No se olvide a la División Azul

Arturo del Villar

IMPASIBLE el ademán, sus majestades los reyes católicos de España han recorrido este 27 de enero de 2020 el campo de exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau, para conmemorar los 75 años de su liberación por el heroico Ejército Rojo. Los reyes han colocado una corona de flores con cintas de colores rojo y amarillo, por la bandera borbónica, y han encendido una vela simbólica en homenaje a los muertos. Además han manifestado su horror por el hecho de que allí encontrasen una muerte atroz más de un millón y medio de personas, hombres, mujeres y niños, en su mayoría de raza judía. Cuando el Ejército Rojo entró en las instalaciones aquel 27 de enero de 1945 solamente encontraron vivos a siete mil prisioneros, en un estado lamentable.

Las agencias informativas nos están comentando esto días que en el campo hubo prisioneros españoles víctimas de la barbarie nazi, pero no se les ocurre recordar a los cómplices españoles que combatieron en la Unión Soviética junto al Ejército alemán. Constituían la 250ª División de Voluntarios de Infantería, a las órdenes del general Agustín Muñoz Grandes. Se les conoció como la División Azul, por el color de la camisa usada por los falangistas. Intervinieron en la guerra 50.000 hombres y 146 mujeres, enviados voluntariamente a la Unión Soviética para colaborar con el Ejército nazi. Les movía el fanatismo de enfrentarse al comunismo, de acuerdo con la propuesta reiteradamente repetida por el dictadorísimo en sus discursos. Todos fueron criminales de guerra, condecorados por los jefes nazis.

El entendimiento entre los militares monárquicos sublevados y los partidos políticos de extrema derecha con las fuerzas desplazadas de la Alemania nazi y la Italia fascista para exterminar a la República Española fue total durante la guerra librada en España, y se extendió durante la guerra mundial. El régimen nazifascista emanado de la victoria conquistada por los militares monárquicos sublevados aceptó en 1969 continuarse en la llamada monarquía del 18 de julio, instaurada por la voluntad omnímoda del dictadorísimo en la persona de Juan Carlos de Borbón y Borbón, desde que le juró lealtad a su persona y fidelidad a sus leyes genocidas, sin contar para nada con la voluntad de los españoles. Por eso Juan Carlos I sucedió a su muerte en 1975 al dictadorísimo, y su hijo Felipe ha sucedido al padre tras su abdicación.
Es vergonzoso que el actual representante de la monarquía del 18 de julio se atreva a condolerse por los muertos en un campo de exterminio nazi, cuando hubo tantos españoles voluntarios en el Ejército alemán.

ARTURO DEL VILLAR
PRESIDENTE DEL COLECTIVO REPUBLICANO TERCER MILENIO 

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