AGENDA DE LA NUEVA A-NORMALIDAD: 31 OCTUBRE 2021 (LXX)

Félix Barroso Gutiérrez

Los paisajes otoñales continúan pasándome los clichés que se esconden en recónditos recovecos del cerebro y que envían a mis pupilas las imágenes.  Me llegan fotogramas de abrigado huerto en el paraje de “Las Piedras Llanas”, junto a un manantial inagotable que salía de la entraña del granito.  Mi abuelo materno, Quintín Gutiérrez Alonso, mezclaba con arena las granas de los nabos.  Los sembraba para los cerdos y las vacas.  Bulbosos nabos, que, en latín, los clasifican como “Brassica rapa rapa”.  Afirman que ya se sembraron veinte siglos antes del nacimiento de Cristo en zonas de Asia Central.  En Europa, fue un alimento muy corriente entre la clase campesina hasta que, en el siglo XVII, fue desplazado por la patata, que cruzó el Atlántico de manos de los colonizadores españoles.

El extremeño Pedro Cieza de León sería el que, en 1560, cargó una docena toneladas de patatas en la nao “La Galeota”, junto con un montón de mazorcas de maíz y, al cabo, desembarcó en Sevilla.  Pero los inspectores de la “Casa de Contratación” no supieron valorar aquellas mercancías y las abandonaron a su suerte.  Cieza de León se encargaría de acarrearlas a su pueblo natal, Llerena, y, desde aquí, su cultivo se iría afianzando lentamente por los campos de España.

Pero estábamos hablando de los nabos, que, bien administrados, iban desarrollándose a lo largo de octubre y de noviembre.  Por ello, al tiempo que media entre esos dos meses, se le consideraba, en plan desenfadado y picaresco, como el más caliente del año.  Recuerdo que, siendo rapazuelos, en las noches de las matanzas familiares y en otros “seranus” (nocturnas tertulias otoñales e invernales junto al fuego), los “mozarangónis” (mozos que ya eran talluditos) u otros cachondos de la corrobla, nos preguntaban a los zagales: “¿Cuáli es el tiempo más calienti del añu?”.  Si se hacía el silencio, respondía el mismo preguntador: “Pos el que media entri la metá d,ohtubri y la metá de nuviembri?”.  Y los justificaba explicando que era el tiempo en que se abrían las castañas y engordaban los nabos.

Más de dos veces asaltamos, de muchachos, los huertos y arrancamos algunos nabos. Los lavábamos en algún regato o arroyo, donde solíamos también beber sin ningún reparo (aún no habían llegado los herbicidas y pesticidas), y, una vez limpios de hojas y pelados, nos los zampábamos crudos.  Sabido es que el nabo contiene cianoglucósidos, por lo que liberan mínimas cantidades de cianuro.  Algunas personas son más sensibles que otras y no toleran el sabor acre de tal planta.  En la cuadrilla nuestra, seguro que no había ninguno que hubiese desarrollado esa sensibilidad, a juzgar con el apetito con el que los devorábamos.   Desde pequeño, un servidor no había vuelto a probar los nabos hasta en una ocasión me lo sirvieron en la fonda “El Hurdano”, que regentaba Crescenciano Duarte de Dios, en la localidad jurdana de Nuñomoral.  Años de aula y de tiza.  Formaban parte de un guiso con patatas.  ¡Excelente!  Le di mis más sinceras gracias a Carmen Martín Azabal, esposa de Crescenciano, por tan delicioso plato.

