Los presos del rey en el Congreso

Arturo del Villar

LOS partidos políticos dinásticos aseguran que en el reino de España no hay presos políticos. En tal supuesto no lo serían los diputados electos que han llegado en la mañana del 20 de mayo de 2019 al Congreso en un furgón de la Guardia Civil, custodiados desde la prisión de Soto del Real (en el reino todo se titula real, aunque las circunstancias sean tan irreales como éstas) en la que están encerados, allí han pasado a ser vigilados por la Policía Nazional, que había hecho un despliegue espectacular, de película de terror, dentro y fuera del palacio, y no han podido comunicarse con nadie, porque sus guardianes lo impedían, en cumplimiento de la orden del Tribunal Supremo de Justicia, dependiente del rey, disponiendo que estuvieran en el Registro el tiempo imprescindible para acreditarse, “para que sean reintegrados al centro penitenciario a la mayor brevedad posible”.

Por todas estas circunstancias parecen presos políticos, pero en el reino de España no existe esa clasificación: son presos del rey. El artículo 117:1 de la vigente Constitución borbónica dispone: “La Justicia emana del pueblo y se administra en nombre del rey por jueces y magistrados”, y lo de menos es de dónde emane, porque ese detalle no se tiene en cuenta, sino que se administre en nombre del rey, con lo cual los condenados lo son por el rey a través de sus cortesanos más fieles. No es exacto, pues, referirse a los presos políticos, sino a los presos del rey. Se les ha dado la cartera oficial de los diputados, pero no se les ha permitido llevársela a la cárcel, y les han negado también el móvil y otros adminículos que se entregan a todos los diputados al registrarse, pero no a los presos del rey, que por serlo carecen de derechos. Lo aberrante es que ellos han sido elegidos libremente por el pueblo, mientras el rey está impuesto por herencia, ¡y qué herencia!

CONTRA LA CONSTITUCIÓN

El traslado forzoso de los presos de rey esta mañana de la cárcel al Congreso ha sido inconstitucional, aunque lo haya autorizado el Tribunal Supremo de Justicia presidido por el rey. Lo es porque el artículo 139:2 de la Constitución borbónica vigente garantiza en teoría: “Ninguna autoridad podrá adoptar medidas que directa o indirectamente obstaculicen la libertad de circulación y establecimiento de las personas y la libre circulación de bienes en todo el territorio español.” La palabra libertad, por muy incluida que se halle en el texto constitucional, es una entelequia en la monarquia del 18 de julio instaurada por el dictadorísimo genocida vencedor de la guerra provocada por él  mismo para privar de libertades al pueblo español. Si la Constitución se cumpliese habría que detener a los magistrados del Supremo por prevaricadores.

A la inauguración de la XIII legislatura el 21 de mayo se va a producir otra anomalía habitual: el presidente llama a cada uno de los electos y les conmina a que juren o prometan fidelidad a la Constitución borbónica vigente. Exigir eso a políticos pertenecientes a partidos republicanos, por fin legalizados en el reino, tras muchas discusiones, resulta un absurdo completo. Un partidario de la República no puede, por coherencia con su pensamiento, aceptar la Constitución borbónica vigente, aprobada por la mitad de los españoles en referéndum celebrado el 6 de diciembre de 1978, con un rechazo del 12,08 por ciento y una abstención del 32,9 por ciento, lo que suma el 44,98 por ciento del electorado, que no la quisimos entonces ni la queremos ahora. Y es seguro que en la actualidad ha crecido el número de los que la repudian, una vez comprobado el comportamiento de los reyes y su familia irreal al completo.

Ese acto del juramento o promesa es uno de los mayores esperpentos organizados por la borbonidad. Resulta un esperpento que no provoca a risa sino a indignación, ya que esa farsa niega de hecho la libertad de opinión teóricamente autorizada por el artículo 20:1:a) de la vigente Constitución borbónica. El diputado electo queda coaccionado por el presidente del Congreso, al exigirle el juramento o promesa como requisito imprescindible para ser reconocido como diputado. Es una burla para él y para sus electores. Ningún republicano puede aceptar una Constitución contraria a sus ideales. Pero eso carece de importancia en el reino. Como gritaban los revolucionarios en 1868, al expulsar de España a la golfísima Isabel II de Borbón con su corte de los milagros, ¡viva España con honra! ¡Abajo los borbones!

ARTURO DEL VILLAR
PRESIDENTE DEL COLECTIVO REPUBLICANO TERCER MILENIO


Comentarios
Añadir nuevo
Angiolillo   |2019-05-21 13:09:39
La suspensión de funciones de los diputados y del senador que se encuentran en
prisión por orden del Tribunal Supremo por su participación en el
‘procés’ será una de las primeras cuestiones sobre las que tengan que
pronunciarse las Mesas que se constituirán este martes, tanto en el Congreso
como en el Senado, en aplicación de sus respectivos reglamentos.

