, que estamos en posesión de la verdad republicana, será imposible avanzar en nuestro deseo de poner fin a la monarquía del 18 de julio instaurada por el criminal dictadorísimo fascista. Precisamente la República es un sistema basado en la unidad de criterios diferentes con una base común, para aplicar criterios de libertad, igualdad y fraternidad, que son los lemas clásicos aceptados por todos como norma de conducta.

Ha empezado un nuevo curso político, los partidos ponen en práctica sus estrategias tendentes a convencer a los electores de su respectiva idoneidad, pero los republicanos somos incapaces de presentarnos ante la opinión pública como un grupo organizado. De nada nos vale referirnos a la historia, para explicar que las dos experiencias republicanas de 1873 y 1931 no fracasaron, sino que fueron violentamente estranguladas en ambas circunstancias por la su-blevación de los militares monárquicos.

Podemos presumir de la actuación de nuestros antecesores, que dieron la libertad al pueblo cuando expulsaron a los borbones en su momento histórico. A nosotros nos toca actualizar su gesto al renovar su gesta. Un Partido Republicano único atraerá los votos de todos los descontentos con esa familia irreal dedicada a robarnos el dinero y la honra. Es el momento ahora.

ARTURO DEL VILLAR
PRESIDENTE DEL COLECTIVO REPUBLICANO TERCER MILENIO

Comentarios
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Angiolillo   |2022-09-02 14:24:54
Pudimos era republicano, y aunque hoy asombre, también lo era la PSOE, en
cuanto tocaron poder la República fue repudiada, por eso pienso que los
repúblicanos de nombre deben llevar apellido, porque izquierda y republicano no
es sinónimo, ahí está la 2ª República española para acreditarlo (y el Junt
catalán )
Dorinda   |2022-09-02 14:30:39
en principio la ventaja inmediata que traería una República al país, lo más
lógico a través de un referendum, es que nos libraríamos de la lacra
borbónico franquista, que no es poco, y no solo en nuestro caso porque la
monarquía es obsoleta e injusta, sino porque ahora como siempre, monarquía y
oligarquía aquí son sinónimos, por algo al frente de la malamente llamada
Transición estuvo el heredero del genocida militar golpìsta (porque no tuvo
hijos, que si no nos traf¡gamos una dinastía estilo Duvalier) y ahora tenemos
a la cria del heredero.
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