Hoy, los nabos están en horas bajas por estas latitudes.  Ya no se ve ni un solo burro, que se convirtieron en piezas de museo, con serones cargados hasta los topes de estas plantas crucíferas.  Ya pueden predicar los que bien predican sobre las asombrosas propiedades de los nabos.  Predicar en desierto es sermón perdido.  Desde hace ya un puñado de lunas, el campesinado se volvió comodón y ya no siembra nabos.  Ahora, complementa el pastoreo de sus vacas, cerdos y otros animales de la cabaña familiar con piensos compuestos o concentrados, en los que se mezclan melazas, harinas de pescado o proteínas de carne.  Así no es extraño que, de la noche a la mañana, apareciera la encefalopatía espongiforme bovina o “enfermedad de las vacas locas”, con el consiguiente peligro para la salud humana.  El progreso jamás puede venderse a cualquier precio.
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Pasamos al segundo peldaño, dando un somero repaso al estado pandémico en nuestra región extremeña.  Se han comunicado, a fecha de ayer, día 5 de noviembre de 2021, 38 nuevos casos de positivos por Covid; 12 más que el día anterior, destacando las poblaciones de Moraleja y Don Benito, con 9 casos cada una.  La tasa regional ha subido a 26,32 casos.  La única población entre las de mayor número de habitantes que mantiene la tasa a 0, tanto a 14 como a 7 días, es Plasencia.
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Y nos metemos ya en el avispero sociopolítico.  Corre como la pólvora por los medios las desbocarradas o descarriadas palabras con que “ha obsequiado” Juan Carlos Rodríguez Ibarra, el “bellotari” que tuvo mucho mando en estas tierras de terratenientes absentistas, a la ministra de Trabajo y vicepresidenta segunda del Gobierno de España, Yolanda Díaz Pérez, perteneciente al grupo de ministros de Podemos.  Hace cuatro días, el expresidente de la Junta de Extremadura se presentó en el programa “El Objetivo”, de la Sexta, y acusó a Yolanda Díaz de “ser un peligro”.

Su animadversión visceral a todo lo que queda a su izquierda, como la de otros conversos “pesoístas”, se patentiza en las palabras vertidas en dicho programa: “Iglesias era el producto de una teoría política que había aprendido en la facultad y en los libros.  Yolanda es el producto del Partido Comunista y los comunistas saben mandar.  Díaz es peligrosa”.  Y ha aprovechado el micrófono para cargar sin miramientos contra el Gobierno de coalición, comentando que cada vez que los socialistas han pactado con los comunistas les ha ido mal a los primeros.  Ha rematado la faena añadiendo que ese pacto se hizo durante la II República y la Guerra Civil y fue un fiasco para el PSOE.  Posiblemente, el señor Ibarra sabrá mucho de francés, pero quizás catearía ahora mismo en la asignatura de Historia de España.  Da la impresión que para él el PSOE fue y debería ser el centrismo que defendía Indalecio Prieto Tuero y su feroz anticomunismo.  Pero el PSOE estuvo por encima de Prieto y está ahora por Encima de Ibarra.  Sus denuestos contra Yolanda Díaz son toda una meada (hablando pronto y mal) fuera del tiesto, como lo son los ataques inmisericordes al Gobierno de la nación, máxime cuando todo el mundo sabe que aboga por un pacto entre Pedro Sánchez y Pablo Casado; o sea, entre el PSOE y el PP.  ¡Arriba el bipartidismo y el Régimen del 78!  Si el PSOE le hiciera caso, se quedaría sin las tres cuartas partes de los militantes.

Como no podía ser por menos, Ibarra ha recibido los aplausos de José Bono Martínez, expresidente “pesoísta” de Castilla-La Mancha y otro de los barones alineados con el jefe de la cuadrilla:  Felipe González Márquez, cuyo abrazo (cuchillo cachicuerno escondido en la manga de la chaqueta) con Pedro Sánchez Pérez-Castejón en el reciente 40 Congreso del PSOE pasará a los anales del cinismo.  José Bono ha manifestado en la “Sexta Noche” que “comparte al 100% el análisis de su compañero y que ve a Yolanda Díaz como un peligro política y electoralmente”.  Como me decía un joven socialista no hace mucho: “El chocheo en mi partido está llegando a límites insospechados”.  Sobran comentarios.

Pero en defensa de Yolanda ha salido, sin mascarilla en la boca, Mónica Oltra Jarque, vicepresidenta de la Generalitat Valenciana, dentro de las filas de Compromís.  En el programa “La Roca”, ante las repetidas referencias del barbado extremeño a Yolanda Díaz como “esta”, ha contestado: “si él puede llamar ‘esta’ a la vicepresidenta Díaz, yo al expresidente de la Junta de Extremadura le puedo llamar ‘señoro’.  Y ha acusado a Ibarra de “menosprecio” y de emplear un lenguaje “patriarcal” y “machista”.  “Luego los perroflautas son otros”, ha ironizado Mónica Oltra.  Finalmente, le ha espetado al señor especialista en “romper cristales” que “Ladran, luego cabalgamos”.
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… Y vámonos corriendo, cuando son las 22,26 horas del día 6 de noviembre y por el norte cacereño corre un “virugi que se las pela”, a dar alcance a nuestros poetas.  Atrapamos a Ismael Carmona García y nos entrega el poema, tan profundamente redactado en “Lengua Estremeña”, “Sábau 6:47 AM”, donde el poeta “s,amaneci a sí mesmu dispués de tantus aginaerus”.  Del poemario: “Pan i Verea”.

