La España borbónica frente a la historia

Arturo del Villar

NO escuché en directo el discurso nochebuenero de su majestad el rey católico nuestro señor, que Dios guarde, pero he tenido que verlo reprodu-cido en todos los diarios digitales, con unos comentarios tan ditirámbicos por parte de algunos políticos que he caído en la ingenuidad de leerlo. Lás-tima de tiempo perdido, porque su exposición sobre las dificultades im-puestas por la pandemia la conocen hasta los monos del Zoológico.

Lo que he comprobado una vez más es que el escriba de los discursos re-ales es un ignorante, lo mismo que el rey por leerlos. Este 24 de diciembre de 2020 afirmó tan campanudamente como de costumbre: “No somos un pueblo que se rinda o que se resigne en los malos tiempos.” La historia de-muestra, para quienes la estudiamos, que el pueblo español se ha rendido cuando no ha podido vencer, y que se ha resignado a padecer la derrota.    

Por ejemplo, este próximo año conmemoraremos el quinto centenario de la derrota del pueblo castellano ante las tropas del rey emperador Carlos I. El 23 de abril de 1521 el pueblo español, representado por los comuneros de Castilla, se rindió ante la superioridad del ejército imperial, sus jefes fueron decapitados como traidores, y el pueblo se resignó a soportar la tiranía im-perial durante los malos tiempos posteriores.

Otro ejemplo: la catastrófica llegada a España del primer Borbón dio lu-gar a una guerra civil y europea, que duró 14 años, terminó con la rendición de Ibiza en 1715, destrozó los restos del imperio español, arruinó la eco-nomía nacional, ocasionó la pérdida para siempre de Gibraltar y las pose-siones en Italia y los Países Bajos, así como del dominio marítimo hasta entonces en poder de España, causó una orgía de sangre ordenada por el vencedor Felipe V, provocó el primer gran exilio del pueblo español que rechazaba el absolutismo centralista del monarca francés enfermo de locura congénita hereditaria, y motivó que los supervivientes vencidos se resigna-ran a padecer la derrota bajo la criminal tiranía borbónica.

Y otro ejemplo más reciente lo proporciona la derrota del pueblo español el 1 de abril de 1939, después de una guerra provocada por la sublevación de los militares borbónicos contra la República elegida libremente por la mayoría del pueblo, con la trágica consecuencia de motivar alrededor de un millón de muertos durante la guerra y la todavía más cruel posguerra, me-dio millón de exiliados, y todo el país sometido a una dictadura fascista es-pantosa, que nos resignamos a padecer si queríamos conservar la vida, por-que los consejos de guerra con juicios sumarísimos se prolongaron desde 1936 hasta 1975, cuando la biología motivó la muerte natural por anciani-dad del dictadorísimo, y la continuidad de su régimen genocida por parte del designado por él mismo como sucesor a título de rey, el padre del actual usurpador del trono.

Lo usurpa debido a que las Cortes Constituyentes de la República, legal y legítimamente establecidas, declararon el 20 de noviembre de 1931 al exrey huido Alfonso XIII de Borbón “culpable de alta traición”, cargo probado por el que debía ser “degradado de todas sus dignidades, derechos y títulos, que no podrá legalmente ostentar ni dentro ni fuera de España, de los cua-les el pueblo español, por boca de sus representantes elegidos para votar las nuevas normas del Estado español, le declara decaído, sin que pueda rei-vindicarlos jamás ni para él ni para sus sucesores”. Así se publicó en el dia-rio oficial, Gaceta de Madrid, el día 28, página 1250.

Esta resolución de las Cortes legítimas sigue vigente mientras no la dero-gue otra norma de igual rango, lo que en ningún modo puede considerarse lo sea el decreto firmado el 15 de diciembre de 1938 por el mayor traidor de los militares monárquicos sublevados, elegido por ellos dictadorísimo como jefe del Estado fascista. Este mismo militar rebelde años después, consolidado su régimen tiránico sobre el pueblo rendido y resignado a su-frirlo para conservar la vida, designó como sucesor suyo a título de rey a Juan Carlos de Borbón, por la ilegal Ley 62/1969, de 22 de julio por la que se provee lo concerniente a la sucesión en la Jefatura de Estado, publicada en el Boletín Oficial del Estado el día 23, páginas 1167 y siguiente. Los que vivíamos entonces, y deseábamos seguir haciéndolo, nos resignamos a continuar padeciendo las consecuencias de la derrota sufrida en 1939.

Ésta es la verdad desconocida por el rey católico nuestro señor. Yo le re-galaría una historia de España, si no fuera porque todos sabemos que sola-mente lee periódicos deportivos. Así que me resigno a padecer su régimen.

ARTURO DEL VILLAR
PRESIDENTE DEL COLECTIVO REPUBLICANO TERCER MILENIO

Comentarios
Añadir nuevo
Nombre:
Email:
 
Título:
Código UBB:
[b] [i] [u] [url] [quote] [code] [img] 
 
 
:angry::0:confused::cheer:B):evil::silly::dry::lol::kiss::D:pinch:
:(:shock::X:side::):P:unsure::woohoo::huh::whistle:;):s
:!::?::idea::arrow:
 

3.26 Copyright (C) 2008 Compojoom.com / Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved."

 

El Bueno

EL FEO

EL MALO

UNO QUE PASABA POR AQUI