UNA JUSTICIA DE DERECHAS

Iván Montemayor. Nos podríamos preguntar si los jueces son ideológicamente de derechas. Pues bien, la hegemonía de la Asociación Profesional de la Magistratura nos muestra una posición conservadora y centralista muy fuerte. Los jueces y magistrados no pueden organizarse en sindicatos, pero si en asociaciones. Ahora bien, solo un poco más de la mitad de los togados está afiliado. La asociación más extendida es la Asociación Profesional de la Magistratura (APM), con más de mil tres cientos afiliados. La APM ha estado beligerante con el procés, y su filial catalana expresa sin tapujos en las redes sociales su visión de la realidad: los jueces se encuentran asediados por el independentismo, han sido víctimas de una campaña de desprestigio.

Asimismo, emiten frecuentemente opiniones políticas también con Unidas Podemos. ¿Por qué existe entonces, como hemos visto en tantas ocasiones, un activismo judicial en causas políticas? ¿No sería lo habitual que en un estado democrático los jueces tienen que ser imparciales? ¿Por qué muchos jueces participan de una deriva autoritaria?

Entender por qué tenemos los tribunales que tenemos y saber cómo disputar la hegemonía conservadora que los domina es una tarea pendiente para los movimientos que buscan la emancipación social, y para pensar en qué hacer con el mundo judicial, hay que investigar su origen y su recorrido a lo largo de la historia. ¿Se ha podido transformar el poder judicial en un sentido emancipatorio?

Perdida la Guerra Civil, se cierran el Tribunal Supremo y el Tribunal de Garantías Constitucionales. El bando ganador entiende el Poder Judicial como una de las herramientas adecuadas para ejecutar la represión contra los perdedores.

La larga noche de la dictadura recupera elementos del Antiguo Régimen al mismo tiempo que parte de las instituciones centralizadas del Estado liberal, del mismo modo que el fascismo italiano o el nazismo. La exaltación de los Reyes Católicos, la lucha religiosa contra Al-Ándalus o el Imperio que incluía América hace que no sea extraño que la Santa Inquisición encuentre muchos elogios en intelectuales fascistas y tradicionalistas. No será un religioso ni un jurista sino un psiquiatra, Antonio Vallejo-Nájera quien afirmará en Eugenesia de la Hispanidad y Recuperación de la Raza que: "Corre sangre de inquisidores por nuestras venas y en nuestros genes paternos y maternos están incrustados cromosomas inquisitoriales".

Para el psiquiatra y militar franquista, la raza hispánica se encontraba en decadencia y para purificarla hacía falta una nueva Inquisición. Un tipo de bio-inquisición contra los anti-españoles, que según afirmaba eran genéticamente inferiores.

Al mismo se amplía la idea del enemigo anti-español. Si antes era el judío y más tarde el masón, ahora el abanico incluye al comunista. El nuevo poder judicial franquista nace en la guerra civil con esta noción de enemigo político. Lo podemos ver en la “Causa General sobre la dominación roja en España”. La Fiscalía, subordinada jerárquicamente al Ministro de Justicia Esteban de Bilbao, propició un sistema de denuncia basado en la delación anónima y en la carencia de garantías procesales contra los perdedores de la guerra. Así pues, se desarrollan durante los cuarenta años de dictadura figuras represivas como la censura, la policía político-social o los juicios políticos. Un tribunal central como fue el Tribunal de Orden Público fundado el 1963 sustituyó al Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo, persiguiendo los llamados delitos políticos. En el año 1977 es reconvertido en la Audiencia Nacional.

Quizás toda esta narrativa de fracasos y pasos atrás en el intento de democratización de los tribunales podría ser desoladora. Se podría argumentar que “el alma del Estado” es una realidad esencialmente conservadora e inmutable. Ahora bien, el presidente del Poder Judicial es un conservador como Carlos Lesmes debido a que representa unos intereses sociales y económicos concretos, pero no hay ninguna fuerza de la naturaleza que lo haga inevitable. Tenemos un hilo rojo de reformas ilustradas, republicanas y socialistas del poder judicial. A lo largo de los episodios históricos descritos vemos una dialéctica entre avance y reacción.

 

Comentarios
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POLIFEMO   |2022-01-31 11:39:28
PUÉS SI LA ASOCIACIÓN PROFESIONAL DE LA MAGISTRATURA ES DE DERECHAS, LA
ASOCIACIÓN FRANCISCO DE VITORIA ES DE EXTREMA DERECHA
LA CASTA   |2022-01-31 11:43:36
militar, de derechas, eclesiástica, de extrema derecha, oligárquico financiera
y oligopolista, de extrema derecha, alta burocracia, de derechas, jueces,
mayoritariamente consevadores, luego extraña que crezca VOX, esta gente tienen
poder e influecia en falsimedia, familias que votan, y pasta para subvencionar
a sus partidos favoritos y favorecerlos con todo tipo de actuaciones
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