LA PINGOLLA.EL MACHO ALFA (II)

Félix Barroso Gutiérrez

Dejamos en nuestra columna anterior al paisano Hipólito Esteban Díaz, al que siempre conocimos por Ti Polu “El de la Biblia” o “El Protehtanti”, con sus cabras y su macho mocho pastando por escabrosos terrenos que iban desde “La Peña el Eji” al “Cordel de Rebollárih” y desde “El Charcu Maltraviesu” a “La Güerta lah Ehtácah”.  Nos relataba sus vivencias durante los años de aquella contienda donde la pólvora y la sangre olían varias leguas a la redonda.  “Dicía mi padri, que en pá ehté -me relataba Hipólito-, que la ehplosiónih que se oyían pa,llá acullá, trahpusiendu lah siérrah de Herváh, eran de los cañonázuh del frente.  Entoavía me arrecuerdu del día de Santiagu del añu en que ehtalló la guerra.  Cumu era fehtivu, poh  a loh mucháchuh cumu yo moh obligaban a il a la juerza a misa y a la prucesión, que, si no íbamuh, moh ponían una multa.  Antóncih cuasi que ni se podía rehpiral.  ¡A vel quién le tosía a Francu y a loh súyuh…!

El nieto paterno de Ti Patricio Esteban Floriano y de Ti Agustina Martín Cabezalí me hablaba que los santos iban custodiados, en las procesiones, por el Somatén.  Lo formaban en el pueblo la gente de derechas y algunos quintos que se habían librado de la guerra por no dar la talla o la debida anchura de pecho.  “Algúnuh -afirmaba Ti Polu- parecían ehpantapájaruh, poh leh habían puehtu una camisa azul en la que cogían ótruh doh cumu élluh, y les habían colgau un pihtolón y un mohquetón que abultaban máh que lah suh pátah.

Iban dehfilandu mu jaquetónih y mu repeináuh, máh tiésuh que el que se tragó lah ehtrébih”.  Nuestro paisano reconocía que hubo alguno de estos somatenistas que fueron instados por otros jerifaltes franco-fascistas que, de vez en vez, llegaban al pueblo, a pelar al cero a ciertas vecinas consideradas como “rojas”, a obligarlas a beber aceite de ricino y a desfilar por las calles con el brazo en alto, mientras por sus piernas resbalaban los excrementos a causa de no controlar los esfínteres por culpa de tan horrible y humillante bebedizo.

Sabido es que el Somatén fue una institución instaurada por las Cortes Catalanas allá por el año 1068.  Su nombre viene del catalán “so emetent” (repique de campanas).  Los somatenistas, a los que se les permitía tener armas en sus casas y adiestrarse periódicamente con ellas, eran los encargados de tocar las campanas a rebato si aparecían enemigos en el horizonte.  Después de muchos avatares con bandoleros, hugonotes o piratas, acabaría convirtiéndose, en 1855, en un cuerpo auxiliar en el ámbito rural, con el fin de proteger las  grandes posesiones de los terratenientes catalanes.  En el siglo XX ya era considerado un cuerpo represor de las clases trabajadoras  y fiel aliado de los elementos de la extrema derecha.  Con el advenimiento de la autoritaria “Dictablanda” del general Miguel Primo de Rivera, reinando el ciudadano Alfonso XIII, el Somatén se hizo extensivo a toda España.  La II República lo abolió, pero fue rápidamente restablecido por las autoridades franquistas en las zonas sublevadas contra el legítimo y democrático gobierno republicano.  En 1978, fue disuelto por el Senado. Hipólito Estaban Díaz estaba convencido que hubieran cambiado las tornas en 1936 si, en todos los pueblos españoles, se hubieran consolidado pelotones bien pertrechados de vecinos en defensa de la República.  Los golpistas no hubieran avanzando tan alegremente por tierras de Extremadura.

