Felipe VI sigue “atado y bien atado” a la fuente que legitima su reinado y la Corona

Ya podeis iros, para leer cuatro

chorradas no os necesito de adorno

Santiago Lupe. El discurso del rey pasa por alto cualquier referencia directa a los escándalos del emérito. La naturaleza hereditaria, y por tanto antidemocrática de la institución, hace depender la legitimidad de su reinado de la continuidad dinástica con el de su padre.El año en que el rey emérito marchó a su retiro dorado por la catarata de escándalos sobre su fortuna, perdió su asignación real y terminó haciendo una declaración complementaria de más de 600 mil euros para facilitar la labor de encubrimiento de sus delitos llevada adelante por la Judicatura, el gobierno “progresista” y la oposición de derecha, Felipe VI, como era de esperar, no quiso hacer mención directa alguna a su padre.

En los casi 15 minutos de alocución, el monarca hizo el tradicional repaso por los lugares comunes de la actualidad y los de todos los años. Nos explicó lo díficil que ha sido 2020, ¡gracias!, no nos habíamos dado cuenta; recordó a los enfermos y fallecidos; nos alertó de que hay que evitar que la grave crisis económica que hay se convierta en social, se ve que no ha pisado los barrios obreros ni visto las colas del hambre; agradeció a los sanitarios su sacrificio, pero de soltar parte de su fortuna familiar para reforzar la sanidad pública ni palabra;

apeló a la responsabilidad individual, eso sí de la que han tenido los gobiernos central y autonómicos chitón obviamente; pidió protección para los más débiles, desde su palacio y con sus 8 millones de asignación anual recién aprobados en los Presupuestos; reivindicó la importancia de empresas y autónomos, y las ayudas de la UE para el rescate del capitalismo ibérico, aunque sea a costa de recortar las pensiones y otras lindezas a cargo del gobierno “progresista”-; habló del "cumplimiento de las leyes" que él puede saltarse sin problema porque cuenta con el privilegio feudal de la inviolabilidad y su padre, ¡en fin!... y por supuesto, no podía faltar en Nochebuena, nos recordó que si podemos salir adelante es porque tenemos una magnífica Constitución, lograda con mucho esfuerzo “después de un largo período de enfrentamientos y divisiones” - la palabra dictadura no está en el diccionario de quien debe su cargo a la misma-, y que, !oh sorpresa!, es la que consagra a su institución como clave de bóveda del Estado.

El momento esperado por muchos y muchas, el de “ahora dirá algo del padre”, no llegó... La única referencia encriptada fue la de recordarnos que él, ya desde 2014 -¡qué visionario!- piensa que “los principios morales y éticos que los ciudadanos reclaman de nuestras conductas” “están por encima de cualquier consideración, de la naturaleza que sea, incluso de las personales o familiares”. Una cita a la altura del “lo siento mucho, no volverá a ocurrir” o la todavía más desternillante de "cuando se producen conductas irregulares que no se ajustan a la legalidad o a la ética, es natural que la sociedad reaccione" y su "la justicia es igual para todos" de su padre en 2011.

La derecha salió rápida a realizar la reverencia oportuna. Casado lo calificó de “impecable” y cerró su primer twit con un “juntos superaremos esta situación con un gran Rey al frente”, que demuestra un nivel de desconexión de la realidad que viven millones de familias solo comparable al “que coman pasteles” de Maria Antonieta pocos años antes de perder la cabeza. En la misma línea, Arrimadas saludó las palabras de Zarzuela con un "lograremos salir adelante apoyándonos en los grandes pilares que conforman nuestra sociedad civil, la Constitución, la UE y nuestros valores éticos” y Ayuso, algo más mística como es costumbre, se sumaba al entusiasmo monárquico explicándonos que "hoy el Rey renueva la fe en esta gran nación". Abascal por su parte fue más parco en palabras, a lo Millán Astray contra Unamuno, sólo quiso añadir a las palabras del monarca un “Viva el Rey”, “¿qué más hace falta?” debió pensar.

