AGENDA DE LA NUEVA A-NORMALIDAD: 26 DICIEMBRE 2021 (LXXIII)

Félix Barroso Gutiérrez

Ayer, fue el día de Navidad.  En la comida, la caja tonta nos bombardeaba, en el telediario, con las enésimas multiplicaciones de la variante ómicron, que no será la última mientras los países ricos tengan los brazos acribillados a pinchazos y, en cambio, los pobres no pueden acceder a la vacuna porque las multinacionales farmacéuticas (capitalismo despiadado) se niegan a liberalizar las patentes.  O porque carecen de dinero para comprarlas.  Pero, aparte de ello, me chocó que una televisión pública se dedicara más tiempo de lo debido a hablar de que Papá Noel había llegado y era la alegría de la chiquillería.

Las imágenes mostraban a niños (seguro que eran hijos de familias acomodadas) rompiendo satinados y coloridos envoltorios y descubriendo los ricos regalos que encerraban.  No lo haría mejor una televisión de corte neoliberal y clasista.
Bien creemos que los minutos dedicados a hablar de Papá Noel y del júbilo de los chavales han sido obra de algún guionista o redactor televisivo que, criado en buenas cunas, perdió la brújula y jamás se sumergió en la médula del pueblo-pueblo, del pueblo-pan, del pueblo-tocino y del pueblo-vino.  Un guionista inmerso en la sociedad de consumo y que desconoce por completo cuáles son las raíces, las identidades y las tradiciones de este país.  Porque estarán con este escribidor en que Papá Noel o el Árbol de Navidad nada tienen que ver con nuestras costumbres navideñas.  Pero como la ignorancia es tan sumamente atrevida, hasta desde los altos tronos (muchas veces carcomidos) de nuestros munícipes, o desde otras variopintas asociaciones, se fomenta lo foráneo, lo extraño, abrazándose a lo que está allende nuestras fronteras y despreciando lo nuestro.  Y es que, además, ese diabólico guionista televisivo no tiene la mínima noción de pedagogía.  Repite conductas aprendidas en su infancia burguesa y cree que la felicidad de los niños se consigue con atiborrarlos de juguetes, como seguramente hicieran sus acaudalados papás cuando era un tierno infante o ya era un guapo pimpollo.

Regalos del Papá Noel que viene de las anglosajonas nieves y más regalos en la festividad de los Reyes Magos (estos sí forman parte de nuestras acendradas tradiciones).  Regalos que, a los cuatro días, ya están arrinconados o tirados en un contenedor.  El consumismo aliena y carece de fascinaciones y realismos mágicos.
Nosotros, por suerte, vivimos unas Navidades muy distintas.  El vivir sencillo, carente de alharacas y vanaglorias, se amoldaba a los cánones de un mundo rural donde solo había “cuatro riquinus”, o que se creían que lo eran, y los demás estábamos cortados por el mismo rasero.  Celebrábamos la “Nochigüena” con el tradicional guiso de un gallo del corral, cuatro mazapanes y algún cacho de turrón.  Vino de pitarra y aguardiente casero.  Misa del Gallu a las doce de la noche y, luego, la mocedad e incluso los casados se iban de ronda, acompañados por el tamborilero, desgranando viejos cantares.  El día de la Navidad no llegaba ningún Papá Noel, ni falta que nos hacía.  Se comía un arroz con los menudillos del gallo o con unas costillas de cerdo.

