El cardenal Osoro corrige a Jesucristo

Arturo del Villar

SI el arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro, no nos hubiera asombrado a sus diocesanos con las tonterías que suele decir, nos habríamos escandalizado el 28 de mayo, cuando pronunció una conferencia en el madrileño Club Siglo XXI sobre las ideas de su jefe, el papa Paco, otro que tal. Afirmó, y así lo recogió el Club exactamente: “A veces los que estamos en la Iglesia tenemos cierta ideologización de Jesucristo. No nos hemos encontrado directamente con el Señor. Hablamos de que ése es mi amigo, no de que éste es mi hermano.”

Como la Iglesia catolicorromana tuvo durante diecinueve siglos y medio prohibido leer la Biblia, bajo pena de muerte en la hoguera del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, para que sus fieles no advirtieran las tergiversaciones introducidas por los clérigos en un texto que, según ellos mismos afirman, fue inspirado por el Espíritu Santo a los redactores, Osoro ignora la ideología de Jesucristo, y desde luego él no se lo ha encontrado nunca.

Por eso lamenta que los catolicorromanos llamen amigos a sus correligionarios, en vez de llamarlos hermanos. Pero el mismo Jesucristo llamó amigos a sus discípulos, según está escrito en el Evangelio según Lucas, 12:4, que asegura: “Mas os digo, amigos míos: no temáis a los que matan el cuerpo y después nada más pueden hacer”, y lo corrobora el Evangelio según Juan, 15:13-15, en donde se lee: “Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.

Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre os las he dado a conocer.”

De modo que Jesucristo llamaba amigos a sus discípulos, y quería que ellos siguieran su ejemplo y se llamasen así también entre ellos. Su eminencia ignorantísima debiera empezar a leer al menos el Nuevo testamento, porque la Biblia entera resultaría excesiva para él, antes de ponerse a dar conferencias, aunque lo haga a sus fieles, que tampoco han leído nunca la Biblia, y por eso aplaudieron su desdichada intervención en el Club. Yo sí he leído completa la Biblia, y por eso denuncio la estupidez del cardenal Carlos Osoro, al que nunca se me ocurriría considerar un amigo, y me burlo de su categoría como príncipe de la Iglesia. Actualmente los príncipes están muy mal considerados, con razón.     

ARTURO DEL VILLAR
PRESIDENTE DEL COLECTIVO REPUBLICANO TERCER MILENIO

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