LA PINGOLLA: PATÉTICOS ANTICOMUNISTAS.

Félix Barroso Gutiérrez

A Fernando Valbuena Arbizu no le conozco si no es por fotos.  Sé que es oriundo de Baracaldo, abogado de profesión y que se encuentra afincado en Badajoz, donde fue presidente del Club Deportivo de dicha ciudad, el que se esfumó en el año 2012. Aparte de ello, es crítico taurino y crítico gastronómico (ciertamente, muestra una excelente pinta, algo oronda y muy propia de los que andan husmeando entre los fogones).  Hace ya no sé cuántas lunas, contactó con este trotacaminos para felicitarme -si mal no recuerdo- por ciertas alusiones que había realizado, en un medio periodístico, ensalzando algún aspecto de la doctrina joseantoniana, o falangista, para entendernos.

Desde entonces, me dio por prestar cierta atención a sus colaboraciones en algunos periódicos.  No en detenerme en sus crónicas taurinas, pues soy de los que cree firmemente que los toros, al igual que los bisontes europeos, deben estar en los parques naturales y no expuestos a una cruel tortura en los ruedos de la medieval Iberia.  Ni tampoco en sus crónicas gastronómicas, que soy de natural austero y me conformo con unos “frijónihrejelvíuh” (comida propia de Las Hurdes en años de atrás) y un vaso de rica polienta (vino casero, de las parraleras jurdanas).

Pero me fui percatando que este señor, que en ciertos círculos presumía de ser falangista, no era, a tenor de otros escritos suyos, un falangista, sino un franco-falangista, que es cosa completamente opuesta.  Y permitidme echar un capote a aquellos militantes de la Falange Auténtica que, en los años de la genocida dictadura franquista, se jugaban el bigote en la clandestinidad.

Era gente joven, de alta talla moral (el “estilo falangista”, que ellos decían), que seguían las doctrinas del sindicalismo revolucionario preconizado por aquel José Antonio que, despojándose de mucha morralla e inmundicia monárquica y fascista, llegó a tener grandes concomitancias con el Partido Sindicalista de Ángel Pestaña y con cierto sector de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). Era el José Antonio de 1935-36; no el de antes. Era la Falange que perseguía la consecución de una República Sindical de Trabajadores, que clamaba“la tierra para quien la trabaja”, la autogestión en las empresas, la radical separación de la Iglesia-Estado, la sindicalización de la banca, el crédito y los seguros, una patria que no podía ser posible si no se implantaba primero la justicia social distributiva y otros avanzados postulados.

El histórico dirigente comunista José María Laso Prieto, paisano del señor Valbuena, en su artículo “Perspectiva histórica actual de José Antonio Primo de Rivera” (Revista “Altar Mayor”, número 113, año 2017), comenta que, en los años de la II República, el destacado militante del PCE José Antonio Balbontín Gutiérrez reconoció públicamente que la Reforma Agraria que tenía bosquejada el fundador de La Falange era más radical y avanzada que la del propio partido comunista.  Laso añadía, además: “José Antonio Primo de Rivera fue rechazado y ridiculizado por su propia clase social, que nunca le perdonó sus constantes referencias a la injusticia, el analfabetismo, la falta de cultura, las vivencias miserables, el hambre endémica en las zonas rurales, sin más recurso que el trabajo de temporada y la urgencia y necesidad de la reforma agraria”.

Lógicamente, el señor Valbuena, no es falangista de los de verdad, porque si lo fuera no escribiría lo que escribe y acataría el manifiesto publicado por la Falange Auténtica, donde se pide, como patriotas, “estar al lado del Gobierno de la nación y de las instituciones de nuestro país, propiciando y difundiendo el cumplimiento de las instrucciones que emanan de dichos organismos oficiales para frenar el contagio del coronavirus”.  El señor Valbuena no es falangista y pertenece a cierta liga anticomunista que, larvada por el odio, criminaliza al actual Gobierno, al que tacha de “socialcomunista”, cebándose, fundamentalmente, en la figura de Pablo Iglesias Turrión, el más emblemático dirigente de Podemos.

