El juez de La Manada absolvió a un padre de abusos a su hija menor porque no se mostró “inquieta o perturbada”

Natalio Blanco

Ricardo Javier González González, el magistrado de la Sala Segunda de la Audiencia Provincial de Navarra que emitió un voto particular absolutorio en la sentencia que ha condenado a nueve años de prisión a los cinco amigos sevillanos conocidos como La Manada por abusos sexuales a una joven de 18 años en los Sanfermines de 2016, dictó en diciembre de 2015 un fallo absolutorio a un padre al que el Ministerio Fiscal solicitaba siete años de prisión, inhabilitación especial para la patria potestad de sus hijos durante cinco años y prohibición de acercamiento a su hija a una distancia de 300 metros durante cinco años, después de que varios testigos denunciaran que el acusado entró en un autobús público de la capital navarra “y con ánimo lascivo y libidinoso comenzó a tocar el trasero de la niña, tras meterle la mano dentro del pantalón y dentro de la braga mientras le decía: ‘A ti te tocan tu padre y tu madre’”. El magistrado ponente de esta sentencia argumenta que la niña “no mostró signo alguno de encontrarse o sentirse incómoda, intranquila, inquieta o perturbada, ni mediante palabra ni por medio de gestos o cualquier tipo de acción que llamase la atención ni del conductor del autobús ni de otros viajeros”.

El juez Ricardo Javier González, que ha dicho recientemente tras el polémico fallo judicial de La Manada que sólo habla a través de sus autos y sentencias, hace constar precisamente en esta sentencia judicial con fecha de 30 de diciembre de 2015 que estos hechos probados forman parte de una acusación basada en “una pura y muy subjetiva apreciación personal de una tercera persona (de las muchas que iban en el autobús) sobre una forma de relacionarse el padre con su hija que podrá no ser de su agrado o del de otras muchas personas, pero que en sí mismo no denota nada, salvo una forma de mostrar afecto y cariño, inapropiada si se quiere, pero muy lejana a lo que es exigible para hacer un reproche penal, ni siquiera el más liviano de una falta de vejaciones”.

El 11 de septiembre de 2013, el acusado entró junto a sus dos hijos menores de edad en un autobús de línea. El padre se sentó junto a su hija, que estaba en un asiento próximo a la ventana, “y con ánimo lascivo y libidinoso, comenzó a tocar el trasero de la niña, tras meterle la mano dentro del pantalón y dentro de la braga, mientras le decía “A ti te tocan tu padre y tu madre”. Según consta en los antecedentes del caso, la niña permaneció muy quieta todo el trayecto “con carta asustada y triste”.

El Ministerio Fiscal actuó de oficio y elevó a definitivas sus conclusiones provisionales, en las que solicitaba para el acusado siete años de prisión, inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad durante cinco años y prohibición de acercamiento a su hija a una distancia de 300 metros durante otros cinco años. En el juicio oral, el fiscal rebajó la petición de prisión a cuatro años y la defensa reclamó su libre absolución. En los hechos probados la sentencia hace constar que la menor “no mostró signo alguno de encontrarse o sentirse incómoda, intranquila, inquieta o perturbada, ni mediante palabra ni por medio de gestos o cualquier tipo de acto que llamase la atención ni del conductor del autobús ni de otros viajeros”.

Para emitir una sentencia absolutoria, el magistrado Ricardo Javier González subraya en los fundamentos de derecho que “la prueba de cargo practicada en el acto del juicio oral ha resultado manifiestamente insuficiente para enervar el derecho fundamental a la presunción de inocencia del acusado y fundamentar una sentencia absolutoria”. El ponente de la sentencia añade que “la escasa investigación realizada” no ha servido más que para “llegar innecesaria y gratuitamente a la celebración de un juicio cuando no se ha conseguido allegar a la causa unos mínimos y serios indicios delictivos contra dicho acusado”. El juez cree que debió retirarse la acusación por delito “e incluso por la de una simple e hipotética falta”.

El juez interpreta la frase del padre a su hija (“A ti te tocan tu padre y tu madre”) como “irrelevante” puesto que cree que así el acusado se coloca “en pie de igualdad con la madre de la menor”, que según este magistrado “solo puede ser tomado como algo demostrativo de esa falta de connotación sexual que el tipo penal exige”. Añade la sentencia que ni el padre de la niña “tenía en su mente ni en su ánimo, ni por asomo, intención alguna teñida de ese lascivo ánimo (menos aún en un autobús urbano, a la vista de cuantos pasajeros pudiera tener), a no ser que se quiera hacernos creer que similares comportamientos obscenos también eran propios de la madre de la menor”.

A diferencia de la sentencia de La Manada, en este caso, el tribunal compuesto por el citado Ricardo Javier González como ponente y José Francisco Cobo como presidente y Francisco José Goyena como magistrado dictaminó un fallo unánime de absolución sin voto particular al respecto.

Comentarios
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anormal   |2018-05-08 13:04:20
a esto debía referirse Catalá, al historial de anormalidades de est juez
Santos   |2018-05-08 13:05:57
si esto se lo hace en un autobús ¡¡¡qué no le hará en privado!!!
qué peligro   |2018-05-08 13:07:14
este mgistrado vuelca en sus sentencias su propia idiosincrasia
injusticia   |2018-05-08 13:17:42
pobre niña, le han dado carta blanca a su pederasta padre
injusticia   |2018-05-08 13:17:44
pobre niña, le han dado carta blanca a su pederasta padre
sena   |2018-05-08 14:27:44
perturbador
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