Paco, papa y banquero

Según mis cuentas, me debe ud. 10.000 euros de whiskys

Arturo del Villar. COINCIDIENDO con la fiesta conmemorativa de san Pedro, el supuesto Estado de la Ciudad del Vaticano facilita en los últimos años sus presupuestos, en un intento de terminar con las acusaciones de paraíso fiscal sin ley en el que todos los chanchullos económicos se toleran en nombre de la religión. Acaba de dar a conocer su balance financiero correspondiente a 2021, por medio del llamado óbolo de san Pedro. Es el dinero que las diócesis de todo el mundo envían al papa para que él lo administre de una manera religiosa. Se implantó oficialmente en el siglo VIII, y siempre ha sido la administración más opaca del mundo, al considerarse un trabajo sagrado.

El presunto Estado Vaticano era uno de los más poderosos económicamente del mundo. Tiene sus reservas de oro junto a las de los Estados Unidos de América y otras grandes potencias en la base militar de Fort Knox, en Kentucky, uno de los lugares más inexpugnables de la Tierra. Sin embargo, en los últimos años su potencial económico se ha visto reducido, al tener que pagar indemnizaciones millonarias a las pobres víctimas de la lujuria sacerdotal. Tanto es así que se ha llegado hasta el extremo de haber diócesis en quiebra, especialmente en los Estados Unidos, en donde los tribunales de Justicia son muy estrictos a la hora de condenar la pederastia clerical.

El Ufficio Obolo di San Pietro sumó el año pasado 46,9 millones de euros en donaciones. El país más generoso fue el más poderoso, los Estados Unidos de América, con 13 millones de euros, seguido de Italia con cinco millones. La aportación de España alcanza los 900.000 euros.  La administración del óbolo conlleva gastos, que en 2021 representaron 65,3 millones de euros, con lo que el organismo arrastra un déficit de 18 millones de euros.

EL IOR AL SERVICIO DE SU DIOS

Dada la situación extraordinaria del Estado de la Ciudad de Vaticano, consistente en unos palacios e iglesias en la ciudad de Roma, capital de la República de Italia, cualquier chanchullo financiero es posible. Escandalizó un comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, que es como se atreven a denominar a este falso país amparador de todas las corrupciones, fechado el 1 de octubre de 2019, dando cuenta de de la requisa de documentos y equipos electrónicos llevada a cabo en la Primera Sección de la Secretaría de Estado, organismo equivalente al Ministerio de Asuntos Exteriores en las naciones de verdad, y de la Autoridad de Información Financiera del Estado, equivalente a un Ministerio de Hacienda.

El motivo de ese secuestro se debía a las denuncias presentadas por el Instituto de Obras Religiosas, muy conocido por sus siglas IOR, protagonista de numerosos escándalos silenciados a medias. Conocido como el Banco del Vaticano, aunque sus funciones no sean exactamente las de una entidad bancaria, su colaboración con la mafia italiana saltó a los medios de comunicación, provocando numerosos informaciones extraordinarias en las que se juntaban todos los elementos necesarios para escribir una novela de misterio: crímenes, desfalcos, amenazas, intervención de altos dirigentes de la mafia, y de las máximas personalidades de la Iglesia catolicorromana.

En estos mismos días se está hablando sobre la posibilidad de elevar a los altares al papa Albino Luciani, que fue encontrado sospechosamente muerto de manera repentina el 28 de setiembre de 1978 a los 33 días de su elección como Juan Pablo I, sin que se le conociera ninguna enfermedad. El misterio que rodeó a su cadáver, al que no se le hizo la preceptiva autopsia, dio pie entonces, y lo sigue haciendo ahora, a toda clase de especulaciones en torno a una muerte violenta. En la propia Curia romana se mantiene la teoría de su asesinato, y algunos comentaristas exigen que se investiguen las causas de su muerte antes de proclamar su santidad.

ARZOBISPO Y GORILA

Es cierto que el nuevo papa  había empezado a investigar sobre las finanzas vaticanas, manejadas entonces por el todopoderoso arzobispo norteamericano Paul Marcinkus, apodado El Gorila por su corpulencia. Había sido guardaespaldas del papa Pablo VI, quien le designó obispo y le encargó en 1971 nada menos que dirigir el complicado IOR, sin que se le conociera otro mérito para ello que el de su aspecto brutal. Pero Pablo VI no había dado muestras de imbecilidad, de modo que algún motivo notable debió inspirarle ese nombramiento sorprendente.

Desde entonces a Marcinkus se le conoció como El Banquero de Dios, lo que debiera ser una blasfemia para cualquier creyente de la secta. Al final acabó dejando en una situación muy desagradable al supuesto dios protector de tantos delitos como llevó a cabo y están documentados, aunque no incluyamos la probable muerte por asesinato del papa.

El IOR fue creado en 1942 por el apodado Pío XII, el papa colaborador del fascismo. Se encarga de manejar las divisas enviadas al Estado de la Ciudad del Vaticano por las diócesis de todo el mundo, de acuerdo con la falsa teoría del llamado óbolo de san Pedro que las diócesis deben pagar para el sostenimiento de ese centro mundial de todas las perversiones. Es un tráfico de divisas fraudulento, pero se tolera porque ninguna autoridad parece que acepte el ponerle fin. Lo indudable es que sus obras no tienen nada de religiosas, sino de pecadoras, diríamos que inspiradas por el mismísimo diablo. Sucede lo mismo con la secta del Opus Dei, que no tiene nada de obra divina, sino satánica. Por ello está implicada en los negocios vaticanos.