En las redes, no se hizo esperar la lluvia de memes, comentarios y twits contra el que ya muchos consideran el discurso más crítico de su reinado –aunque sin superar, en mi opinión, el del 3 de octubre de 2017 que lo consagró como persona non grata en Catalunya y a ojos de millones en el resto del Estado-. Desde la “izquierda” gubernamental y sus socios también se han lanzado algunas críticas en forma de exigencia. Echenique de Unidas Podemos se lamentaba de que “podría haber condenado explícitamente las actividades corruptas de Juan Carlos I y su evasión fiscal. Pero no. Nada de nada", ¡cachis!... Errejón, de Más Madrid, le reprochaba que “no debería hablar de principios éticos si no está dispuesto a rendir cuentas por los escándalos de su padre en una institución hereditaria”. Hoy son muchos los medios “progres” que suspiran, entre lamentos y denuncias, que este monarca se siga “haciendo el suizo”, porque eso socava las bases de la institución. Los ministros y ministras de Su Majestad, hasta la hora de publicación de esta columna, aún no habían dicho ni palabra.

En el Estado español contamos con una rara especie de republicanismo “sui generis”. La que se dedica a dar consejos a la Corona de como debería hacerlo mejor para perpetuarse otros 40 años más. El mejor ejemplo es el vicepresidente Iglesias, que, aunque la caverna lo acuse de estar detrás de una campaña contra la monarquía, lleva meses rogando a Su Majestad que mantenga las formas, no quede demasiado pegado a las derechas y los sectores búnker del régimen y haga una mayor separación de su mentor, el emérito. En última instancia, el programa de Podemos e IU es como el del PSOE pero llevado hasta el final: para que la Monarquía siga teniendo “utilidad” debe reformarse y limpiar los trapos sucios con algo más de gesto y relato. Además de reaccionario, es un programa utópico. Ayer Felipe VI no podía decir mucho más de lo que dijo. Y no podía porque cuestionar y separarse se su padre tiene unos límites muy estrechos ¿Cuál es la legitimidad del reinado de un monarca? Y en particular ¿Cuál es la legitimidad del reinado de Felipe VI?

Como institución hereditaria un rey reina porque lo hizo su predecesor. En caso de que no sea así, como le pasó a Juan Carlos I, la legitimidad la tiene que buscar en otras instituciones. Su padre la encontró en las Cortes Franquistas que en junio de 1969 lo nombraron sucesor de Franco a título de rey. Como él mismo declaró entonces, recibía ese privilegio como continuidad de los principios fundacionales del 18 de julio, es decir, de que los suyos ganaran la guerra civil. Esta legitimidad se vio después reforzada por la conversión en monárquicos del grueso de las direcciones antifranquistas, sobre todo los representantes de las burguesías periféricas y la izquierda reformista. Juan Carlos I reactualizó su legitimidad gracias a Carrillo, Tarradellas, González o Pujol. El salvavidas de estos extraños republicanos permitió a la Corona forjar una legitimidad que, si bien nunca renunció ni se separó de la anterior, fue presentada como renovada y democrática. Por eso el dirigente eurocomunista murió como un hombre de Estado, el president republicano como Marqués y los otros dos son los dos exvicepresidentes más millonarios de toda la democracia, con fortunas tan opacas como la del rey al que ayudaron a consolidar.

Felipe VI recibió su legitimidad directamente de su padre y no puede romper con ella, no al menos sin una operación de Estado del calibre de la de la Transición. Defenestrarlo hoy sería tanto como socavar las bases de su reinado y de la institución. Todo lo que aspira a hacer es esperar, a que se calmen las aguas e incluso a que llegue “la parca”, ese “hecho biológico” inevitable, al padre de 83 años , y ver si consigue revalidarla con algún otro hito fundacional. Lo intentó el 3 de octubre con un discurso que pretendía ser su propio 23F, el problema es que esta vez él aparecía a la cabeza del golpe institucional. No generó mucho “consenso” que digamos. Además, renunciar a la fortuna amasada por el emérito -algo por otra parte jurídicamente imposible hasta que no se produzca su deceso- sería dejar a la familia con lo puesto en caso de que pinten bastos. Como de exilios largos saben algo los Borbones, de buen seguro que no querrá verse en las “estrecheces” - en parámetros “reales”- de su abuelo Don Juan en Estoril.

Así que la separación completa de su padre “ni está, ni se le espera”. Por más que desespere la izquierda reformista, no habrá mucho más que la escenificada hasta ahora, y el republicanismo “sui generis” que limita su oposición a la institución a algún twit o declaración, o a las solicitudes de comisiones de investigación que saben de entrada no saldrán por el veto de sus socios de gobierno y la derecha, mientras se integra en el régimen y el gobierno de Su Majestad, se condena con sus lamentos a no jugar más papel respecto a la Corona que el que jugaron sus pares en el 78. Acabar con esta reaccionaria institución no se es una tarea separable de la de acabar con el régimen político de la que es pilar. Quienes han renunciado a lo segundo, lo hacen también a lo primero. Por ello, sigue siendo imprescindible construir otra izquierda diferente a la que lo es ante todo la de Su Majestad. Una izquierda que quiera acabar con el régimen heredero de la Dictadura, en el camino de terminar con esta democracia para ricos y resolver los grandes problemas democráticos y sociales pendientes.






