Qué cosas hacen leer a Felipe VI

ARTURO DEL VILLAR

COMUNICA la Oficina de Prensa de la Casa Irreal que su majestad nuestro señor el rey Felipe VI de Borbón, que Dios guarde, visitó este 28 de setiembre de 2020 la Fundación Ortega y Gasset—Gregorio Marañón, en donde están unidos los nombres y los libros de dos de los iniciadores de la Agrupación al Servicio de la República; el tercero era Ramón Pérez de Ayala. Recorrió las instalaciones, y al parecer se detuvo extrañado al ver dos pupitres, porque no se imaginaba para qué sirven, y tuvieron que expli-cárselo, momento recogido en una de las fotografías ilustradoras de la in-formación.

También le obsequiaron con la edición digitalizada de las obras de Orte-ga, lo que agradeció con las habituales palabras de rigor que le facilitó el escriba de turno, muy inadecuadas para leídas por el rey de España, puesto que dijo: “Ortega y Gasset representa, para el conjunto de la cultura que se expresa en español, una guía y una referencia esenciales.” Depende del momento en que escribió, porque fue modificando su manera de pensar, en la medida en que su circunstancia influía sobre su yo, de acuerdo con la proposición que resume su filosofía: “Yo soy yo y mi circunstancia.” Así se justifica que su inicial circunstancia republicana virase hacia los militares sublevados, a los que sirvieron con las armas los hijos de los tres presuntos servidores de la República, mientras sus respectivos padres, desde sus tran-quilos exilios alejados de la guerra, escribían y hablaban en contra de la República traicionada.

Nuestro señor el rey católico mostró su contento al recibir la edición digi-tal, “que me ayudará a volver de esta otra manera sobre la obra orteguiana que, sin duda, disfrutaré y de la que, por otra parte, nunca me he alejado.” Así presumía de ser lector constante del filósofo madrileño. Una idea que no podemos compartir los conocedores de la excelente biografía de su mu-jer escrita por su primo favorito, David Rocasolano, titulada Adiós, Prince-sa y publicada en 2013 por Akal, porque en su página 206 explica que el entonces tripríncipe de Asturies, Girona y Viana tenía en su despacho “una breve biblioteca”, en tanto atesoraba una “bodega mucho mejor surtida que la biblioteca”, siguiendo así la tradición borbónica.

CENSURA DE LA MONARQUÍA

Si fuera cierto que es lector contumaz de Ortega le disgustaría saber que fue uno de los críticos más severos de la monarquía de su bisabuelo el co-rrupto Alfonso XIII. Uno de sus artículos periodísticos más famosos en su momento, “El error Berenguer”, publicado en el diario madrileño El Sol el 14 de noviembre de 1930, concluía haciendo suya la frase con la que Catón el Viejo propuso a sus paisanos la destrucción de Cartago: Delenda est mo-narchia. Y los lectores asumieron el compromiso de exterminarla en las votaciones del 12 de abril el año siguiente, lo que obligó al tirano a exiliar-se dos días después, para no regresar nunca.

Proclamada la República, Ortega fue elegido diputado, y pronunció en las Cortes encendidos discursos contra el antiguo régimen derrocado, a la vez que continuaba la campaña antimonárquica en sus artículos periodísticos. Todos los textos se hallan recogidos en el volumen XI de sus Obras com-pletas, edición de la Revista de Occidente impresa en 1969, la que yo poseo y he leído.

En el artículo titulado “Las provincias deben rebelarse contra toda candi-datura de indeseables”, aparecido en el periódico madrileño Crisol el 6 de junio de 1931, enumeró “la causa de casi todo lo menos satisfactorio que acontece a la República”, para explicar a continuación: “Es uno de los grandes crímenes de la monarquía. Ha dejado a España inútil para ella y, transitoriamente, para la República. Habrá que reconstruir el tejido social hilo a hilo y nudo a nudo.”  El autor de esos crímenes de lesa patria, según Ortega, fue el bisabuelo de Felipe VI.

CONTRA LA CHOCARRERÍA MONÁRQUICA

En el mismo sentido criticó la chabacanería en la que estuvo hundida la sociedad española durante la monarquía, en el discurso que tituló “Rectifi-cación de la República”, leído el 6 de diciembre de 1931 en el Cinema de la Ópera de Madrid, cuando declaró: “Y uno de los crímenes más insistentes de la monarquía fue el fomentar continuamente nuestra propensión a la chocarrería, al chiste envilecedor, a las ridículas disputas de casinillo. Bajo atmósfera tal, estad seguros de que las almas no pueden querer lo grande; antes bien, minusculizadas, encanalladas, miopes como ratones, se perde-rán en el laberinto miserable de las querellas de rincón, y no podrán ver las líneas sencillas, pero gigantes, que orientan al pueblo en sus renacimien-tos.” Por eso los españoles conscientes de su responsabilidad social ante la historia, votaron contra la institución criminal que los mantenía atrasados con respecto a los restantes países europeos, y eligieron la República como forma del Estado para ponerse a la hora del mundo.

En otro momento del mismo discurso explicó lo que fue la  monarquía en España, una corrupción secular que debía conducir a su rechazo por la ma-yoría del pueblo: “Pues bien: la monarquía era una sociedad de socorros mutuos que habían formado unos cuantos grupos para usar del Poder públi-co, es decir, de lo decisivo en España. Esos grupos representaban una por-ción mínima de la nación; eran los grandes capitales, la alta jerarquía del Ejército, la aristocracia de sangre, la Iglesia.”

Es decir, lo mismo que ahora, continuando la costumbre de la borboni-dad. Nuestro señor el rey católico se reúne periódicamente con esos esta-mentos representantes de una minoría social, pero en cambio en las apari-ciones callejeras tanto de nuestro señor como de su consorte morganática las fuerzas brutas policiales mantienen a ese pueblo ignorante que acude a verlos alejado y encerrado en un corralito del que no puede moverse nadie, y más alejados y encerrados todavía nos obligan a permanecer a los que llevamos símbolos republicanos para protestar por su presencia.

Es una lástima que su majestad el rey Felipe VI nuestro señor no lea a Ortega. Si lo hiciera abdicaría en el momento, avergonzado por las palabras censorias del filósofo sobre esa institución criminal y anacrónica.

ARTURO DEL VILLAR
PRESIDENTE DEL COLECTIVO REPUBLICANO TERCER MILENIO




Comentarios
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Ragnar   |2020-09-29 22:30:47
TAMBIEN LEE A mARX Y A bAKUNIN, POR ALGO LE APODAN EL "PREPARAO"
Anónimo   |2020-09-29 22:31:55
puede que lea algo, pero lo asimila tanto como un macaco
yucatán   |2020-09-29 22:34:54
el problema es que para ser rey, heredando de Franco, no tienes que demostrar
cualificación alguna ni nivel de inteligencia, es como el que hereda un piso de
sus padres
Tomy   |2020-09-29 22:36:05
tontito de baba pero mala gente
urbano   |2020-09-29 22:37:36
pieno que no sabe siquiera quien es ortega más allá de su nombre
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