SOCIALISMO DEMOCRÁTICO O CRONIFICACIÓN DE LA POBREZA (Y II)

Ángel Morillo Treviño

¡Vaya!, un poco de pasada; cada día que el sol se oculta, al egoísmo de todos esos capitalismos ilimitados señalados en el escrito anterior, hay que añadir una de las famosas frases de El Roto: “Armas para las guerras, guerras para las armas; el negocio redondo”. Y no olviden que los españoles somos fabricantes y exportadores de armas, y si no que se lo pregunten a la ciudadanía de Yemen, por ejemplo.

Sí, esas guerras inventadas que destrozan pueblos y dan lugar a que sus gentes tengan que emigrar en condiciones infrahumanas en la mayoría de las ocasiones y, lo que es aún peor, vivir -los que consiguen atravesar mares y montañas prácticamente inaccesibles- para siempre en la pobreza más denigrante producto de la explotación y la opresión del mundo capitalista que, para colmo, los recibe como auténticos esclavos del siglo XXI, especialmente en la “pretendida progresista”, pero neoliberal UE.

Dicho lo dicho, vamos con algunos datos estremecedores del aumento de la desvergonzada pobreza, más bien miseria, en el mundo; en contraposición del descomunal aumento de la riqueza de unos pocos y, lógicamente, empezando por “la reina del chantecler”, España: En un dibujo en el que aparecen dos pobres “durmiendo” en la calle, uno está diciendo al otro: “creo que nos van a dar un curso para pedir por internet”. Cosas de los nuevos tiempos, pero lo cierto es que en España la miseria se dispara. Ya hay más de cuatro millones de personas en “pobreza severa”.

Son datos de un informe elaborado por la Red Europea de Lucha Contra la Pobreza y no recogen las consecuencias de la actual crisis sanitaria. El dato más reciente indica que en 2018, el 9,2 % de la población total, es decir, unos 4,29 millones de personas, están en pobreza severa. Son unas 880.000 personas más que al inicio de la crisis económica en 2008 y sin tener en cuenta el efecto del coronavirus. Además, uno de cada cuatro (más de un millón de personas) está en situación de privación material severa que no pueden permitirse comer más de dos veces carne o pescado a la semana, mantener la temperatura adecuada de su vivienda (el que la tiene), ni hacer frente a cualquier gasto imprevisto, ni disponer de un televisor, una lavadora o un automóvil.

La relación entre empleo y pobreza es evidente: Según este estudio se pone una de cada tres personas en pobreza severa está en paro (el 32,8%) mientras que el 30,3% tiene trabajo y hay un 28,6% que se declaran inactivas. Hay que subrayar que la inestabilidad en el empleo de este colectivo es alta. El 7,2% cambió o perdió su trabajo en el último año.

Es decir, el 9,2% de la población total está obligada a subsistir con una renta media de ¡2.293 € al año! y tan sólo el 16% recibe ayuda de algún tipo. La pobreza pues, se cronifica.

Y un dato que habla por sí mismo de lo que sufre este país: El 14,6% de los jóvenes con educación superior y el 21,9% con educación secundaria de segunda etapa está en pobreza severa. Amén de que tener un empleo tampoco garantiza poder salir de esta situación, el 5,4 de las personas ocupadas está en pobreza severa, lo que demuestra que la mera existencia de este valor muestra la escasa calidad de algunos empleos; y, por otra parte, una de cada cuatro personas en paro (24,5%) también está en pobreza severa. Y, para meditar despacio: En España hay dos millones de hogares en los que ninguno de sus componentes tiene trabajo. Algo que los periodistas amarillos y antigobierno achacan a la negligencia y lentitud en resolver la crisis de salud que no sólo padece España sino todo el mundo según la OMS.

Pues bien, los dos millones de hogares sin trabajo y los doce millones en pobreza extrema se lo quieren endosar al gobierno de coalición, cuando esos datos de pobreza existían con el gobierno de Rajoy en 2018 y aún eran mayores. Hambre, corrupción, pobreza extrema y otras veleidades, como que cada vez hay más multimillonarios en este país y más pobres, no es producto de hoy, de la crisis sanitaria, del actual gobierno, sino que aquellos que quieren calentar sillones le echan la culpa que no tienen. No hay que pasar por Salamanca para darse cuenta que la economía española ha estado enfocada sólo para el sistema financiero, empresarial y oligárquico. Según la Agencia Tributaria, el fraude fiscal en 2018 por evasión de capital ascendía a ¡475.000 millones de euros!, y se supone que en estos dos años se habrá incrementado en muchos miles de millones más. Por tanto, si el gobierno promulga leyes contra la evasión fiscal y se repatriaran esos miles de millones de euros se solucionarían muchos de los problemas de la pobreza extrema en España y se evitarían los famosos comedores sociales.

