LA PINGOLLA EL DÍA DE EXTREMADURA Y LA ESCASA CONCIENCIA EXTREMEÑISTA

Félix Barroso Gutiérrez (Profesor y Educador social). Debería haber salido esta columna en la segunda semana del pasado septiembre, cuando, bajo las órdenes de las élites se lanzan cohetes y se encienden tracas para mayor gloria de aniversarios que, como el cuento de Juan Palomo, se lo guisaron y se lo comieron ellos solos: el “establishment” con mando en plaza en la comunidad extremeña. Por archivarla en la carpeta que no era, se extravió.  Pero nunca es tarde si el agravio aún subyace.

Todavía recuerdo el primer año de la celebración del Día de Extremadura, que tuvo como marco el pueblo de Guadalupe. tiempos mozos y de loca y entusiasta algazara. Un servidor andaba, con su mochila pedagógica a cuestas, por las tierras de Las Hurdes.  Hogar-Escolar de Nuñomoral.  Aula y tiza. Mi interés y amor por la Cultura Tradicional-Popular jurdana, me llevo a rescatar viejas reliquias etnomusicológicas de la comarca y a crear un grupo de danzas con los alumnos.

Fuimos invitados a animar las calles de Guadalupe en tan rimbombante día para los que rendían culto a los Conquistadores, pero no a la Extremadura falta de muchos derechos por conquistar.  Sin embargo, pese a que los pronósticos anunciaban abundante lluvia, como así fue, decidimos participar.  Recuerdo que, cuando le dije a nuestro querido tamborilero Domingo Rubio Crespo, más conocido por Tíu Mingu el de la Tía Laudi, hijo de la alquería de El Cerezal, que el día 8 de septiembre habría que salir camino de Guadalupe, me respondió: “Antoncis, amus a abajal pa esas tierras de la Extremaúra.  Güenu está y, si hay que dil fuendu pa esi terrenu, pos pa,llá dirémus”.  Para Tío Domingo, como para tantos otros jurdanos de generaciones pasadas, Extremadura eran una entidad territorial que estaba más allá de sus montañas, hacia el sur; al igual que Castilla, nada más que ésta estaba al norte. Ellos, los habitantes de altivas y bravas serranías de Las Hurdes, descendientes de antiguos pastores guerreros, tenían muy interiorizada aquella frase que oí muchas veces:  Semus jurdanuh: ni ehtremeñus ni cahtellanus.

A Tío Domingo, como a la práctica totalidad de sus paisanos, no le decía nada el Día de Extremadura, pues el 8 de septiembre, desde tiempo inmemorial, los jurdanos acudieron en masa, y lo siguen haciendo, a su romería de la Virgen de la Peña de Francia, al santuario mariano situado a mayor altitud de todo el mundo conocido (1722 metros).  Siempre lo consideraron como suyo y las antiguas leyendas, que con devoción y pasión nos relataba mi buen amigo Eusebio Martín Domínguez, Tíu Sebiu del Gahcu, un auténtico zajuril jurdano, así como otros mayores de la comarca, hablaban de que, en lo alto de esa Peña, tuvo su templo o palacio la diosa Anjalma y el dios Ancosu, que eran pareja de hecho.

Si Las Hurdes se desploma el 8 de septiembre en su secular romería, sobre otros pueblos extremeños también cayó el sambenito de un regionalismo (no extremeñismo) impuesto forzosamente, que venía a chafarles sus fiestas de la Virgen de la Coronada, de la de Altagracia, de la del Consuelo, de Nuestra Señora de la Soledad, de los Remedios, de las Angustias, de Peñas Albas, del Castillo o, simplemente, Nuestra Señora de Septiembre.  Ciertamente, en muchas demarcaciones extremeñas la Virgen de Guadalupe no tiene ninguna particular atracción ni devoción.  Políticos y eclesiásticos confunden las fronteras geográficas con las culturales y religiosas.  Porque bien claro está que fueron éstos los que se guisaron y se comieron, a estilo Juan Palomo, el gazpacho del Día de Extremadura.  Los curas siempre tuvieron mucho mando en plaza en esta región nuestra.  Y a los políticos, sobre todo a los que tienen la vista escorada hacia la derecha, les gustó mucho llevar a los tonsurados bajo el palio.

Cuán cierto es que ciertos escritores e intelectuales extremeños optaron por celebrar esa fiesta en una fecha que no tuviera connotaciones religiosas, sino en algún episodio emblemático cargado de carácter social y reivindicativo.  A ellos se le sumaron diversas formaciones políticas de izquierda y asociaciones progresistas, tanto de la propia Comunidad como de los extremeños en la emigración.  Se inclinaron por el 25 de marzo, en recuerdo de la rebelión que más de 80.000 campesinos extremeños protagonizaron el 25 de marzo de 1936, ocupando unas 250.000 hectáreas de latifundios y bienes de manos muertas, a la vez que reivindicaban la devolución de los bienes comunales a los pueblos, arrebatados en las Desamortizaciones del siglo XIX.