Nochevieja y Año Nuevo, con sus rituales de “La Ía” y “La Vinía” (o “Dal el Añu”, que también le decían).  Luego, el Día de los Reyes, se nos volvían nuestros ojos insomnes, en aquellos inviernos zagalejos, por ver si veíamos pasar a los Magos de Oriente, asomándonos, cada dos por tres, a nuestras ventanas o balcones.  Nos rendía el sueño, pero despertábamos antes de tiempo por ver qué había encima de nuestros modestos zapatos.  Alguna peonza, una caja de anguilas (un tipo de sencillo mazapán), alguna pelota, una comba, alguna muñeca de trapo y algo de ropa para estrenar ese día.  ¡Y tan felices!  Si no llegaba alguna cosa que se le había pedido a los señores Reyes, que solo representaban a las monarquías de nuestros sueños, nos echaban alguna mentira piadosa y quedábamos tan campantes.  Sonrisas de oreja a oreja y a corretear calles y ejido.  Ni envidiosos ni envidiados, que no es rico el que presume de bienes, sino el que se conforma con lo que tiene.
…………………………………………………………………………………………………………..
Pasamos a dar el consabido repaso de nuestro estado pandémico en la región extremeña.  En esta lluviosa tarde del domingo, día 26 de diciembre de 2021, de la calle me han llegado voces advirtiéndome que el pueblo donde asiento ahora mismo mis posaderas tiene ya en su haber la mayor cifra de contagios de toda la pandemia.  ¿Qué ha ocurrido?  Nadie da una respuesta coherente.  Todo son elucubraciones.  Pienso que este pueblo, como otros de nuestro medio rural que no alcanzan o andan rondando el millar de habitantes, tendrá un perfil semejante: una buena gavilla de jóvenes que no se han vacunado, bien porque se crean invulnerables o porque piensan que ellos no son cobayas para mayor enriquecimiento de las multinacionales farmacéuticas.  Población muy envejecida, con sus defensas muy bajas como es lógico y temerosa de que el bicho se encarame encima de ellos.  El miedo guarda la viña y la mayoría carece de viñas porque ya no hay brazos para trabajarlas.  Si no hay viñas, ¿persiste el miedo?  ¡Claro que persiste!  El que no haya brazos no quiere decir que las cepas no sigan todavía arraigadas a la tierra.  Desde la presidencia de la Junta de Extremadura, se toca a rebato, voceando “¡Vacuna, vacuna y vacuna!”.  Pero si muchos jóvenes no quieren vacunarse, ¿qué hacemos, señor Vara?  Ustedes (léase “políticos”) están donde están gracias a los votos de los que votan.  Si los contagios continúan (la pasada semana ascendieron a 2.178 en un día y dejaron tres muertos no vacunados), ¿cuál es el plan B que guarda la Comunidad de Extremadura?  Le agradecemos su respuesta.
……………………………………………………………………………………………………………
Lo prometido es deuda.  Después de dos capítulos en que nuestro análisis sociopolítico se ha dedicado a sacarles los colores a quienes andan componiendo el gazpacho de un nuevo viaje de los reyes de España a la sobeteada y zarandeada comarca de Las Hurdes, no podemos dejar a medias el asunto y, como no hay dos sin tres, aquí va nuestra tercera entrega.   En el viaje que Alfonso XIII “El Africano” realizó a Las Hurdes en junio de 1922 y cuyas razones no fueron las pregonadas por la Casa Real, llevó como acompañante al doctor José Goyanes Capdevila, un ilustre médico, sin lugar a dudas.  Pero no es oro todo lo que reluce y, con respecto a la comarca jurdana, bien se ciscó en ella en el artículo titulado “Las Hurdes, baldón de España”, publicado el día 15 de junio de 1922 en el elitista, burgués y liberal periódico “El Sol”.   De por sí, el título de la crónica ya se las traía.  Goyanes, jactándose de una ignorancia supina, llega a afirmar que los jurdanos de aquellos años no conocían ni el carro ni la rueda.

O sea, que se encontraban en el período epipaleolítico (8.000 años antes de Cristo).  Aparte de no dar pie con bolo en los aspectos geomorfológicos y edafológicos de la comarca de Las Hurdes, se rasga las vestiduras al describir la sociedad jurdana como un mundo de “degeneración y miseria”.  Exagera hasta la saciedad el número de bociosos, cretinos, palúdicos, enanos, idiotas, sordomudos y con semblante de estupor y degeneración caquéctica.  Modernos estudios de investigación médica han demostrado, por ejemplo, que había más bociosos en tales épocas en Asturias e incluso Suiza que en Las Hurdes.  O que el paludismo atacaba mucho más en otras comarcas extremeñas, con aguas estancadas en los veranos, que no en el territorio jurdano, donde los ríos corren todo el año.  Y en cuanto al índice de cretinos, enanos, idiotas y sordomudos, era semejante a otras áreas del medio rural.

