BANCA Y DEMOCRACIA

ácratas

Existen dos posturas a la hora de afrontar el tener que vivir en el mundo con las reglas del mundo: una, destructora, es negar completamente el principio de poder; otra, positiva, es la elección de la organización de todo grupo o sociedad de forma horizontal o vertical.


La primera opción, anarquista e individualista hasta la médula, a la vez que romántica y desesperada, no parece viable a día de hoy, porque para empezar el hormiguero está más concurrido que nunca. La segunda nos permite orientar nuestras vidas hacia la meta lejana de la libertad o hacia la cárcel cercana de la tiranía.

Buscaremos la libertad si, respetando siempre el carácter individual de cada integrante de la colectividad (incluyendo la posibilidad de desertar de la tribu), defendemos una forma horizontal de organización del poder político. Esto se llama democracia. Si, por el contrario, justificamos los usos y costumbres (especialmente, el egoísmo particularista) que posibilitan una estructura vertical, nos encaminaremos hacia la tiranía.

El derecho al voto no implica necesariamente la pervivencia de la democracia. Ni siquiera su existencia. Cuando unos grupos de poder concretos (los partidos políticos) se erigen en cumbres de la pirámide, apelando a nuestra confianza y cubriéndose con la bandera roída de la ideología, no hay tal democracia, aunque el rebaño bale diversas consignas y deposite diferentes papeletas en las urnas de la impostura. Lo que hay es oligarquía, en tanto que el poder se organiza y gestiona verticalmente, autojustificándose en el ejercicio del voto de las masas.

Esta oligarquía se basa en dos pilares básicos, que sostienen el edificio de la mentira sin buscar otra cosa que la explotación del hombre por el hombre: 1) la necesidad de autosugestión colectiva y 2)una fuente de financiación. De sostener la primera columna se encargan los partidos, la maquinaria propagandística de las oligarquías, encargada de llevar a cabo una efectiva labor de eugenesia tipológica, es decir, marginando y eliminando (socialmente) a los disidentes. Del segundo pilar, se encargan los poderes fácticos que (a la sombra de los partidos, que comen en su mano) se convierten en los principales beneficiarios de la ignorancia popular. En el sistema capitalista, los bancos.

Dados los actuales medios de producción, así como las necesidades de nuestra civilización, la destrucción de los bancos es antes una sandez(1) que una utopía. Sinónimo del caos. Pero no así un cambio en la gestión de los préstamos del dinero con que se crea trabajo y facilita la conquista de un futuro digno para los individuos que constituyen la colectividad.

En el caso concreto de España (o el reino cocotero, como en esta página, con acierto, se le define) observamos que los intereses bancarios superan considerablemente la media europea, es decir, que la Banca, al modo de la vieja usurera dostoievskiana de 'Crimen y castigo', exprime sin piedad a los membrillos que confiaron en su cometido. Y esos membrillos somos todos.

Los españoles trabajan décadas para saldar sus deudas con la vieja usurera, y ella, mientras tanto, presta dinero a unas cacatúas pancarteras que nos incitan a considerar el color de su plumaje: y a eso le llaman libertad. Pero no hay tal libertad, estimados ácratas: lo que hay es una siniestra y despiadada oligarquía.

Si el principio representativo en la elección de los gobernantes existiera realmente (entre otros principios que nos encaminaran hacia una organización horizontal del poder, es decir, hacia la verdadera democracia), entonces, la vieja y repulsiva usurera, vería reducidos los beneficios de sus hurtos legalizados. Por esto no existe libertad política. Porque la Banca es tan enemiga de la democracia como el estalinismo o el maoísmo.

Por ello, el primer pilar antes aludido, la necesidad psicológica de considerarse libres, exige que los oligarcas extiendan la creencia de que vivimos en democracia, en tanto que sólo así, sobre la ingenuidad colectiva, pueden los tiranos edificar su imperio.

EL LOBO ESTEPARIO

Comentarios
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Anónimo   |2009-04-14 13:30:20
Banca y Democracia, conceptos antagónicos
Libertario  - BANCA AL PAREDÓN   |2009-04-14 13:40:49
La oligarquía financiera como máximo exponente del capitalismo depredador es
la responsable de la situación de injusticia y explotación que sufren los
pueblos, pero en España el abuso de esta gentuza es especialmente sangrante.
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