Pese a que los terrenos comunales siempre fueron de dominio público e indivisibles, inembargables, inalienables e imprescriptibles y exentos de toda carga contributiva, el caciquismo imperante en aquellos años de depravada regencia o reinado borbónico, con alcaldes y secretarios de Ayuntamientos untados por los terratenientes y la burguesía urbana, cometieron auténticas canalladas.  Muchos pueblos perdieron sus dehesas boyales y comunales, que eran el respiro para las clases más bajas, yendo a parar a manos de los ricachones y hoy siguen en manos de sus herederos.  Tales títulos de propiedad son ilegítimos, en tanto y cuanto provienen de la compra ilegal de bienes comunales.

Pero, en esta región nuestra, donde hasta un quiosco de pipas lleva el nombre de una  virgen o de un santo y rara es la cooperativa agraria o ganadera que no está puesta bajo la advocación del santo patrón del lugar, la confraternización de las fuerzas conservadoras (PP) con el PSOE y la Santa Iglesia de Roma, en su versión bellotera, lo tenían muy fácil para que el Día de Extremadura se celebrase coincidiendo con la festividad de la Virgen de Guadalupe, aunque el santuario donde está dicha virgen pertenezca a la diócesis de Toledo.

La devoción supersticiosa de la Alta Edad Media y su prolongación durante la dictadura franquista, con altas cargas de adoctrinamientos apocalípticos, caló entre las muchedumbres extremeñas y, por ello, ponemos muy en duda (valga el sarcasmo) que Extremadura sea parte de un Estado aconfesional.  No obstante, nos congratulamos del fracaso de algunos alcaldes, fieles vasallos del poder establecido, cuando pretendieron llenar sus pueblos de contenido institucional en la mencionada fecha, a quienes sus vecinos dejaron plantados ante el altar, largándose en sus vehículos o en autocares a las romerías en los santuarios de toda la vida.

En una región conformada por el corta y pega, donde hay cosmovisiones y diferencias ostensibles entre muchas comarcas, a nadie puede extrañarle que haya montones de pueblos donde ni un solo vecino conoce el himno de Extremadura, o cientos de ellos que confunden los colores de su bandera.  ¿A qué extrañar, pues, que los partidos regionalistas, máxime si han estado ribeteados de pazguato reformismo y liberalismo, no se hayan comido una rosca a gusto?  Pero de esto último ya hablaremos más despacio en otra ocasión.

Ahora, os dejamos con un poema, ribeteado de extremeñismo, donde el autor del poemario “El Mal Azul” nos habla del reencuentro con unos ojos zarcos que le impresionaron la primera vez que los vio un Día de Extremadura.  A la vuelta de los años, el reencuentro dejó posos de doloroso despecho.  La guapa y azulada niña seguía con la niña de sus ojos tan zarca y tan hermosa, pero…

DÍA DE EXTREMADURA

Cuando en redes no me habías bloqueado,
leí en post tuyo proclama extremeñista,
donde a fondo corrías por autopistas,
con orgullo, por defender legado

de tu gente: hablar, con rabia o con agrado,
la lengua que mamaste bajo encinas,
oliveras retorcidas, hacinas
y extenso pastizal encanchalado.

Me bloqueaste y sé que pasas de mí.
¿Adónde aquella azulada niña
que, en Día de Extremadura, presentí?

Saltó el siglo y, otra vez, tu zarca niña.
Te ofrecí una rosa pitiminí,
pero la marchitó sarnosa tiña.