Pero, para ello tiene que tener voluntad política de lograrlo y de aplicar políticas económicas distintas a las neoliberales, que lo único que conducen es a incrementar el patrimonio de empresarios, financieros y oligopolios y mientras tantos millones de españoles se encuentran en el umbral de la pobreza extrema.

Antes de afrontar la pobreza en el mundo, me gustaría hacerles llegar unas disertaciones de Ayn Rand que considero muy interesantes sobre lo que este escrito pretende. Dice Ayn Rand: “Cuando adviertas que para producir necesitas obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes no trafican con bienes sino con favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por su trabajo, y que las leyes no te protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra ti; cuando descubras que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrás afirmar, sin temor a equivocarte, que tu sociedad está condenada”.

Vamos -lo más resumida que pueda para no alargarme demasiado- con la pobreza en el mundo, como antes anuncié, ayudado, como no puede ser de otra forma, del profesor Vicenç Navarro: Existe una percepción ampliamente sostenida y promovida por los establishments político-mediáticos de los países de elevado nivel de desarrollo económico (conocidos como "los países ricos") según la cual la pobreza en el mundo está disminuyendo de una manera muy marcada, hasta tal punto que se asume que la forma más extrema de la pobreza podrá erradicarse en el mundo en un futuro no muy lejano. Pero, no es cierto que la pobreza en el mundo esté descendiendo.

La importancia del contexto político en el desarrollo de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas: Ni que decir tiene que el desarrollo de tal plan de acción dependerá en gran medida del contexto político que lo determine, pues no es lo mismo que ese contexto tenga una orientación liberal y conservadora o una progresista (esto es, que priorice la justicia social y la democracia en las sociedades y en el mundo en el que vivimos). Y lo que es preocupante es que los Millennium Development Goals del año 2000, que inspiraron la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, estaban imbuidos de un pensamiento profundamente liberal que reflejaba el existente en los establishments políticos de las principales instituciones internacionales durante la última década del siglo XX, y que dejó su imprimátur en el informe. Tal programa internacional tiene una gran importancia, pues puede ayudar a establecer estrategias comunes, dentro y entre países, para avanzar en favor "de las personas, el planeta y la prosperidad", alcanzando, al menos, un mínimo bienestar.

“La aparición en España de un gobierno de coalición de izquierdas puede contribuir en gran medida, a desarrollar políticas públicas alternativas orientadas a eliminar cualquier forma de explotación, principal causa del enorme crecimiento de las desigualdades y de la pobreza”.

Sigo con el análisis del profesor: Los alimentos son solo una parte de los bienes necesarios para sobrevivir, pues también hay que considerar la ropa y la vivienda, entre otros bienes. De ahí que, utilizando el mismo método que tiene el Banco Mundial para calcular el umbral de la pobreza extrema, la cantidad necesaria para sobrevivir sería mucho mayor que 1,9 dólares por día. Se ha calculado que esta cantidad ascendería a unos 5 o 6 dólares por día. Si así fuera, se vería que el número de persona en situación de pobreza extrema es mucho mayor y que su descenso ha sido no solo más reducido, sino que incluso en algunos países ha aumentado. Tal metodología del Banco Mundial para calcular la pobreza (incluyendo la extrema) ha sido objeto de una amplia crítica, y cuando en la India se analizó un indicador más completo y adaptado a la realidad de aquel país, economistas de la agencia estatal india National Commission for Enterprises in the unorganized sector llegaron a la conclusión de que, en lugar de descender, la pobreza había aumentado en aquel país alcanzando la cifra de 836 millones de personas, que representaban el 77% de la población en el período 2004-2005.

¡Otro error! El supuesto erróneo de creer que el crecimiento económico reduce la pobreza.