Describe el cementerio de Nuñomoral como un “triste cercado de cuatro tapias de piedras apiladas y en cuyo interior no se ve una sola cruz ni ningún signo sepulcral”.  Completamente falso, como lo demuestran fotos de aquellos años y el testimonio de las grabaciones fonográficas que realizamos a muchos vecinos de la comarca en los años 80 y 90 del pasado siglo.  Más falso aún el afirmar, sin ningún remordimiento, que los jurdanos no ven el pan en cuatro o cinco meses, que se alimentan solo de lechugas o nabos durante largas temporadas o que los cadáveres de los fallecidos en el pueblo de El Cerezal deben quedar, en ocasiones, sin sepultar a lo largo de seis u ocho días, al no poder atravesar el río por las lluvias, a fin de trasladarlos al cementerio de Nuñomoral.  Y se recrea, morbosamente, en decir que las viviendas de los habitantes de estas serranías son miserables y hediondas, donde guardan el estiércol que luego llevan a los huertos.  Toda la familia duerme en el suelo.

No conocen las mantas, ni gastan ropa de abrigo.  No es de extrañar que Luis Buñuel, diez años más tarde, leyendo estos tremebundos y falaces panfletos, bien fueren los de Goyanes o los de Gregorio Marañón (hablaremos próximamente sobre él), se llevara un gran desengaño a la hora de echar a rodar su montaje de “Tierra sin pan”.  Escuché personalmente a varios jurdanos, testigos del acontecimiento, relatar que Buñuel se dirigió al alcalde pedáneo del pueblo de La Fragosa, inquiriéndole por todas aquellas calamidades de las que hablaban los que acompañaron a Alfonso XIII en su truculento y pernicioso viaje a Las Hurdes.  El pedáneo le respondió: “Miri, señol, aquí hay lu que hay, y si no es lo que vusotrus venís buscando, dirvus fuendu a buscal-lu pol otrus mundus”.  De aquí que Buñuel tuviera que buscar entre los propios jurdanos actores improvisados para escenificar, a cambio de unas pesetas, lo que bullía en su mente, pero no se correspondía con la realidad socioantropológica del momento.  Por ello, oímos comentar a algunos paisanos que ellos “habían trabajau en comedias pal Buñuelu”.

Cuando oímos ahora que se intenta conmemorar el primer centenario de aquel viaje monárquico aprovechando la nueva gira de Felipe y Leticia por la comarca el próximo mes de junio, sinceramente se nos revuelven las tripas y no nos explicamos cómo es posible que haya jurdanos embarcados en esta farsa.  No sabemos cuál fue la mente primigenia de la que surgió la idea de este nuevo viaje borbónico.  No creemos que fuera la de ningún jurdano.  Lo triste es que ha sabido vender bien tanta mercancía averiada y más patético aún que toda una cuadrilla de hijos de Las Hurdes, deslumbrados por los fastos de la monarquía, hayan adquirido todos los lotes de cremas de blanqueamiento y, al parecer, se disponen a realizar cursillos acelerados para manejar bien la brocha.
………………………………………………………………………………………………………….
Sigue lloviendo.  Todo el domingo ha sido un continuo chuceo.  Bienvenida sea el agua que riega y amollece nuestros campos.  Y amollecidos están ya nuestros poetas de tanto esperarnos a la intemperie.  Recogemos el poema que nos trae Ismael Carmona García: “Oda Triunfal Las Cigüeñas” y damos curso a su primera parte, donde se va dando cuenta de los aconteceres en la construcción de la arquitectura de las palabras.  De su poemario

“Pan i Verea”.
ODA TRIUNFAL LAS CIGÜEÑAS
«Almirai el esgalaçu trunfal
que aconteció ena arquitectura las palabras!»
Estruyu la raís los sonis
popularis gañitandu palabras
colas que los nuestrus antepassaus
viciavan las senaras;
5 M’aveis d’oyel arremetiendu
contra metálicas pargañas
comu si huera ación intermitenti
i estratigráfica los vientus
que nacin enas aspas
10 delos ventilaoris endustrialis.

Atopé la cola’l ratón
en baxu’l chineru i formi m’acercu
al son mecánicu del ressuelgu,
va diendu-si lexotis…
15 pa pondi el esgalaçu
i la descomposición
delos gomus de lus
prevoca la escurana’l
del acaberu.
20 Hai! M’atopé cola cola’l ratón.
Agora los recuéncanus
me cain largu comu largu cai la ciá que s’equivoca
formi avança el refrexu
[6] delos sus edificios
25 por cima los chabarcus,
por cima los bonalis.