Cuando Marcinkus se hizo cargo del IOR se hallaba al descubierto económicamente, ya que la celebración del Concilio Vaticano II, entre 1962 y 1965, había representado un gasto enorme, al tener que alojar durante tres años a todos los obispos catolicorromanos del mundo, más los observadores. Para mejorar la situación financiera del organismo, Marcinkus recurrió a toda clase de operaciones nada recomendables, posibles en su caso por realizarlas amparado por la presunta santidad de su misión, al tratarse teóricamente de obras para la religión. Destacó en los movimientos opacos de acciones.

El llamado Estado de la Ciudad Vaticano ampara cualquier delito realizado en nombre de su dios, y los restantes estados ciertos fingen no saberlo. Por ese motivo la pederastia sacerdotal alcanza las cifras impresionantes que se manejan, ya que no se prestó atención a las denuncias de las víctimas hasta que algunos medios de comunicación independientes se atrevieron a publicarlas, y ya no pudo parar el escándalo por su dimensión planetaria. El Estado de la Ciudad del Vaticano es el lugar más siniestramente corrupto del mundo. Los tribunales internacionales de Justicia debieran prohibirlo para terminar con su escandalosa historia.

LA BANCA CORROMPIDA

Una de las operaciones más que dudosas consistió en la venta de la Banca Cattolica del Veneto por el IOR al Banco Ambrosiano en 1972, siguiendo una decisión personal de Marcinkus. Era entonces patriarca de Venecia Albino Luciani, el futuro Juan Pablo I, quien protestó por la culminación de esa operación que hubiera debido aprobar él debido a su cargo, pero no se le consultó. De ahí derivó el comienzo de la falta de entendimiento y enemistad entre Marcinkus y Luciani, concluido con la muerte misteriosa del papa. Las intrigas financieras durante ese período alcanzaron dimensiones planetarias. Por algo la Iglesia catolicorromana dice ser universal.

El Banco Ambrosiano estaba presidido por Roberto Calvi, miembro de la logia masónica Propaganda Due, y se dedicaba a exportar divisas a bancos suizos, amparándose en la inmunidad diplomática del Estado Vaticano. El papa Luciani se propuso tomar medidas para que el IOR actuase con claridad, y empezó a intentarlo, cuando falleció de la extraña forma repentina no aclarada nunca.

A consecuencia de ello no siguió delante la investigación, lo que hubiera representado un grave riesgo, pero dado que la opinión pública acusaba a Marcinkus de haber matado al papa, fingiendo un infarto, fue suspendido del cargo y trasladado a una diócesis de su país, en donde murió tranquilamente, se supone que él sí de muerte natural. Antes del fallecimiento se confesaría con un colega y todos sus pecados le serían perdonados, que es el gran beneficio inventado por la secta catolicorromana para sus fieles, no aceptado por ninguna otra confesión cristiana.

En cambio su cómplice Roberto Calvi tuvo peor suerte. El Banco Ambrosiano quebró en 1982, cuando estaba siendo investigado por el Banco de Italia, porque además de negociar con la masonería lo hacía también con la mafia. El principal accionista del Ambrosiano era el IOR, que debió indemnizar a los demás accionistas por su implicación en la quiebra. Se sucedieron varias muertes de personas relacionadas con el Ambrosiano, y Calvi apareció ahorcado bajo un puente de Londres en 1982. No es el momento de recopilar más datos. Existen libros editados que detallan todo lo que representó aquella operación en la que intervinieron la mafia, la masonería y la secta catolicorromana italiana.

Los negocios del llamado Estado Vaticano siempre son sucios, porque se basan en actividades ilegales, en busca de los mayores beneficios terrenales. Ahora Paco parece que pretende poner orden en esa organización, como lo intentó Luciani. ¿Lo conseguirá o morirá repentinamente de manera extraña? En ese reducto en el que caben todas las corrupciones cualquier cosa es posible, con tal que sea delictiva. Pero los tribunales internacionales de Justicia lo toleran. Puesto que la Iglesia catolicorromana vendía bulas para comprar la salvación en su prometido paraíso celestial, disfruta asimismo de bula para cometer todas las abominaciones que quiere. Hace bien, mientras pueda, aunque sea vergonzoso.

ARTURO DEL VILLAR
PRESIDENTE DEL COLECTIVO REPUBLICANO TERCER MILENIO  



Comentarios
Añadir nuevo
Nombre:
Email:
 
Título:
Código UBB:
[b] [i] [u] [url] [quote] [code] [img] 
 
 
:angry::0:confused::cheer:B):evil::silly::dry::lol::kiss::D:pinch:
:(:shock::X:side::):P:unsure::woohoo::huh::whistle:;):s
:!::?::idea::arrow:
 

3.26 Copyright (C) 2008 Compojoom.com / Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved."

 

El Bueno

EL FEO

EL MALO

UNO QUE PASABA POR AQUI