Pobres de aquellos que pensaron que los somatenistas habían desaparecido por los siglos de los siglos de Cataluña.  Esos machos alfas, tan distintos del gallardo y montaraz macho cabrío de Ti Polo “El de la Biblia”, se han tirado a la calle con motivo de la crisis institucional en los que algunos llaman “Països Catalans”.  Envueltos en la bandera de los colores de la Casa de Borbón (lo mismo les da a muchos de ellos que lleve esa insignia una corona real que un aguilucho), se han paseado con chulería y matonismo por las calles de Barcelona y otras ciudades catalanas. Sus primos hermanos (la derecha que llaman moderada, que no centrada) les han dejado hacer las barrabasadas a las que están acostumbrados, pero de ello apenas han dicho nada los medios de la caverna o los amansados por la oligarquía financiero-periodística.

Han vuelto a enseñar sus dientes con el fin de hincarlos sobre el sentimiento comunitario, al que han pretendido ahormar y apisonarle no solo desde un punto de vista cultural o identitario, sino también como opresión laboral, pedagógica y desarrollista.  Nosotros, y lo decimos alto y claro, no comulgamos con los nacionalismos, por lo que no creemos en banderas ni en fronteras.  Nosotros hablamos de independentismo, pero no a la manera que lo entienden los machos alfas de la derecha y sus muletas; ni de los que se dicen de izquierdas y  acuden revueltos a las manifestaciones con grupúsculos neofacistas y nazis, o discursean del brazo de personajes tan patéticos, neoliberales, racistas y machistas como el peruano y Premio Nobel Jorge Mario Pedro Vargas Llosa, para quien el ciudadano Juan Carlos Alfonso Víctor María de Borbón y Borbón-Dos Sicilias (abreviando, Juan Carlos I, “El Campechano”) creó el Marquesado de Vargas Llosa (Dios los cría y ellos solo se juntan).

Ni tal vez hablamos del mismo independentismo que otros  que, recientemente, han pegado un volantazo y repiten no con la boca chica al criticar a “los que se han envuelto en la bandera de todos”. ¿Cuál es la bandera de todos?  ¿Acaso la que se introdujo de tapadillo en una Constitución impuesta en unas condiciones  de excepción democrática, por lo que su legitimidad es más que dudosa?  ¿Tal vez la plasmada en una Constitución cuya letra es, en muchos casos, papel mojado para gobiernos y partidos que han privatizado lo que es de todos, de manos de gente heredera ideológica del franquismo o de  los que renunciaron a pilotar una izquierda decente y profundamente transformadora?  ¿Puede que la dibujada en una Constitución que se la pasan bajo el arco del triunfo los que han destrozado la Sanidad Universal, la Educación Pública, han modificado el artículo 135 para echarnos en los brazos de los mercados, han recortado nuestras Libertades con la Ley de la Patada en la Puerta o la Ley Mordaza, han precarizado a  las clases trabajadoras o han profundizado en las desigualdades sociales con sus políticas neoliberales?  ¿O, por el contrario, esa bandera es la tricolor y republicana que flamean sus compañeros de a pie en los mítines y manifestaciones…?

Todos esos machos alfas están de sobra.  Los que han dañado tan seriamente los articulados de una Constitución que ya huele a rancio y a naftalina y de la que los muy cínicos extraen lo que les interesa no están legitimados para abordar en todo su hondura la crisis catalana, máxime si son del clan que se esconde en la cueva de Alí Babá y han sido señalados por el dedo de la Justicia, aunque solamente haya sido indiciariamente.  Honestidad ante todo para dirigir las riendas de este país.  A los que están pringados y pillados, que son muchos, hay que echarlos a escobazos al contenedor.  Ya decía el nieto materno de Ti Pablo Díaz Clemente y de Ti María Montero Gutiérrez que “pa barrel tó la mierda que hay en Ehpaña habrá que jadel un ehcobón de tamójah y ponélsilu en lah mánuh del giganti Ventorrón, que de un ehcobazu barría a un batallón”.  Nosotros no creemos en ese nacionalismo catalán que nace en el siglo XIX de la mano de la burguesía.  Su objetivo estaba rotundamente claro: obtener mayores y mejores prebendas para el gremio de fabricantes y comerciantes a la hora del reparto  de impuestos estatales y de las cargas aduaneras.