Su columna “A la intemperie”, titulada “Alerta anticomunista”, publicada el pasado día 21 de marzo en un periódico perteneciente a la editorial Zeta, que fuera todo un referente, en los años de la Transición, para la izquierda, ha sido la gota que ha colmado el vaso. ¡Increíble! Y más todavía que un periódico con tal pedigrí tenga en sus páginas a un columnista más que conocido por sus nostalgias franquistas y en la misma trinchera que aquellos que se pasaron con sus camisas azules, su retórica y otros símbolos (nunca con la doctrina del sindicalismo revolucionario) a las filas del llamado Movimiento Nacional, que no se movió en cuarenta años.   Mantener a Valbuena como columnista en un periódico que tiene un origen progresista, alegando torticeramente la libertad de prensa, es lo mismo que hace el canal televisivo La Sexta al fichar como contertulio a ese periodista oscurantista y manipulador como es Eduardo Inda y que ha dado lugar a que miles de espectadores cambien de canal cuando aparece en ciertos debates.  Si elementos de tal estirpe estuviesen al frente de las instituciones, volveríamos a las andadas y la libertad de prensa sería una burla y una caricatura.

La columna en cuestión es vergonzosa y vomitiva.  Parece escrita desde las trincheras de los golpistas del 36.  Todo un repugnante libelo, plagado de insultos, ignominias, ultrajes, vejaciones y calumnias contra Pablo Iglesias Turrión, un español que preside una formación política votada por más de tres millones de ciudadanos en la última contienda electoral.  Escrita en la misma línea que esos impresentables periodistas que regentan panfletos propios de la prensa cavernaria y amarilla, llámense Salvador Sostres o Herman Tertsch; Eduardo Inda o Alfonso Rojo; Arcadi Espada o Carlos Cuesta.  Algunos de ellos hundidos hasta la coronilla en la mierda de las cloacas del Estado.

El tal Valbuena saca toda su apestosa artillería, sumergiendo a Pablo Iglesias en los submundos de “los cánceres que crecen donde más daño pueden hacer”, en “las ponzoñas donde crecen las más bajas pasiones, donde los arribistas sin escrúpulos buscan ganancia”.  Y perora, agitando el fantasma de Pablo, sobre dictaduras comunistas, de terror rojo, de la Rumanía de Ceausescu, de la Cuba de Fidel Castro, de la Albania de EnverHoxha, de la Camboya de Pol Pot o, como no podía ser por menos, de la Venezuela de Maduro.  De todos aquellos que “en esta hora de degradación moral, esperan su hora torva”.  Y culpa al líder de la formación morada de poner en juego “el pan, la libertad y aún la vida de todos y cada uno de los españoles”.

Se le ha permitido vomitar toda su inquina y su maloliente acidez sobre un español que, junto con su formación política, ha recibido las andanadas más oprobiosas, difamantes, ruines, nauseabundas, goebbelianas y descarnadas de la ultraderecha xenófoba, ultraneoliberal, ultraconservadora, ultranacionalista hispánica, supremacista, homófoba, aporófoba y que apesta a naftalina franco-fascista a diez leguas a la redonda.  Y todo porque Podemos, allí donde ha gobernado, sean en Ayuntamientos o en Comunidades, ha levantado alfombras y ampollas, ha destruido el relato de los que reescriben la Historia y cortado las alas del neofranquismo que venía siendo arropado, desde la muerte del tirano, incluso por ese PSOE o parte de él que gobernó en la Transición y que se convirtió en el PSOE monárquico, de las puertas giratorias, del establishment y de la beautifulpeople.

