La Iglesia defiende ahora la vida humana

Arturo del Villar

EL cinismo de la secta catolicorromana es inmenso. Después de haberse pasado diecinueve siglos exterminando físicamente a sus detractores, mediante tormentos y muerte en la hoguera, ahora pretende presentarse como defensora de la vida humana. Así tuvo la desvergüenza de decirlo Luis Argüello, obispo auxiliar de Valladolid, secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española, en la rueda de Prensa celebrada este 5 de abril, para dar cuenta de los acuerdos adoptados en su 113ª reunión plenaria, correspondiente a la primavera de 2019. Así se expresa ahora la institución más criminal de la historia, la que exterminó a pueblos enteros, como los valdenses o los cátaros por querer seguir el mensaje del Evangelio en su pureza, rechazando las perversiones introducidas por los papas romanos; la que organizó cruzadas para acabar con los mahometanos y pogromos para aniquilar a los judíos; la que creó el llamado Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición

para quemar vivos en los denominados autos de fe a los científicos conocedores de la realidad universal, a los acusados de brujería o de sodomía o de blasfemar, a los cristianos opuestos a las corrupciones de las autoridades romanas, a los traductores de la Biblia a los idiomas vulgares, sus impresores, vendedores o lectores, para impedir que pudieran comprobarse sus tergiversaciones del texto considerado por ellos sagrado, pero al que pervierten a su gusto: el ejemplo más sublime lo demuestra la corrección del decálogo entregado por Dios a Moisés en el Sinaí, según relata la Biblia, al borrar el segundo mandamiento que prohíbe hacer imágenes y adorarlas, lo que les obligó a dividir el décimo mandamiento en dos para que continuase el decálogo, y tantas otras falacias que han causado la muerte de millones de seres inocentes, inmolados por la Iglesia catolicorromana en nombre de su Dios sanguinario, intolerante e implacable, que exige el sacrificio de los réprobos con ideas claras sobre la verdadera doctrina emanada de la Biblia, basada en la predicación de Jesucristo según queda expuesta en el Evangelio.

LA INQUISICIÓN IMPIADOSA

El retrato más exacto de la Iglesia catolicorromana lo hizo Simón de Montfort, encargado por el papa Inocencio II de poner fin a la considerada por él herejía cátara extendida por el territorio del Languedoc, en el Sur de Francia. La palabra cátaro es de origen griego, y equivale a puro; los cátaros practicaban un ascetismo de vida basado en la pureza evangélica. Por ese motivo resultaban intolerables para el papado, hundido en todos los vicios posibles.
Precisamente para aniquilar a los cátaros fue creado el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en 1184, pero al difundirse cada vez más a consecuencia de la vida ejemplar llevada por sus adeptos, Inocencio II organizó una cruzada, dirigida por Simón de Montfort, a la que convocó a todos los señores franceses. El ejército papal conquistó el 21 de julio de 1209 la ciudad Beziers, y Montfort ordenó a su tropa matar a todos los habitantes sin ninguna excepción. Como los soldados le advirtiesen que allí no sólo estaban los cátaros, sino otros habitantes sin relación con ellos, Montfort replicó con una frase que representa muy bien hasta dónde llega el horror posible en la secta catolicorromana: “¡Matadlos a todos! Dios reconocerá a los suyos y les dará la gloria.” Ese día fueron masacradas alrededor de ocho mil personas, hombres, mujeres y niños, lo que constituye un genocidio católico en cualquier tiempo.
La guerra de exterminio acabó en 1255 con la conquista del castillo de Quéribus, último reducto cátaro. Sin embargo, la Inquisición continuó su tarea criminal, extendida a otras naciones, como España, en donde estuvo protegida por los reyes y no fue abolida definitivamente hasta el 15 de julio  de 1834. Según Antonio Llorente, que fue secretario general del Tribunal antes de exiliarse en Francia, y por lo tanto conoció toda la documentación conservada, el número de procesados durante su vigencia ascendió a 341.021, y el de ejecutados a 31.912. Cifras referidas solamente a España.

OBISPO MENTIROSO

Pues bien, Luis Argüello tuvo la insolencia de afirmar lo siguiente, en la rueda de Prensa mantenida mientras terminaba la plenaria de la Conferencia Episcopal:

Defendemos la libertad de conciencia de cada persona para afrontar las diversas situaciones existenciales.

Ahora se expresan así, cuando han estado veinte siglos asegurando que su religión es la única verdadera, y por ello debe ser preservada de contaminaciones con otros credos. Es dogma y al mismo tiempo su divisa  Extra Ecclesiam nulla salus, en román paladino que fuera de la Iglesia, la catolicorromana, por supuesto, no hay salvación posible después de la muerte.  
Sigue vigente el Syllabus promulgado el 8 de diciembre de 1864 por el papa Pío IX, un catálogo de los considerados errores modernos, en el que están incluidas todas las ideologías políticas. Las proposiciones 75 a 80 niegan todas las libertades de conciencia y de Prensa, y exige que la religión catolicorromana sea oficial en todos los estados, de manera que sus dirigentes están sometidos a la autoridad del papa. Esta teoría fue aceptada por la dictadura fascista en España, y seguida al pie de la letra.
Peguntado por una periodista acerca de un tema de radical actualidad, la eutanasia, Argüello tuvo el descaro de responder:

Nosotros pensamos que la muerte provocada nunca es la solución a los conflictos, ni en el caso del aborto ni en el caso de la eutanasia ni en otros casos digamos más de la vida ordinaria, en los que la muerte si no provocada sí es al menos consentida. La Iglesia apuesta por la defensa de la vida. 

Eso lo dice ahora, después de haber estado durante diecinueve siglos quitándosela a quienes disentían de sus dogmas absurdos. La institución más criminal y duradera en la historia de la humanidad, la que más muertes de inocentes ha causado, simplemente por no aceptar su doctrina corruptora de la enseñanza bíblica, ahora se arroga la defensa de la vida, y prohíbe el aborto y la eutanasia para todos los seres humanos, pertenezcan o no a la secta, porque sigue defendiendo que es la única religión verdadera, y quien lo dude es anatema. Yo no lo dudo, sino que lo niego. Y me río de la excomunión en que he incurrido por escribirlo.

ARTURO DEL VILLAR
PRESIDENTE DEL COLECTIVO REPUBLICANO TERCER MILENIO

Comentarios
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mauri   |2019-04-08 13:18:11
en el siglo XV decías que la tierra era redonda, que la sangre circulaba por el
cuerpo o similar, y zas a la hoguera, cuantísimo retraso creó la secta
católica
Tomy   |2019-04-08 14:06:40
y lo de la pederastía no es de ahora, lo quue sucede es que en la actualidad no
se puede esconder como antes
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