—SÁBAU 6:47 AM—
Ora que está lloviendu,
las luzis los solis que nel’alma s’acachan
s’agravan ena retina garraspeandu
cola ligerés los sonis umiamenti vanguardistas:
5 tolo que brota duna espina rota
horma el nefelismu neuronal las ideas.
Las notas frotantis del sucoscienti
rehuyin del’assencia
del que está dispiertu;
10 ora naidi ama la mántica’l sueñu.
Abati son las sieti, las sieti
dun día orquestal:
frautas que chiribean, los metalófonus chilriantis
delas aújas de tolos relozis
15 aconllegandu
colos fotonis que empunta la lámpara:
lámpara los rayus velozis,
lámpara i truenus que no reverberan,
lámpara, la parti dela nochi anteriol alas almas.

20 Tó es enhastiosu: el día rompi nuvis
del’almohá arremollecía
pol ahuncu los que se sueñan;
los mis ojus son el sol que está deseandu
cruzal la fusca de nuvis
25 hiziendu charamasqueal
las serojas los chapallalis
de tolas oras meteorológicas.

[95] Ora que los versus s’aluengan,
precisava d’estal al tentu los caminus,
30 que’l día m’ofreci. Agora que’l aginaeru es estremu,
aprovechu i digu que amaneçu.

No tardamos en atrapar también al inasible “Poeta de la Niebla”, el cual, siguiendo la pauta de estos últimos capítulos de la “Agenda de la Nueva A-Normalidad”, nos pasa unos fragmentos el poema “Nabos”, muy acordes con la primera parte de esta crónica.  De su poemario “Paisajes de Otoño”:
NABOS
Abuelo, el que luchó contra Abd el-Krim,
los sembraba en abancalado predio
donde se reconcentraba la mágica
sencillez en miniatura:  la poza
que formaba el fluir de rico venero,
el “tinau” camuflado entre canchales,
recia fragilidad de paredón
a piedra seca, el lloroso mugir
de las moruchas y aquellos surcos…
Oh los surcos zambos y cortos de huerto
cavado a conciencia, con el amor
del que poco tiene y sabe guardar
en la troj ajo y pan para unas sopas.
Y en lo hondo de los surcos diminutos,
esparcía abuelo, son sus manazas
de piedra, la sagrada humildad
de las semillas (…)

