Felipe VI ha conocido el trabajo

Arturo del Villar

SEGÚN informa la agencia Europa Press, este 21 de mayo de 2020 será un día histórico para su majestad el rey católico nuestro señor Felipe VI, que Dios guarde, puesto que ha conocido el trabajo. Era un concepto del que había oído hablar, pero ignoraba en qué consiste. Por eso la Casa de Su Majestad, encargada de mantener su promoción mediática, ha tenido la fe-liz idea de llevarlo a Mercamadrid, convenientemente enmascarillado y en-guantado, siguiendo las instrucciones sanitarias del Gobierno, con sus guardias y edecanes, para que contemplase cómo trabajan las personas en-cargadas de atender la alimentación de la capital del reino.

En casos tan solemnes como éste siempre se busca una anécdota, y se ha encontrado, cómo no, en el saludo acodado (otro consejo sanitario guber-namental) entre su majestad y un trabajador que lucía una mascarilla con la bandera borbónica. Puede que sea un servilón monárquico, aunque esca-sean entre los obreros, más bien inclinados a la izquierda, o tal vez estaba pagado por la Casa de Su Majestad para hacer el papelón servil. Nos que-daremos con la duda por el momento.

La anécdota viene dada porque el rey y su vasallo se saludaron chocando sus codos, igualmente para cumplir las recomendaciones sanitarias guber-namentales, que procuran evitar los contactos físicos entre personas (los codos, al parecer, no son físicos). Un gesto populachero,  que el rey nuestro señor ha puesto en práctica con la marcialidad característica en él. Pero no es eso lo importante de la anécdota, sino que su majestad católica, asom-brado de contemplar lo que es el trabajo de los vasallos, le dijo al obrero mercamadrileño: “No habéis parado nada, macho.” Se le había contagiado el ambiente plebeyo de un lugar en que se trabaja efectivamente sin parar, y soltó una frase que acabaría de escuchar a cualquier otro obrero, porque él es incapaz de improvisarla: esa jerga no se habla en palacio.

Por de pronto, nuestro señor el rey ya sabe lo que es el trabajo. Quizá le haya gustado, y se decida a practicarlo él también, cortando el césped en el jardín de su palacio, por ejemplo, que es una tarea fácil realizada por la máquina. Para empezar no conviene que haga un esfuerzo mayor.   

ARTURO DEL VILLAR
PRESIDENTE DEL COLECTIVO REPUBLICANO TERCER MILENIO

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