Por no tener pelos en la lengua, por estar siempre, en la calle y en el parlamento, al lado de los más desvalidos y vulnerables, por intentar construir una España que fuera la de todos y no la de unos cuantos, por querer vertebrar una patria no basada en el patrioterismo de las cavernas y de los paraísos fiscales sino en un espacio donde la libertad, la igualdad y la fraternidad de los españoles fuera algo patente y tangible…  Por todo ello y por haber desmontado todas las insidias y tramas urdidas por los que solo tienen la vista escorada hacia la derecha, habiéndose que tenido que rascar lo más hondo de sus bolsillos toda esa chusma ultramontana para pagar las querellas perdidas ante los tribunales…

Por todo ello, odian con toda la fuerza del odio de las mesnadas camufladas tras una camisa azul (gente de la CEDA, Renovación Española, Partido Nacionalista Español…), prenda que se vistieron a toda prisa en el 36 para asesinar impunemente a infinidad de infelices españoles (aún andan por barrancos, cunetas y minas abandonadas los restos de unos 120.000 acribillados vilmente a balazos).  Luego, por aquello de la camisa azul, las culpas cayeron sobre los falangistas, que eran cuatro gatos en toda España y la mayoría quedaron en el campo de batalla. Y estos franco-falangistas, junto con una gavilla de pérfidos y traidores (incluidos familiares de José Antonio), con fidelidad perruna al que se hacía llamar Generalísimo por la gracia de Dios, fueron los que mantuvieron a este país bajo una férrea, feudal y genocida dictadura durante 40 años.

He escrito estas líneas no sin dolor y rabia, pero sin odio alguno.  No soy ni falangista ni de Podemos.  No tengo el carné de ningún partido político.  Mis simpatías solo se dirigen hacia la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), el sindicato histórico que se niega a recibir subvenciones estatales.

Pero si algo odio es la mentira, la tergiversación, el vilipendio, la maledicencia, la deshonra y los despreciables libelos de los lobos vestidos con piel de cordero, de los meapilas y chupacirios o de los cínicos y procaces.  Ya lo decía el insigne médico, pintor y escultor Alfonso Castelao: “Los elementos de derecha solo conciben una patria artificial, puesta al servicio de sus intereses”.  Y el uruguayo y conocido escritor y periodista Eduardo Galeano también comentaba aquello de que: “La derecha elige el pasado porque prefiere a los muertos: mundo quieto, tiempo quieto.  Los poderosos, que legitiman sus privilegios por la herencia, cultivan la nostalgia.  Se estudia historia como se visita un museo; y esa colección de momias es una estafa.  Nos mienten el pasado como nos mienten el presente; enmascaran la realidad.

Se obliga al oprimido a que haga suya una memoria fabricada por el opresor, ajena, disecada, estéril.  Así se resignará a vivir una vida que no es la suya como si fuera la única posible”,