Comentarios
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Buen Rollo   |2021-11-08 13:17:58
Lo de Ibarra sí que clama al cielo. Viejo chocho que nada más sabe que
despotricar contra la izquierda. Parece que tiene el síndrome del rey
destronado, el que se creía que estaba por encima del bien y del mal, endiosado
por el poder, y en cuanto se bajó del trono empezó a echar pestes contra Pedro
Sánchez y el Gobierno de Coalición. Ahora prefiere un gobierno de coalición
entre el PSOE y el PP. ¡Hasta dónde puede llegar el descerebramiento de
algunos individuos!
Buen Rollo   |2021-11-08 13:18:02
Lo de Ibarra sí que clama al cielo. Viejo chocho que nada más sabe que
despotricar contra la izquierda. Parece que tiene el síndrome del rey
destronado, el que se creía que estaba por encima del bien y del mal, endiosado
por el poder, y en cuanto se bajó del trono empezó a echar pestes contra Pedro
Sánchez y el Gobierno de Coalición. Ahora prefiere un gobierno de coalición
entre el PSOE y el PP. ¡Hasta dónde puede llegar el descerebramiento de
algunos individuos!
Buen Rollo   |2021-11-08 13:18:04
Lo de Ibarra sí que clama al cielo. Viejo chocho que nada más sabe que
despotricar contra la izquierda. Parece que tiene el síndrome del rey
destronado, el que se creía que estaba por encima del bien y del mal, endiosado
por el poder, y en cuanto se bajó del trono empezó a echar pestes contra Pedro
Sánchez y el Gobierno de Coalición. Ahora prefiere un gobierno de coalición
entre el PSOE y el PP. ¡Hasta dónde puede llegar el descerebramiento de
algunos individuos!
Parlero   |2021-11-08 13:24:31
Riquisimos los nabos con patatas y si se hacen en un calderín de hierro están
más ricos todavía. Yo los comí con frecuencia en diferentes casas de mi
familia, que eran todos gente del campo. Creo que se sembraban nabos para los
animales, pero después había otra clase de nabos más pequeños que estos se
destinaban para alimento de las personas. Hace 40 años, en toda la zona de la
Vera, al menos, era muy normal el guiso de patatas con nabos.
Viva Zapata   |2021-11-08 13:30:12
Rodríguez Ibarra no da la talla al pie de Yolanda Díaz, no le llega ni a la
altura del betún, pero como es un bocachanclas escupe la hiel que lleva dentro
contra los comunistas. Si este "señoro" es de izquierdas, entonces
Edmundo, el de Ciudadanos el de Ciudadanos es de extrema izquierda. Se cree el
Ibarra que con sus declaracioens consigue ostentosos titulares y lo único que
consigue es el hazmerreír de toda la izquierda, pero claro es aplaudido a
rabiar por la derecha. A esta gente, conversos y nuevos ricos, le tenían que
retirar el carné del PSOE, pues flaco favor le hacen a este partido.
Viva Zapata   |2021-11-08 13:30:14
Rodríguez Ibarra no da la talla al pie de Yolanda Díaz, no le llega ni a la
altura del betún, pero como es un bocachanclas escupe la hiel que lleva dentro
contra los comunistas. Si este "señoro" es de izquierdas, entonces
Edmundo, el de Ciudadanos el de Ciudadanos es de extrema izquierda. Se cree el
Ibarra que con sus declaracioens consigue ostentosos titulares y lo único que
consigue es el hazmerreír de toda la izquierda, pero claro es aplaudido a
rabiar por la derecha. A esta gente, conversos y nuevos ricos, le tenían que
retirar el carné del PSOE, pues flaco favor le hacen a este partido.
Candela   |2021-11-08 15:42:46
En mi zona, también se picaban los nabos pequeñitos de forma muy menudita y se
aliñaban con cebolla, pimiento, orégano y aceite, formando como una ensalada
que estaba buenísima. Se cenaba casi todas las noches del otoño, acompañada
por algún trozo de queso en aceite o algún cacho de chorizo o de morcilla y un
buen vasito de vino. Pero después vino la moda de decir que los nabos eran
como cosa de los pobres de solemnidad y de los animales y la gente dejó de
sembrarlos, porque parecía que era un vergüenza comerlos. Otra vez la gente
está volviendo a las comidas sanas de antes, pues se han dado cuenta que no se
le puede hacer caso a la sociedad de consumo, que solo busca vendernos gato por
liebro, alimentos precocinados.
Candela  - alheli.lafloria@gmail.com   |2021-11-08 15:48:16
Me gustan los poemas que aparecen en este periódico; pienso que nunca había
leído tan hermosos poemas en nuestra Lengua Estremeña como los de Ismael
Carmona. Creo que es el primer poeta extremeño que se ha salido del sonsonete
de Gabriel y Galán y de Chamizo y de otros imitadores que tienen en este siglo
XXI. Ismael expresa sus sentimientos de otra manera, más en consonancia con
la cosmovisión del mundo actual y con otro tipo de poesía más apropiado para