Al “Poeta de la Niebla” la mollina ni le inmuta.  Bastante tiene con los añublos que le envuelven.  Recogemos su poema “De los mitos que nos llegaron de las tierras frías” (Poemario: “La Pata hasta el corvejón”), muy en consonancia con ciertos párrafos de la primera parte de la crónica.
De los mitos que nos llegaron de las tierras frías.

Nos llegaron tiritando.
Venían de sus fiordos de aguas escarchadas.
En sus drakares traían
los mitos congelados de sus sagas.
Y bien que nos vendieron el árbol de color
y el hombre navideño, de barbas plateadas.
¡Increíble que frías tradiciones
tuvieran cabida en casa cálida!
¡Ay Reyes y camellos sudorosos
y cuadras de Belén, de mula y vaca!
¡Tanto soñar con las suecas,
que frígidas volviéronse las sábanas!

Comentarios
Añadir nuevo
Cigüeñal   |2021-12-27 17:15:50
Sobre Las Hurdes y las falacias que dijeron de esta tierra es como si se
hubieran conjurado los más sádicos y hubieran competido por ver quiénes
decían más y mayores horrores sobre ella. Horrores fabulados por gente que,
luego, fueron considerados como grandes médicos, cineastas, escritores y
personajes ilustrados. Miguel de Unamuno estuvo antes de 1922 por Las Hurdes y
manifiesta todo lo contrario, diciendo que nunca le faltó comida por aquellos
pueblos, que durmió en buenas camas y que la vida rural de aquellos montañeses
era la propia de los campesinos de muchas partes de España.
AGRIDULCE   |2021-12-27 17:54:18
Con la sociedad de consumo no hay quien pueda, pero como bien se afirma en el
artículo dan náuseas ver cómo la televisión pública, que pagamos todos los
españoles hace muchos guiños al capitalismo y no tienen pudor en emplear a los
niños para fomentar el alienante consumismo y encima fomentando tradiciones que
ya estomagan pues no son españolas y no quieren meterlas, aunque ya nos las
tienen bien metidas, en nuestra vida. Eso que la televisión está bajo la
supervisión de un partido que es el PSOE, que se dice progresista que otra cosa
es lo que sea. Pues si estuviera bajo la batuta de la derecha, sería
incomensurablemente mayor la basura, pero también en el PSOE hay mucho niño
pijo y muchos hijos de la alta burguesía, muy triste, de verdad.
Aurora Roja   |2021-12-27 17:59:59
Tiene narices con el séquito que acompañó a Alfonso XIII en su cacareado
viaje a Las Hurdes en junio de 1922. El médico José Goyanes ya vemos por lo
que leemos que cargó las tintas hasta que el negror de las mismas llegó a
hacer sangre. ¿Cómo se puede ser tan venenífero? Ni que esta comarca
hubiera vivido peor que los leprosos de la isla de Molokay, menudo panorama es
el que describe. Yo he visto fotos en la revista LAS HURDES, que se editó en
la primera decena del siglo XX, y las fotos que aparecen, que son muchas, no dan
a entender ni por asomo que la gente de la zona viviera de esa espeluznante
manera. Me parece que la historia tendría que empezar a tasar la valía de
ciertos próceres con otras pesas y medidas, posiblemente más onorosas.
PALETO   |2021-12-27 18:04:26
Sabíamos ya que Luis Buñuel hizo todo un montaje tenebroso sobre la comarca
hurdana, pero lo que no sabíamos es que gente que acompañó a Alfonso XIII al
viaje por las Hurdes fueran tan mentirosos y quisieran mostrar al mundo,
llevados por un morbo que se lo pisaban, una realidad triste y repugnante. El
daño que hicieron a la comarca clama al cielo y por ello es bueno que se sepa,
que se airee en los medios de comunicación y la gente esté informada, para que
después puedan juzgar con criterios cómo ciertos individuos quieren pisotear
la historia, celebrando viajes reales que dejan mucho que desear.
PICOPECO   |2021-12-27 18:11:53
Bien cierto es que los Reyes nos echaban carbón, porque a mí me lo echaron.
Le había pedido a los Reyes un balón, porque nosotros que éramos hijos del
medio rural no aspirábamos a grandes regalos como les traían a los hijos de la
