Una sociedad enferma

Javier Pérez de Albéniz

La joven madrileña víctima de una violación múltiple en las fiestas de San Fermín ha tenido que declarar el pasado martes, durante tres horas, ante el juez de la Audiencia Provincial de Navarra. Tres horas para narrar una pesadilla de 15 minutos. Tres horas para ver los vídeos grabados por los agresores. Tres horas para recordar el peor momento de su vida. Tres horas que añadir a la tortura vivida por alguien que fue a Pamplona a vivir una fiesta. Tres horas en las que, resumiendo, tuvo que demostrar no solo que había sido forzada por ‘La Manada’, una banda formada por cinco bestias, sino que no había dado pie a la violación, que había puesto resistencia, que era la víctima.

Tres horas en las que abogados de los agresores enseñaron fotografías de la chica, extraídas durante los últimos meses de las redes sociales. Fotografías de la víctima con sus amigos, en la calle, tratando de superar lo pasado y de regresar a la normalidad. Imágenes de una chica de 20 años que, tras haber sido brutalmente maltratada, intenta rehacer su vida.

Tres horas en los que se ha podido analizar un informe de 48 páginas realizado por detectives privados contratados por uno de los acusados, increíblemente admitido como prueba documental por el Tribunal. Un dossier en el que espían a la víctima en la piscina de su casa, en una comida familiar… Para intentar demostrar que lleva una vida “normal”, sin “traumas”. Que la supuesta violación múltiple no fue para tanto. Que incluso ha vuelto a sonreír (titular de El Español: La vida “normal” de la chica violada en San Fermín: Universidad, viajes y amigas”).

Es fundamental respetar el principio de inocencia. Dicho esto, ¿qué pretende demostrar un informe de detectives privados con detalles de la vida de la víctima? Muy sencillo: sembrar dudas sobre su conducta personal. Mostrar que en realidad no está “tan traumatizada” como dice. Que “aquello” no fue para tanto. Y lo que es aún peor, ¿qué pretende el juez aceptando esa basura?

Una mujer puede acostarse con cinco hombres al mismo tiempo. O con diez, si lo hace de forma voluntaria. Una mujer puede hacer lo que quiera con su vida privada, con su conducta personal, con su sexualidad. Pero también puede decir ‘no’ en cualquier momento. Y en ese instante se acaba todo. No es no. También en boca de una mujer. Y el resto es violencia machista.

P.D.
Tenemos un grave problema: uno de cada cuatro jóvenes ve “normal” la violencia de género en la pareja, según el Barómetro 2017 de ProyectoScopio elaborado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD). Es decir, que más del 20% de españoles de 15 a 29 años considera que la violencia machista es un tema “politizado que se exagera mucho”. Alguien debería explicarles que más de 900 mujeres han muerto a manos de sus parejas en los últimos quince años. Y que en una sociedad sana, esto nunca puede ser considerado “normal”.

 

Comentarios
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cuore   |2017-11-16 11:16:52
primero la violan físicamente y luego la espían violando su intimidad, y el
juez está de acuerdo
Mena   |2017-11-16 11:18:04
esos individuos son unos tarados sociópatas irrecuperables socialmente
polifemo   |2017-11-16 11:45:12
a estos lo primero a lo que se les debía condenar es a ser castrados, para
impedir que cuatro monstruos se reprodujeran
cronos   |2017-11-16 12:11:53
Los cuatro policías municipales que atendieron en primer lugar a la joven que
sufrió la presunta violación grupal durante los Sanfermines de 2016 han
afirmado este miércoles durante su declaración en el juicio contra los cinco
acusados que la mujer se encontraba en estado de 'shock' y que su actitud no fue
fingida. De este modo, estos agentes se han ratificado en los informes que
elaboraron tras su actuación en la madrugada del 7 de julio de 2016 a raíz de
la llamada de la pareja que encontró a la joven en un banco entre lágrimas,
alertando de que aparentemente había sido agredida sexualmente minutos antes.
machismo   |2017-11-16 15:30:31
Imaginad que os roban la cartera y que denunciáis. Que vais a juicio y el juez
considera relevante un informe que acredita que sueles dejar tu mochila abierta
en cualquier esquina. Que no vigilas tus pertenencias con la debida atención.
Un sistema judicial que encuentra argumentos para admitir documentación sobre
la actividad en redes sociales y el tipo de vida que mantenía una víctima de
violación después de los hechos, es sencillamente delirante, misógino e
injusto. Los casos de violencia de género son los únicos en los que se acaba
poniendo el foco en el comportamiento de ella y no en el de los acusados.
tarados   |2017-11-17 14:38:47
espero que se pudran en la cárcel
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