las generaciones de ahora. Lo mismo digo del "Poeta de la Niebla",
aunque este no escribe en 'estremeñu', pero tiene poemas de mucha hondura y
maneja bien el verso, Lo extraño es que no veamos libros de ellos en las
librerías, por más que hemos preguntado.
Candela  - hijosdelpueblo@gmail.es   |2021-11-08 15:53:52
¿Habrá leído muchos libros de Historia el señor Rodríguez Ibarra? Lo dudo.
Se vale solo para la verborrea y la demagogia. Tiene una boca poco limpia y
despotrica de manera malsonante contra la izquierda, ¿Será cierto que fue de
izquierdas? De bufonada se puede tachar lo que dice sobre los pactos entre el
PSOE y el PCE. Señor Ibarra, comience a estudiar Historia y respete a una
mujer, como Soraya Díaz, que están intentando dignificar la clase trabajadora;
cosa que usted no hace al criticarla acerbamente desde su cómodo y adinerado
retiro.
Cotorino   |2021-11-08 16:00:27
Menudo zasca de Mónica Oltra al Rodríguez Ibarra y, de paso, a otro de sus
Iguales, José Bono (¡dos iguales para hoy!). Son los dos iguales que Franco:
un odio larvado contra los comunistas y la izquierda de verdad. Seguro que Bono
lo heredó de su padre, que fue alcalde falangista de su pueblo con la
dictadura. Ibarra, "camisa vieja" del Régimen del 78, sigue al pie de
la letra los dictados de Felipe González, a quien se le conoce por el
"Señor X"; toda una cuadrilla a los que ya se les pasó el arroz y
están que arden porque ya no tienen vara de mando pero sí una jubilación con
cuyos ingresos se podían pagar a muchas familias de obreros que no pueden
llegar a fin de mes.
Jurdana   |2021-11-08 16:06:10
Ahora sí que nos ha echau una güena puesía, señol Ismael, que la jizun un
sábadu, cuandu el reló marcaba las 6,47 horas. Bien había madrugau esi día
y estaba ispirau pa darli al palilleru, o a lo mejor es que no se había acostau
entodavía, había estau de nocharrá y aluegu le salió la musa al caminu, peru
usté cumu bien dici estaba atentu a los caminus, pa que estuviesin enderezaus y
no entuertaus. Mu bien pol esus versus. Los del Poeta dela niebla tratan
sobri los nabus, que dicha sea la verdá a mí no me jicierun nunca mucha
gracia, peru bien está que esas probis prantas tamién tengan derechu a algunus
versus.
El Orejas   |2021-11-08 22:02:06
El SEÑORO (¡muy bueno, Oltra!) Ibarra no tiene vergüenza. ¿Qué mal le ha
hecho a él la ministra de Trabajo? Ninguno, por supuesto, pero él la odia
porque es de Podemos, porque representa a la izquierda que pretende darle la
vuelta a la tortilla y está con las clases trabajadoras. No hay peor cuña que
la de la misma madera, sobre todo si la cuña engreída y enmohecida pretende
herir la madera sana, dura e íntegra.
Casareño   |2021-11-08 22:06:04
Tú si que eres peligroso, señor Rodríguez Ibarra, porque no hay gente más
peligrosa que los conversos, que se cambian de chaqueta pasando de republicanos
a monárquicos, de laicos a contemporizadores con los obispos, de progresistas a
querer pactar con la derecha... Eres un auténtico peligro porque has
traicionado las ideas que defendieron miles de socialistas que dieron su vida
por ellas y ahora te dedicas a atacar a la gente que piensa en el progreso, en
construir una sociedad donde los valores éticos de la izquierda impregnen la
vida cotidiana y estén protegidos los más vulnerables.
Republicano   |2021-11-09 15:49:38
Nos gustaría saber cuales son las razones por las que Ibarra dice que la
ministra de Trabajo del Gobierno de España, Yolanda Díaz Pérez, es un
PELIGRO. Todavía no le hemos visto pedir disculpas ni justificar el por qué
la cataloga de PELIGROSA, solo porque, según nos parece a nosotros, le ha
salido de su impetuosa y y rasposa lengua. ¿Ya estamos chocheando, señor
Ibarra? ¡Hala, váyase a envolverse en la bandera monárquica y a hablar con
el monseñor de turno, que las clases trabajadoras no le queremos ver ni en
pintura!
La Kaoba   |2021-11-09 15:56:50
Pues me parece muy bien que me sirven un guiso o una ensalada de nabos antes que
todas esa mierda de comida precocinada, metida en latas o en envases de
plástico que venden en las grandes superficies, llenas de aditivos,
conservantes, edulcorantes y otras sustancias químicas. Por desgracia, mucha
gente de la ciudad, de la clase baja, se tiene que conformar con comida basura,
pues sus dineros no le llegan para otra cosa. El capitalismo explotador es el
culpable, con los políticos que apoyan el sistema neoliberal-capitalista, o
sea, las derechas, de la malnutrición de las familias españolas y de otras
partes del mundo.
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