gente rica; pero mira por donde que unos días antes de los Reyes hicimos una
trastada en un corral del pueblo, donde entramos y cogimos varios huevos de las
gallinas y le hicimos un agujerito y nos los bebimos, pero destrozamos todo el
nidal, echando el resto de los huevos en la pila donde comían los burros.
Alguien nos vio lo que hicimos y se fue a chivatear a nuestros padres, que
tuvieron que pagar los daños. Fuimos otro amigo y yo y los Reyes nos llenaron
los zapatos de carbón de los carboneros. Me quedé sin balón. Y digo yo por
qué los Reyes tenían preferencia por los hijos de los ricos y no por los de
los pobres...?
JURDANA   |2021-12-27 18:26:03
Habrá que esperal a la segunda parti pa leel entera la su puesía de "Oda
triunfal las Cigüeñas". Digu yo que será "Oda triunfal de las
cigüeñas", pos apaeci que se ha comío, señor Ismael, la preposición
"de" delanti de c"cigüeñas", y cuandu tengamus la puesía
entera, pos entoncis ya sacaremos arguna conclusión, polque ahora solo con la
primera parti estamos un pocu al gasnu y no sabemus cumu cogel al muñecu. La
que me gusta mucho es la puesía del "Pueta de la niebla", esa que habla
de los mitos que nos vinierun del norti y mos los metierun hasta en la sopa,
puesía cortita pero bien enjiestá.
Cara de Plata   |2021-12-27 22:09:50
Los hurdanos que dijeron aquello de que "habían trabajau en comedias pal
Buñuelu", con esta frase desmontan por completo el "documental" de
Luis Buñuel, filmado en 1932 y titulado "Tierra sin Pan", una sarta de
atrocidades que vilipendian a los habitantes de Las Hurdes y los reducen a una
caricatura de seres humanos. Para mayor recochineo, se ha proyectado en
fastuosas salas y ha recibido un sinfín de aplausos y de alabanzas. Con razón
los hurdanos, declararon a Luis Buñuel como "persona non grata", A
otros muchos también que otorgarle el mismo título.
Incordio   |2021-12-27 22:18:42
El alcalde pedáneo de Fragosa se plantó ante Luis Buñuel y le cantó las tres
verdades del barquero. Si no veía lo que andaba buscando, mejor es que se
fuera a buscarlo a otros mundos. Pero Buñuel se quedó en Las Hurdes y
utilizó a los hurdanos de actores improvisados para reflejar a esa sociedad del
epipaleolítico que hablaba el médico José Goyanes; le pagó unas cuantas
pesetas por "hacer las comedias" y los hurdanos contentísimo de apuñar
un dinero contante y sonante, totalmente ajenos a los perversos fines del
cineasta.
BEATRIZ   |2021-12-27 22:24:09
Menuda diferencia de las Navidades de nuestras infancias a las de ahora. A
nosotros nos enseñaron a vivir con sencillez y con honradez, a saber ahorrar y
no malgastar el dinero. Éramos felices con nuestros escasos y humildes
juguetes, que reciclábamos al máximo, pero hoy siento vergüenza ajena de
cómo entierran a los niños bajo un rimero de juguetes, de los que se hartan a
los dos días. Encima no tienen bastante con los juguetes de los Reyes Magos,
que también llegó la bastarda moda de Papá Noel y hay que regalarles más
juguetes el día de Navidad. ¿Hasta donde quiere llegar esta sociedad
hedonista, consumista e individualista?
Berto   |2021-12-28 13:27:34
Si los hurdanos en los años 20 del siglo XX no conocían las mantas ni la ropa
de abrigo y se acostaban sobre el mismo suelo, se entiende que vivían como los
hombres prehistóriicos o en peores condiciones. ¿Entonces cómo se explica
que en Las Hurdes en sl siglo XIX, según el Interrogatorio de la Real Audiendia
de Extremadura, contabilicen un montón de telares para elaborar ropas y varios
batanes para abatanar las mantas? ¿Por qué los hurdanos ya entrados en años
cuentan que heredaron tantas mantas o catres de sus mayores. Incluso con los
pelos que trasquilaban a las cabras lanecas fabricaban unos abrigos con
capuchón para los pastores que tenían que estar pastoreando las cabras los
días de lluvia y nieve. ¿Cómo ese médico llamado José Goyales puede mentir
con tanto descaro?
Carnitoro   |2021-12-28 13:38:59