Sin embargo,
y en contra de lo que espera de ellas el Tribunal Supremo – que optó
finalmente por citar expresamente esa legislación en el auto en el que
autorizó la salida de los electos a las sesiones plenarias para que sean las
Cámaras respectivas las que apliquen directamente la suspensión–, las Cortes
podrían no tomar la decisión de suspender a los parlamentarios del
‘procés’ mientras la Sala no pida de una manera clara y terminante el
suplicatorio.
Angiolillo   |2019-05-21 13:09:41
La suspensión de funciones de los diputados y del senador que se encuentran en
prisión por orden del Tribunal Supremo por su participación en el
‘procés’ será una de las primeras cuestiones sobre las que tengan que
pronunciarse las Mesas que se constituirán este martes, tanto en el Congreso
como en el Senado, en aplicación de sus respectivos reglamentos.

Sin embargo,
y en contra de lo que espera de ellas el Tribunal Supremo – que optó
finalmente por citar expresamente esa legislación en el auto en el que
autorizó la salida de los electos a las sesiones plenarias para que sean las
Cámaras respectivas las que apliquen directamente la suspensión–, las Cortes
podrían no tomar la decisión de suspender a los parlamentarios del
‘procés’ mientras la Sala no pida de una manera clara y terminante el
suplicatorio.
Angiolillo   |2019-05-21 13:09:42
La suspensión de funciones de los diputados y del senador que se encuentran en
prisión por orden del Tribunal Supremo por su participación en el
‘procés’ será una de las primeras cuestiones sobre las que tengan que
pronunciarse las Mesas que se constituirán este martes, tanto en el Congreso
como en el Senado, en aplicación de sus respectivos reglamentos.

Sin embargo,
y en contra de lo que espera de ellas el Tribunal Supremo – que optó
finalmente por citar expresamente esa legislación en el auto en el que
autorizó la salida de los electos a las sesiones plenarias para que sean las
Cámaras respectivas las que apliquen directamente la suspensión–, las Cortes
podrían no tomar la decisión de suspender a los parlamentarios del
‘procés’ mientras la Sala no pida de una manera clara y terminante el
suplicatorio.
logicus   |2019-05-21 13:11:16
El Reglamento de las Cámaras lo dice bien claro: los parlamentarios quedarán
suspendidos en sus derechos y deberes una vez concedida por la Cámara
respectiva la autorización objeto de un suplicatorio. En otras palabras, si no
hay suplicatorio no hay suspensión.

En los artículos de los reglamentos de
ambas Cámaras (21, en el del Congreso y 22, en el Senado) se habla
específicamente de que una vez «concedido el suplicatorio y firme el auto de
procesamiento», las Cortes procederán a la suspensión de «derechos y deberes
parlamentarios» a los diputados. El de la Cámara alta detalla más el trámite
y dice que la suspensión se «podrá acordar por mayoría absoluta de sus
miembros, y según la naturaleza de los hechos imputados, la suspensión
temporal en la condición de senador» pero siempre que se haya concedido el
suplicatorio.
logicus   |2019-05-21 13:11:18
El Reglamento de las Cámaras lo dice bien claro: los parlamentarios quedarán
suspendidos en sus derechos y deberes una vez concedida por la Cámara
respectiva la autorización objeto de un suplicatorio. En otras palabras, si no
hay suplicatorio no hay suspensión.

En los artículos de los reglamentos de
ambas Cámaras (21, en el del Congreso y 22, en el Senado) se habla
específicamente de que una vez «concedido el suplicatorio y firme el auto de
procesamiento», las Cortes procederán a la suspensión de «derechos y deberes
parlamentarios» a los diputados. El de la Cámara alta detalla más el trámite
y dice que la suspensión se «podrá acordar por mayoría absoluta de sus
miembros, y según la naturaleza de los hechos imputados, la suspensión
temporal en la condición de senador» pero siempre que se haya concedido el
suplicatorio.
logicus   |2019-05-21 13:11:22
El Reglamento de las Cámaras lo dice bien claro: los parlamentarios quedarán
suspendidos en sus derechos y deberes una vez concedida por la Cámara
respectiva la autorización objeto de un suplicatorio. En otras palabras, si no
hay suplicatorio no hay suspensión.

En los artículos de los reglamentos de
ambas Cámaras (21, en el del Congreso y 22, en el Senado) se habla
específicamente de que una vez «concedido el suplicatorio y firme el auto de
procesamiento», las Cortes procederán a la suspensión de «derechos y deberes
parlamentarios» a los diputados. El de la Cámara alta detalla más el trámite
y dice que la suspensión se «podrá acordar por mayoría absoluta de sus
miembros, y según la naturaleza de los hechos imputados, la suspensión
temporal en la condición de senador» pero siempre que se haya concedido el
suplicatorio.
Nombre:
Email:
 
Título:
Código UBB:
[b] [i] [u] [url] [quote] [code] [img] 
 
 
:angry::0:confused::cheer:B):evil::silly::dry::lol::kiss::D:pinch:
:(:shock::X:side::):P:unsure::woohoo::huh::whistle:;):s
:!::?::idea::arrow:
 

3.26 Copyright (C) 2008 Compojoom.com / Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved."

 

El Bueno

EL FEO

EL MALO

UNO QUE PASABA POR AQUI