El segundo punto flaco del argumento del descenso de la pobreza es que otro indicador de desarrollo económico que utiliza el Banco Mundial es el PIB per cápita, asumiendo que, si tal indicador crece, crece la riqueza y por lo tanto disminuye la pobreza. Ahora bien, tomar como indicador de desarrollo el PIB per cápita asume que cada cápita (cada ciudadano) tiene los mismos recursos, lo cual es profundamente falso. En realidad, China es hoy el país más desigual en el mundo, pues ha concentrado la riqueza en el extremo de renta superior de aquella sociedad, sin que la riqueza haya alcanzado de forma significativa a amplios sectores de la población (y muy en particular de las zonas rurales, que son la mayoría de la población). Para tener impacto sobre la pobreza, el crecimiento económico tiene que ir acompañado de medidas redistributivas que, de no llevarse a cabo, pueden incluso hacerla aumentar, incluyendo la extrema. Hoy en día no hay estudios que hayan podido documentar la evolución de la pobreza extrema en el gigante asiático. Sí que se sabe, en cambio, que los servicios públicos existentes en el período maoísta anterior han sido reducidos extensamente mediante su privatización (como la sanidad), lo cual ha sido una de las causas del empobrecimiento de la población.

Por otra parte, no ha habido tampoco convergencia en nivel de vida entre países ricos y países pobres. En realidad, la distancia entre países ricos y pobres ha ido aumentando, no disminuyendo. Seth Donelly, en su libro The Lie of Global Prosperity: How Neoliberals Distort Data to Mask Poverty and Exploitation (La mentira de la prosperidad mundial: cómo los Neoliberales distorsionan los datos para ocultar la pobreza y la explotación), presenta varios ejemplos de cómo los grandes promotores de los objetivos de desarrollo del milenio habían generado ese falso optimismo, con el objetivo de ocultar la gran crisis social –muy real– que las políticas neoliberales aplicadas por ellos habían creado. Seth Donnelly responde a esta pregunta indicando que los promotores del neoliberalismo querían promover una visión optimista (la expansión del neoliberalismo causante del descenso y posible eliminación de la pobreza) sin reconocer que, en realidad, éstos estaban creando una enorme crisis social causada precisamente por las políticas neoliberales que aplicaron y promovieron. Para ello muestra varios ejemplos.

La Fundación Gates ha promovido el mensaje de que su ayuda ha sido clave para combatir el SIDA en países pobres. Pero la empresa de Bill Gates, Microsoft, ha sido clave también para mantener los derechos de propiedad que defiende la Organización Mundial del Comercio, derechos que han impedido que los países pobres puedan acceder a productos farmacéuticos que son mucho más baratos (genéricos en lugar de comerciales), protegiendo así una industria farmacéutica en la que Gates ha estado invirtiendo, precisamente en los mismos productos farmacéuticos utilizados para curar el SIDA. Los 6.000 millones de dólares que posee la Fundación Gates representan solo un 2% del valor de la empresa que la financia.

Otro ejemplo. El Banco Mundial ha sido una institución fundamental en la promoción de las grandes compañías agrícolas centradas en la exportación, empresas que desplazan del mercado a gran cantidad de pequeños agricultores y trabajadores del campo, muchos de ellos pobres, sin ser extremadamente pobres (según la propia definición del Banco Mundial). Al ser destruidos sus pequeños negocios por no poder competir con las grandes compañías agrícolas, tienen que dejar el campo y se van a las ciudades, donde sí que caen en la pobreza extrema, ya que el coste de los alimentos es más caro en las urbes que en el campo. El resultado, pues, es que aumenta el número de personas en situación de pobreza extrema.

Estos y muchos otros ejemplos muestran que no es correcta la imagen optimista que los grandes grupos económicos y financieros que configuran el sistema económico mundial están promoviendo. La realidad es muy diferente a la que promueven. De ahí que sea fundamental que la Agenda 2030 de las Naciones Unidas cambie su orientación y desarrolle alternativas, pues su despliegue podría ayudar a cambiar el dominio que el neoliberalismo todavía tiene en muchas agencias e instituciones nacionales e internacionales. Y la aparición en España de un gobierno de coalición de izquierdas puede contribuir en gran medida, junto con otros gobiernos similares presentes o futuros que haya en otros países, a desarrollar políticas públicas alternativas orientadas a eliminar cualquier forma de explotación, principal causa del enorme crecimiento de las desigualdades y de la pobreza en el mundo.

El profesor termina sus artículos con la frase: “Así de claro”. Y servidor no tiene duda después de leer a Vicenç Navarro: “O socialismo democrático o cronificación de la pobreza”.














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