¿Qué secretos nos oculta el rey?

Arturo del Villar

LA red informática estalla en comentarios, después de ver la fotografía distribuida por la Agencia Efe, con un sorprendente primer plano del apretón de manos entre su majestad el rey nuestro señor Felipe VI, que Dios guarde donde quiera, y Santiago Abascal, el líder del partido ultratodo Vox. Se entrevistaron con motivo de esa juerga que lleva a los representantes de los partidos políticos a desfilar por el despacho oficial del rey, para explicarle lo que piensan hacer ante el inminente nombramiento del jefe del Gobierno, pese a que todos saben quién va a ser el designado por el real dedo. Eso es convertir la política en un cachondeo.

 

 

Dos cosas llaman la atención de los observadores en esa fotografía. La primera es que Abascal no cerró completamente el puño, sino que colocó el dedo índice extendido sobre la real muñeca de nuestro señor. Así es el saludo tradicional de los masones, que les permite reconocerse en el primer encuentro. La consecuencia lógica obliga a preguntarse si en ese acto protocolario se reunieron dos “hijos de la luz” que no habían coincidido antes en ninguna logia.

La masonería es una sociedad dedicada a facilitar la fraternidad universal, y sus rituales de iniciación superan grados filosóficos que parecen incompatibles con la ideología fascista de Vox. Los fascismos han sido siempre contrarios a la masonería, por lo que estuvo prohibida y perseguida en Italia y en España. Por eso resulta difícil creer que un integrista tan retrógrado y fascista como Abascal haya sido aceptado en ninguna logia. Pero si no es masón, ¿por qué adopta el saludo de reconocimiento entre los masones, y precisamente en la audiencia privada con su rey y señor? Plantearle la pregunta a él sería exponerse a una mala contestación segura.

SECRETOS REALES

En cuanto a su majestad el rey católico nuestro señor, que Dios guarde muy guardado, ese título es incompatible con la pertenencia a la masonería: el canon 1374 del Código de Derecho Canónico prohíbe a los pertenecientes a la secta catolicorromana afiliarse también a la masonería. Es cierto que el título de rey católico lo ha heredado sin él buscarlo, porque el inmundo papa Alejandro VI se lo otorgó en 1496 a los reyes Isabel y Fernando y sus sucesores, para premiar su fanatismo en la expulsión de los mahometanos y de los judíos de sus reinos. Pudiera ser que a Felipe de Borbón le gustase más pertenecer a la masonería que a la secta catolicorromana, aunque se muestra muy humilde en sus conversaciones con los cardenales y obispos, ante los que baja la cerviz para besarles la mano. Puesto que la Casa de Su Majestad no comenta nada acerca de esa posibilidad, podemos suponer lo que nos venga en gana.

La segunda intriga proporcionada por la ampliación de la fotografía viene ocasionada por la comprobación de que la real mano tiene colocadas unas tiritas en los dedos anular y meñique. Dado que la función del rey no consiste más que en pasar el tiempo recibiendo audiencias y presidiendo desfiles y reuniones, actividades que no suelen producir heridas en los dedos ni en ninguna otra parte del cuerpo, la red informática se muestra intrigadísima por el motivo de ese entiritamiento de los reales dedos.

¿Será acaso que nuestro señor se ha buscado un trabajo secreto, debido a que la asignación de 238.908 euros que le otorgan los Presupuestos Generales del Estado para este año no le bastan, a causa de los gastos ocasionados por las operaciones de cirugía estética y la renovación del vestuario de su consorte, pese a no tener que pagar casas ni criados ni guardaespaldas ni automóviles ni vacaciones? ¿Saldrá tal vez sigilosamente por las noches del palacio que le hemos regalado (por fuerza, que no por gusto), para desempeñar algún oficio manual que le proporcione un sobresueldo, y al no estar acostumbrado a trabajar se habrá pillado los dedos?

Eso de pillarse los dedos es muy peligroso. En lenguaje coloquial pillarse uno los dedos es semejante a meter la pata, es decir, equivocarse en algo importante. ¿Se habrá equivocado nuestro señor el rey en alguna grave cuestión?  Puesto que los errores reales los pagamos siempre los vasallos, nos interesa mucho saberlo. ¿O será que se ha peleado con alguien? ¿Quién se atrevería a hacerlo? Tendría que ser alguien de su mismo estatus social. Ahí me falla la imaginación, confieso que no puedo suponer quién se atrevería a pillarle los dedos a su majestad. Pero que se los pilló eso es indudable: la fotografía no engaña.  

Comentarios
Añadir nuevo
Nombre:
Email:
 
Título:
Código UBB:
[b] [i] [u] [url] [quote] [code] [img] 
 
 
:angry::0:confused::cheer:B):evil::silly::dry::lol::kiss::D:pinch:
:(:shock::X:side::):P:unsure::woohoo::huh::whistle:;):s
:!::?::idea::arrow:
 

3.26 Copyright (C) 2008 Compojoom.com / Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved."

 

El Bueno

EL FEO

EL MALO

UNO QUE PASABA POR AQUI