Por ello, históricamente, el mayor sindicato de trabajadores que ha existido en España, la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), con más de un millón de afiliados, la mayoría en Cataluña, siempre estuvo frente a todo nacionalismo, ya que, en su seno, estaban los patrones que les explotaban. Los anarcosindicalistas afirmaban que su única patria era el sindicato y se opusieron contundentemente contra los que vociferaban consignas que enfrentaban a los trabajadores de los diferentes pueblos de la nación.  Incluso se negaban a hablar en catalán y hacían votos por la propagación del esperanto.

Nosotros somos partidarios de un independentismo con gran capacidad transformadora, cuyo sentido de  la autodeterminación dote al ciudadano de autonomía radical para  llegar a una soberanía integral e integradora, que sume y no reste.  Independentismo para conseguir la independencia de cada uno, asegurando así la independencia de todos.  Nos sobran, en este caminar, machos alfas, como Francisco Torres Santos, cargo directivo del Consejo de Comunidades de Extremadura en el Exterior, que clama al cielo porque la crisis catalana “ha roto convivencias, amistades e incluso familias”.  Lo extraño es que no las hayan roto las tremendas injusticias y mandobles asestados al pueblo extremeño por quienes han gobernado la región extremeña hasta la fecha.

Los miembros críticos, concienciados, solidarios con los más desfavorecidos, deberían haber roto con sus padres, hermanos, primos y demás parentela borreguil por seguir votando y apoyando a los mismos después de probar sus falsos crecepelos y otros medicamentos caducados.  Y, especialmente, a machos alfas que, con dinero público, se iban a pelar la pava a las Islas Afortunadas.  Dice Francisco Torres que el deseo de los extremeños es una España  unida.  Pero nosotros también somos extremeños y lo que queremos es una España unitaria y no uniformada y homogénea.

A Hipólito Esteban Díaz nunca le gustaron los somatenistas ni los machos alfas.  Él tenía bastante con su macho mocho y se enorgullecía de su figura barbicana recortada sobre las enormes rocas plutónicas entre las que crecían carrascas, acebuches, ojaranzos, esparragueras y piruétanos.  No llegó nuestro paisano a conocer la crisis catalana ni tampoco sabrá sobre las elecciones del 21 de diciembre, de las que habrá que hablar en su momento.  El hepatocarcinoma le dio la estocada en la misma fecha que al famoso músico británico Tony Jackson, de la banda “The Searchers”.  Fue un caluroso 18 de agosto de 2003, cuando en el santoral católico se festejaba a Santa Filancia y a San Crispo.  Ya había rebasado las ochenta primaveras y no sabemos si, como fiel testigo de Jehová, se fue pensando en que un día resucitaría y que, en un futuro, la muerte no tendría razón de ser.  Ojalá ese futuro no nos deje a nosotros fuera de la embarcación.

No podemos escaparnos de estos párrafos sin preguntar por la salud de nuestro poeta, que no sabemos cuándo podrá desenmarañarse de aquella niebla -a la que otro de los grandes de la literatura, nuestro zamorano Claudio Rodríguez, llamó “blancos harapos de la madrugada”-, que le aprisiona y le emborrona la vista.  Sabemos que está triste porque no puede romper las amarras que le atan y las mordazas que enmudecen sus palabras.  Intenta llegar hasta su musa, pero todos los caminos se le cierran. Cree, como aquel antihéroe llamado Don Quijote, que su musa, un millón de veces más hermosa que Dulcinea, está en manos del gigante Malambruno, quien le obliga a cerrar todas las puertas que, de abrirse, pueden despejar las nieblas.  Ante la adversidad, se crece y le promete gran amor, aunque sea en la distancia.  Oigámosle:

“Candados podrán ponerme, y cerrojos;
colocar en mis sendas altas vallas;
poner de pie graníticas murallas;
engañarme con tristes trampantojos;

cegar con vendas mis castaños ojos;
amagarme con palos y con trallas;
explotar a mi paso mil metrallas;
abrasarme con rayos infrarrojos…

Ya puede cabalgar Apocalipsis,
venga de Conchinchina o de la Francia.
A mí al pairo me trae la psicalipsis.