Comentarios
Añadir nuevo
Rojinegro   |2020-03-30 23:07:55
¡Ahora sí que la has clavado! Este tío el Fernando Valbuena ya era hora como
hora de que lo pusieran firme, no sabemos como que el periódico del Extremadura
lo tiene agregado como columnista, es una vergüenza auténtica. Ya lleva buen
rapapolvo, que esperamos que lo lea el director del periodico el Extremadura y
se eche sus cuentas, que se vaya a escribir en Alerta Digital o en otros
panfletos de la ultraderecha.
Buen Rollo   |2020-03-30 23:20:04
La extrema derecha y la que no es tan extrema pero como si lo fuese están
rugiendo a todas horas, vomitan verdadero odio hacia la izquierda y da la
impresión que están deseando otro 36 para volver a hacer de las suyas; no
sabemos que pasará si algún no les salen las cuentas como ellos quieren,
parece mentira que a estas alturas de este siglo XXI todavía haya gente que
siguen pensando como aquellos pistoleros que aterrorizaron a España.
Viva Zapata   |2020-03-31 00:27:52
Es cierto eso de los falangistas, porque en mi pueblo en cuanto fue tomado por
las tropas franquistas numerosos vecinos se apuntaron a la Falange de Franco y
se confeccionaron la camisa azul, todos ellos eran votantes de la CEDA que era
la derecha que capitaneaba Gil Robles, incluso un par de ellos se enrolaron en
el pistolerismo que asesinaba a los republicanos.
Jurdana   |2020-03-31 12:54:47
Esi Fernandu Varbuena debi sel un bichu de cudiau, no me gustaría habélmilu
encontrau cuandu aquellus que robarun las camisas azulis pa ponélsilas ellus y
pegal tirus a to lo que se meneaba andaban suertus, menús azacanis estus que
agora otra vé andan fanfarroneandu cumu si les habiera llegau el tiempu de la
su resurreción. No habrá que descuilsi, pol la cuenta que mos tieni.
Caballo Loco   |2020-03-31 12:58:41
Tiene pinta de buen comer, tal y como he visto en la foto que aparece en el
periódico Extremadura, adonde le permiten que escriba, cosa que los suyos
nunca nos permitirían a los demás escribir si fuera ellos los que llevaran
las bridas del poder en esta nación, que eso fue lo que pasó cuando se les
subieron a las barbas de nuestros abuelos en los años 30 del pasado siglo XX.
Se entiende que gente como el Valbuena añoran esa dictadura franquista, por
ello aplicarían los mismos liberticidas preceptos que aplicaron toda esa
camarilla con las manos manchadas de sangre.
Ojos Azules   |2020-03-31 22:04:04
Nos están acribillando con panfletos de la ultraderecha a todas horas en las
redes sociales; la columna de Barroso denuncia un artículo en un periódico
que, dado su origen, se tenía que avergonzar de publicarla semejante panfleto,
pero mucho peores son los panfletos que circulan por las redes, no entendemos
como no se pone coto a la cantidad de barbaridades, insultos y otras cosas
propias de un juzgado de guardia, et.c, que están dando lugar a que la pandemia
se convierta en un infierno.
Proletario   |2020-04-01 17:10:30
No solo son los energúmenos activos de la ultraderecha en la redes sociales los
que contaminan e intoxican la triste pandemia que estamos atravesando, sino que
también hay otros que se las dan de izquierda y sin argumentos de peso, que no
tienen otros más que las habladurías y los rumores infundados, se dedican con
una furia fuera de serie a zancadillear la labor de los que se están partiendo
el pecho por los contagiados, en vez de emplear sus energías en denunciar los
tremendos recortes y privatizaciones que llevó a cabo el PP, sobre todo en
Madrid.
Ignatius   |2020-04-01 22:09:50
El sindicalismo político de Pestaña y el falangista se parecían tanto como un
huevo a una castaña. Éste negaba la lucha de clases, en 1934, 35 y 36; aquél
la mantenía.

Os recomiendo un libro recién publicado titulado Ángel
Pestaña, falangista. Anatomía de una mentira histórica (Piedra Papel Libros).
Félix Barroso Gutiérrez   |2020-04-03 13:19:09
En las revistas que cayeron en mis manos, publicadas por la FEA (Falange
Española Auténtica), se hablaba claramente de un sindicalismo revolucionario,
basado en dos puntales básicos: la autogestión en las empresas y la tierra
para quien la trabaja. Además de las correspondientes sindicalizaciones de la
banca, el crédito y los seguros. Todo esto lo he citado en mi columna. Es
completamente falso que José Antonio negara la lucha de clases. Lo podía
demostrar con varios textos suyos, sacados de declaraciones en diversos medios y
de otras informaciones de libros que se han publicado. Pero esto es más propio
de un debate serio, que no en una página que está enfocada y conformada con
otros parámetros. Admiro a Pestaña, aunque me inclino por la CNT. Pestaña,
al final, volvió de nuevo a la Confederación. ¡Salud y buen día!
Nombre:
Email:
 
Título:
Código UBB:
[b] [i] [u] [url] [quote] [code] [img] 
 
 
:angry::0:confused::cheer:B):evil::silly::dry::lol::kiss::D:pinch:
:(:shock::X:side::):P:unsure::woohoo::huh::whistle:;):s
:!::?::idea::arrow:
 

3.26 Copyright (C) 2008 Compojoom.com / Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved."

 

El Bueno

EL FEO

EL MALO

UNO QUE PASABA POR AQUI