El Estado banaliza el terrorismo para criminalizar el Procés

Ara.cat

Es curioso que cinco días después de que un tribunal alemán dictaminara que la violencia imputada a Carles Puigdemont no era suficiente para extraditarlo en relación al delito de rebelión, la Guardia Civil detuvo a una miembro de los Comités de Defensa de la República (CDR ) bajo la acusación de, atención, terrorismo y rebelión. La justicia española parece haber emprendido una carrera imparable hacia el descrédito, con excesos impropios de una democracia europea. Y todo con un solo objetivo: criminalizar el movimiento independentista catalán, que desde que comenzó el Procés en el año 2012 se ha caracterizado por un estricto civismo y pacifismo. Incluso cuando esta criminalización comporta banalizar el terrorismo.

 

Después del 1-O los CDR han protagonizado protestas por los encarcelamientos de líderes del Proceso y en general contra la persecución judicial que sufren cientos de personas por este mismo motivo. Y en este contexto ha habido cortes de carreteras, ocupaciones de vías y acciones como el levantamiento de las barreras de algunos peajes de la AP-7 durante la operación retorno de Semana Santa. Cualquier observador, y no digamos cualquier jurista, puede ver que acusar a los organizadores de estas movilizaciones de terrorismo y rebelión (con penas de hasta 30 años) es una auténtica barbaridad.

El escándalo ha sido tal que los periodistas que siguen la Comisión Europea cosieron a preguntas su portavoz, Margaritis Schinas, que respondió con un lacónico “La última vez que lo comprobamos España era una democracia”. Ayer mismo los Mossos detuvieron a seis personas por los incidentes del 30 de enero en el Parque de la Ciutadella, día en que estaba prevista la investidura de Carles Puigdemont. Se les acusa de desórdenes públicos; nada de terrorismo o rebelión.

El independentismo debe tener claro, sin embargo, que detrás de estas intervenciones del Estado hay un plan. Es la estrategia de la profecía autocumplida: se intenta provocar un estallido violento que justifique, a posteriori, el relato falso que el Procés es violento, bien presente en los autos del Juez Pablo Llarena y los informes de la Guardia Civil. No en vano ayer Ciudadanos y PP hablaban de “comandos” y “kale borroka”, con la intención de asociar las protestas catalanas a la violencia etarra. Desde este punto de vista la detención de ayer es una provocación, un intento de hacer salir a los CDR de la resistencia pacífica y no-violenta para que pasen a la acción directa.

No se debe caer en la trampa. El movimiento debe mantenerse firme, por convicción y por interés, en el pacifismo y el civismo, sobre todo ahora que se está ganando la batalla de la opinión pública internacional con la excarcelación de Puigdemont. Por primera vez desde la aplicación del 155 el Estado actúa a la defensiva. Pablo Llarena sabe que necesita algo más para sostener su inverosímil relato de la violencia de cara a la próxima batalla judicial europea. Y la busca de forma desesperada en los CDR. No se le debe facilitar el trabajo.

 

Comentarios
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Tomy   |2018-04-12 12:33:09
el corrupto Régimen del 78 neofranquista oligárquico tiene dos
representaaciones políticas, PPC,S y PSOE, ningún progresista, ningún
demócrata debería votarles, nos llevan a una dictadura
que viene el coco yihadista   |2018-04-12 12:36:26
todas estas barbaridades las realiza el pp en base a la ley antiterrorista
aprobada por el ppsoe y la oposición de podemos, que supuestamente se refería
al terrorismo yihadista
Sera   |2018-04-12 13:11:39
FACHAS DE PURA CEPA
nos gobierna la mafia   |2018-04-12 15:01:36
y tiene la desfachatez de tratarnos de terroristas
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