Señores organizadores del viaje real de los reyes Leticia y Felipe a Las Hurdes
para el próximo mes de junio de 2022, les hago una sola pregunta: ¿son
ustedes, los organizadores, hijos de Las Hurdes, o acaso son personas ajenas a
esa comarca y que por razones inconfesadas han decidido gestionar tal viaje? No
creemos que haya hurdanos tan ingenuos que se presten a conmemorar el centenario
del viaje de Alfonso XIII a la comarca después de conocer cuáles fueron los
fines de este viaje y el el perfil corrupto y según algunos de genocida de este
rey, no lo pasamos a creer, porque ya puestos a lavarle la cara a este rey,
también se la pueden lavar al dictador Franco, que visitó la comarca en 1955 y
al evasor fiscar y blanqueador de dinero Juan Carlos de Borbón, que la visitó
en 1998. Este viaje no está nada claro y es otra manipulación más de las que
han sufrido las bellísimas tierras de Las Hurdes,
Batuequillo   |2021-12-28 13:45:54
Soy jurdano de pura cepa y me opongo con todas mis fuerzas a que vengan más
reyes a sacarse la foto a mi tierra de Las Hurdes. ¿Con qué jurdanos han
contado para organizar este viaje? En la comarca creo que andaremos por 7000
habitantes. ¿Con cuántos de estos han contado para aprobar tal viaje? A los
únicos que les irá bien será a los bares y otros negocios de la rama de
hostelería, como pasó con la visita del sinvergüenza del rey emérito en
1998, pues no se ha visto ningún progreso desde entonces, sino mayor
despoblación y más paro. ¿Por qué todo ese dinero que se van a gastar en
esa visita no lo empelan en causas más nobles y no en tanto darle aire a la
monarquía, lo mismo que cuando Alfonso XIII, que estaba la monarquía por los
suelos y había que abanicarla para que no sufriera un desmayo? Ya está bien,
hombre.
Garrovillano   |2021-12-28 13:55:00
Prepárense, amigos de Las Hurdes, que los Reyes Magos, digo perdón, los reyes
de España vendrán a bañarse en multitudes con los calores del mes del
próximo junio. Traerán los camellos, perdón, digo, los automóviles,
cargados de regalos [el bisabuelo de Felipe VI, Alfonso XIII, de apodo El
Africano, llegó a Las Hurdes y fue repartiendo monedas a la gente, una mierda
de limosnas propias de un señor multimillonario (el dinero que robó de las
arcas públicas es inconmensurable) que para calmar sus remordimientos se dedica
a dar cuatro sobadas pesetas a los pobres] . Prepárense, amigos de Las Hurdes,
que saldréis muy guapos en las fotos y en las cámaras de televisión, para
mayor gloria de la casa de Borbón y el lavado de cara de sus representantes.
CELIA LA ROJA   |2021-12-28 14:05:18
Para degenerao y miserable, da la impresión que se lleva la palma el médico
José Goyanes Cadevilla, pues calificar a una comarca como Las Hurdes de
degenerada y miserable así por las buenas o por las malas, dice muy poco a
favor de quien vomita tales palabras, cuando tenemos numerosos escritos y fotos
de esa época que desmienten radicalmente sus infamantes afirmaciones. En Las
Hurdes, los campesinos, que eran el 99% de sus habitantes, practicaban una
economía de subsistencia como en tantas partes de España, de Europa y del
mundo en los años 20 del pasado siglo. Había sus carencias en muchos
aspectos, pero no mayores que las de otras zonas rurales o barriadas obreras de
la gran ciudad, pero los hurdanos, como decía Unamuno, tenían la gran suerte
de que todos ellos eran propietaros, amos de pequeñas fincas que le daban para
comer y de miles de hectáreas de sierras comunales, donde pastaban sus ganados
y donde s...
Nombre:
Email:
 
Título:
Código UBB:
[b] [i] [u] [url] [quote] [code] [img] 
 
 
:angry::0:confused::cheer:B):evil::silly::dry::lol::kiss::D:pinch:
:(:shock::X:side::):P:unsure::woohoo::huh::whistle:;):s
:!::?::idea::arrow:
 

3.26 Copyright (C) 2008 Compojoom.com / Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved."

 

El Bueno

EL FEO

EL MALO

UNO QUE PASABA POR AQUI