Comentarios
Añadir nuevo
Lucero   |2020-10-09 14:02:01
En mi pueblo hay cuatro establecimientos que llevan nombres de vírgenes y
santos, que son dos cooperativas, el colegio público y la asociación de
mujeres. Pero lo más curioso que el 90% de los socios de esas entidades no van
nunca a misa ni cumplen con otros muchos preceptos de la religión que dicen
profesar, pero como en la Edad Media siguen acordándose de Santa Barbara cuando
truena.
Buen Rollo   |2020-10-09 14:05:02
Los de siempre, los mandamases políticos con cargos institucionales, o sea,
los del PSOE y los del PP, junto con los curas, se encargaron de meternos el
día 8 de septiembre como el Día de Extremadura, pues dicen que la Virgen de
Guadalupe que se celebra ese día es la patrona de la región extremeña.
¿Quién la ha nombrado para que sea la patrona nuestra, de los extremeños?
Aurora Roja   |2020-10-09 14:08:59
Lo religioso sigue metida en las molleras de la gente con menos información y
con menos estudios, que todavía hay muchos paisanos que, estando en las
últimas, dejan sumas de dinero y fincas a la Iglesia Católica, creyendo a pie
juntillas que así tienen conseguida la Gloria y, en muchos casos, han sido más
malos que Picio. Los políticos del PSOE y de la derecha lo único que hacen es
fomentar todavía más esa malsana y dogmática religiosidad entre las clases
más bajas.
Saltarrostru   |2020-10-09 14:16:21
A los jurdanos, como históricamente siempre ha sido un pueblo con sus
creencias propias, les metieron curas y monjas a montones. He oído decir que
era la comarca de España con más religiosos por metro cuadrado y todo con el
afán de apearlos de sus creencias y meterlos por el "recto camino" que
marcaban esos eclesiásticos. El daño que han hecho destruyendo las creencias
y antigua cultura pastoril de los pueblos jurdanos ha sido tremendo, han querido
borrar su identidad como pueblo desde hace ya siglos, pero a las religiones sean
del signo que sean les importa un comino la cultura tradicional de los pueblos,
ellos van a los que van, que ellos mismo dicen que se adelante más pidiendo que
dando, y para que te den tienes que comerles el coco.
Incordio   |2020-10-09 23:22:01
Pues eso, que una región que el 99% de sus habitantes no sabe cantar el himno
de Extremadura (tampoco se pierde gran cosa, pues carece de emotiva garra), que
le preguntan por los colores de la bandera y los confunde (tampoco se pierden
nada del otro mundo, pues es una bandera artificial, sin base histórica) y que
las dos únicas provincias que tiene siempre están a la greña..., pues todo
queda dicho, no hace falta añadir más.
Cotorino   |2020-10-09 23:28:12
Los curas siempre han mandado mucho en Extremadura. Me acuerdo que siendo un
adolescente no fui un domingo a misa, porque mi padre estaba mal del estómago y
tuve que ir a atender unas ovejas que teníamos. A los pocos días, el cura,
con su sotanorra, me vio en la plaza y me llamó la atención por no haber ido a
misa y me dijo que se lo iba a comunicar al alcalde para que me multara, porque
entonces, en los años de la dictadura, en mi pueblo multaban por no ir a la
misa rezada, que era bien temprano, o la otra, que era a media mañana, todos
los domingos y otras fiestas de guardar. Fui yo y le contesté y le dije que no
había podido ir y que no se metiera en vidas ajenas, entonces se vino donde
mí y me dio una bofetada que todavía me está doliendo. Desde entonces, no
los quiero ver ni en pintura.
Ana Roncero   |2020-10-09 23:30:51
Como jurdana que soy me ha encantado el artículo, pues dice verdades como
puños. Yo todos los años que puedo me voy a la romería dela Virgen de la
Peña de Francia el día 8 de septiembre, ya que ese día es el Día de
Extremadura y la Virgen de Guadalupe, pero a mí ni fu ni fa, porque yo he
mamado desde pequeña los sentimientos nuestros, de los jurdanos, y nadie me los
va a cambiar.
Jurdana   |2020-10-09 23:35:08
¿C,ha pasau Ti Feli que no vemus esta vé la puesía del señol Ismael? Se
l,ha orvidau y esu no puedi volvel a pasal y esa otra del Día de Extremaúra,
que no sabemos de quién será, peru por la jechura y el sentimiento mos
imaginamus que será del poeta de la niebla, que no sabemos cuándo acabará de
desenrelialsi de tantus aginus, que menús descalientus le está dando la moza
esa que dici que es más que musa, peru están bien enristraus los versus,
puesía de la güena y lo demás son enreus.
Rojinegro   |2020-10-11 00:11:55
Los partidos regionalistas han sido un cero a la izquierda en Extremadura, pues
nunca han pasado de más de 6 diputados en la Asamblea y no han tenido nunca
representación a nivel nacional; aparte de que la conciencia regionalista está
muy apagada en la región extremeña, los programas de esos partidos no han
pasado de ser unos meros reformistas o tímidamente socialdemocrátas y para eso
ya estaba la UCD o el PSOE. Si hubieran trazado un programa de acuerdo con las
ideas de aquel gran extremeñista que fue Antonio Elviro Verdeguer, fusilado por
los fascistas el 7 de diciembre de 1936, otro gallo hubiera cantado, pero ese
extremeñismo implicaba programas socialmente avanzados y eso ya es harina de
otro costal.
Mazaroco   |2020-10-11 00:16:55
Si los pueblos extremeños reclamaran sus terrenos comunales en los tribunales,
tendrían todas las de ganar, pues la venta de esos comunales, que arrebató a
muchos pueblos sus dehesas boyales y concejiles, fue una venta ilegal, por lo
tanto los títulos de propiedad son ilegales, ya que tales bienes comunales no
se pueden vender, ni subastar, ni embargar, ni dividir y su auténtico dueño es
la comunidad de vecinos. Esto deben saberlo algunos ayuntamientos, que se creen
que las dehesas que por suerte no se desamortizaron son bienes de propios o
municipales, y esto es falso, porque en las cartas pueblas otorgadas en la Edad
Media a los pueblos, figura muy claramente que las dehesas y ejidos eran
propiedad comunal o vecinal.
Nombre:
Email:
 
Título:
Código UBB:
[b] [i] [u] [url] [quote] [code] [img] 
 
 
:angry::0:confused::cheer:B):evil::silly::dry::lol::kiss::D:pinch:
:(:shock::X:side::):P:unsure::woohoo::huh::whistle:;):s
:!::?::idea::arrow:
 

3.26 Copyright (C) 2008 Compojoom.com / Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved."

 

El Bueno

EL FEO

EL MALO

UNO QUE PASABA POR AQUI