¿Sátiro yo?  ¡Ay de la demonomancia!
De sobra me entiendes, aunque haga elipsis.
Te seguiré queriendo en la distancia”.

Comentarios
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Pompeyo   |2017-11-13 16:57:41
Efectivamente, ¿cuál es la bandera de todos? La que nos fue impuesta por
herencia del franquismo, nada más que le cambiaron el aguilucho por la corona
real, o la presidió el último período democrático que tuvimos, que fue el de
la II República. Como la izquierda nos los tuvo bien puestos para exigir al
morir el Viejo Dictador los símbolos propios de la izquierda, ya que lo único
que quería era tocar poder, pues nos hicieron comulgar con ruedas de molino.
Vivir para Ver   |2017-11-13 17:00:28
La bandera, el himno, la retórica y hasta los sabores y los olores de la
dictadura franquista impregnan muchos sectores de esta democracia que nos
metieron con calzador, a nada que se le rasca un poco, como ha pasado con la
cuestión de Cataluña, los franquistas pierden el miedo y enseñan músculo,
son muchos más de los que pensamos, por desgracia.
Gonzala   |2017-11-13 17:04:56
Si macho alfa es el Monago, no se le queda atrás ese otro macho del Vara, cuyo
afán de estar en primera fila y sacar pecho le hace decir hoy una cosa y
mañana la contraria. Ya sabemos que si acaso puede presumir de músculo es
alrededor de la cintura, pero él se las apaña para sacar músculo cada vez que
se le presenta ocasión, es de los que dicen que la ocasión la pintan calva, y
a este lo mismo le da ponerle una vela a dios que al mismísimo diablo, el caso
es estar en el candelero.
Garigolo   |2017-11-13 17:09:20
Yo tuve un abuelo en un pueblo de la zona de la Sierra de Gata que fue del
Somatén. Tenía un fusil en casa y me contó muchas veces que solo había
desfilado con él, ya que nunca había disparado un arma, pues le tocó la mili
en Melilla, cuando estaba ardiendo la guerra de Marruecos, y mi bisabuelo, o
sea, su padre, como tenía posibles, pagó un fajo de billetes y lo libró de la
mili y de la guerra, por eso nunca hizo un disparo. Cuando andaba el maquis por
la sierra y la guardia civil pedía al Somatén del pueblo que se uniera a
ellos, mi abuelo desaparecía por encanto y nunca jamás salió en persecución
de la partida guerrillera antifranquista.
Tronco   |2017-11-13 22:26:13
Me encanta cómo recrea la intrahistoria el señor Barroso. Mientras otros
hablan de los grandes hechos, él nos narra el humilde intramundo de aquellos
años de la Guerra Civil y, poco a poco, nos va llevando a clavar el rejón y a
poner el dedo en la llaga en las actualidades del momento, y todo con certera
prosa. Enhorabuena.
Criticando, que es gerundio.   |2017-11-13 22:39:32
Muy claro está que esos que "han pegado el volantazo" y se quejan de
"los que se envuelven en la bandera de todos" va dirigido a Podemos,
porque así se lo hemos oído decir recientemente a algunos dirigentes de este
grupo. Comienza a haber mucha gente desencantada con lo que pensábamos que era
una izquierda transversal y transgresora. Ahora incluso defienden la
Constitución del 78, que también eso le hemos oído. La crisis catalana los
ha descolocado. Así que muchos ya nos votaremos a nadie, porque nos da la
impresión que todos los políticos nos engañan y solo atienden a sus
estrategias e intereses. Mierda de país!
Perico Pelota   |2017-11-13 22:45:18
Si Podemos ha estado entre dos aguas en el asunto de Cataluña, sin saber hacia