Comentarios
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goyito   |2020-12-25 13:51:55
este personaje no tiene sentido ni del ridículo, ni de la realidad
EP   |2020-12-25 13:56:06
¿Quién dijo que no se puede ignorar a un elefante en una habitación como
metáfora de que hay asuntos espinosos que conviene afrontar
aunque uno no se atreva y finja que no existen? Se puede. Lo ha hecho
Felipe VI. El rey sabe que el problema de la monarquía española no se
llama Pablo Iglesias, sino Juan Carlos I. Es consciente de que no ha
habido mayor campaña de desprestigio contra la institución que el
comportamiento obsceno y deshonesto de su padre, del que aprendió
además muy pronto su cuñado, hoy en la cárcel. Sabe también que
nadie nunca hizo más daño a su reinado que el emérito. Y sabe además
que, por mucho tiempo que pase, los españoles no olvidarán que quien
le antecedió en el trono arrastró por el fango el nombre de España, el
de la corona y el suyo propio durante al menos las dos últimas
décadas.
EP   |2020-12-25 13:56:10
¿Quién dijo que no se puede ignorar a un elefante en una habitación como
metáfora de que hay asuntos espinosos que conviene afrontar
aunque uno no se atreva y finja que no existen? Se puede. Lo ha hecho
Felipe VI. El rey sabe que el problema de la monarquía española no se
llama Pablo Iglesias, sino Juan Carlos I. Es consciente de que no ha
habido mayor campaña de desprestigio contra la institución que el
comportamiento obsceno y deshonesto de su padre, del que aprendió
además muy pronto su cuñado, hoy en la cárcel. Sabe también que
nadie nunca hizo más daño a su reinado que el emérito. Y sabe además
que, por mucho tiempo que pase, los españoles no olvidarán que quien
le antecedió en el trono arrastró por el fango el nombre de España, el
de la corona y el suyo propio durante al menos las dos últimas
décadas.
Alf   |2020-12-25 13:58:22
¿Alguien se ha planteado que quizas Felipe vea bien y normal lo que ha hecho su
padre y por eso no le reprocha nada? Creo que el problema no es exigirle a la
monarquía unos valores democráticos, y decepcionarnos si no los cumplen, creo
que el problema es la monarquía en si misma.
gargamel   |2020-12-25 13:58:56
exigir a la monarquia democracia es como exigir a un pitufo ser verde.
seneca   |2020-12-25 14:03:21
¿Ahora resulta que el Rey de España no es responsable de los actos de la
Casa Real?

Entonces nada, que Felipe robe también a manos llenas, y
cuando le pillen que abdique en Leonor, y aquí no ha pasado nada, que a
nadie se le ocurra cuestionar la monarquía porque cada rey resulta
ser un caso aislado con el que la institución de la Corona no tiene nada
que ver.
Anónimo   |2020-12-25 14:04:13
Hay que tener los huevos muy gordos para llamar al franquismo "un largo
periodo de enfrentamientos y divisiones".
Anónimo   |2020-12-25 14:50:51
El elefante no devora al Felipe, el elefante devora a todo el sistema nacido de
la santa transición, y los borbones hartos de reírse de un pueblo adormecido y
embrutecido por la gracia de Franco y la complicidad de PSOE. Gracias Sánchez
radical   |2020-12-25 14:52:01
Un discurso cobarde y acomodado. Por suerte breve. Debería darse cuenta que no
pinta nada y se aferra a un status ya anacrónico. Por favor, que dejen de
molestar y vivir de los demás. Esta monarquía es un absurdo y un
despropósito.
vladimir   |2020-12-25 14:53:38
El "preparao" está también en las cuentas opacas del demérito
corrupto y en cuando algún periodista de verdad haga su trabajo nos
enteraremos. Espero que no sea dentro de 30 años cuando nos quieran vender que
su hija va a ser la mejor reina del mundo.
flint   |2020-12-25 14:55:26
Anodino totalmente anodino e insustancial. El problema es que el resto de los
políticos también lo son. Por mucho que Pablo Iglesias trate de significarse
como la excepción que confirma la regla, le puede su desmesurada egolatría.
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