qué lado tirar, lo llevamos claro, porque si no es capaz de defender la
república catalana, ¿cómo va a defender la implantación de una república en
toda España? En los últimos días se ha dejado arrastrar por la fiebre
españolista y nos ha defraudado a muchísimos que creíamos en ese movimiento
singular y nacido del 15-M; aunque no se sea nacionalista, no se puede negar a
todo pueblo el derecho a decidir. Podemos no ha defendido este derecho hasta
sus últimas consecuencias, como tampoco utiliza ya la palabra CASTA, cuando
ésta está muy vivita y coleando. Estamos ya hasta las narices de tácticas y
estrategias; aquí lo que hay que llamar es al pan pan y la vino vino, y si sus
intereses van por otro lado que se vayan con el PSOE y Ciudadanos y no nos
vengan con monsergas.
Jurdana   |2017-11-14 14:31:23
Bueno, bueno, Ti Feli, ya vemus que seguís meneandu la campana, la que solu
tieni un dienti peru bien llama a toa la genti. Aparti de jarreal caña y leña
al monu y mu bien jarreá, cá ves estoy más intrigá pol sabel quién será
esa moza o esa musa a la que tantas alabancias le echa esi poeta que tampocu
sabemus quién es; pos mos podríais dal arguna pista, que solu mos ponéis el
caramelu en la boca peru no mos dejáis que lo saboreemus. A vel si pal
próximu priegu mos dejáis arguna señal, que sino mos va a entral usura de
tantu rascalmus la cabeza.
Proletario   |2017-11-14 14:37:05
Somatenistas con brazaletes con el símbolo nazi sobre los colores rojo y
amarillo paseándose con la cabeza bien levantada por las calles de Cataluña, o
desplegando la bandera con el aguilucho, y las Fuerzas del Orden encantadas, que
fotos hemos visto de algunos uniformados posando detrás de dichas banderas; lo
que más pena da de esto es que muchos de esos uniformados son hijos de obreros
y campesinos que no levantan cabeza por culpa de las políticas de esos
gobernantes corruptos y de derechas o de izquierdas complacientes y
contemporizadoras, cuyos intereses y patrias caducas y enmierdadas defienden con
sus porras y sus pelotas de goma. Qué triste todo eso.
Caballo Loco   |2017-11-14 14:41:50
¿Para que abrirá ese boca tiesto de Francisco Torres los dientes y hablar en
nombre de todos los extremeños? Seguro que es un peón más del bipartidismo
extremeño, al que debe estar agradecido por los muchos méritos que ha
acumulado limpiándoles las botas. También he leído que llama a los
extremeños en Cataluña para que voten a los de siempre, al tío
PP-PSOE-CIUDADANOS, menudo tripartito, este es peor que el de las Azores.
Galiciano H.   |2017-11-14 14:48:57
A la CNT se la cargaron entre unos y otros, demonizándola y criminalizándola y
ya no es sombra de lo que fue. En mi pueblo, cercano a la provincia de
Córdoba, estaba muy bien asentado el sindicato de campesinos de la CNT y,
durante la Guerra Civil, pusieron en movimiento colectivizaciones que
triplicaron la producción agraria y ganadera; además se expandió la cultura y
la alfabetización, logrando que no hubiera un solo analfabeto en el pueblo.
Los mayores, quitando a los cuatro ricachones, se acuerdan con gran nostalgia de
aquel tiempo, cuando todos parecían hermanos y había gran solidaridad y apoyo
mutuo y todo se discutía y se votaba en concejo abierto. A ver si recobra
vitalidad ese histórico sindicato y se hace realidad la Justicia Distributiva.
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