LA PINGOLLA. SE MASCA LA TRAGEDIA (II)

Félix Barroso Gutiérrez

Se me viene a mis oídos aquella pegajosa cancioncilla que cantaban las muchachas del pueblo, cuando jugaban al corro:
“De Cataluña vengo de servir al rey, ¡ay, ay!,
de servir al rey, de servir al rey;
y traigo la licencia de mi coronel, ¡ay, ay!,
de mi coronel, de mi coronel (…)”

Dicen algunos que la canción, desparramada por villas y lugares, se remonta al siglo XVIII, cuando se nos vino encima la Guerra de Sucesión  (1701-1713).  La Corona de Castilla tomó partido por el modelo centralista que preconizaba el francés Felipe de Anjou (ocuparía el trono español con el nombre de Felipe V de Borbón).  No nos pudo caer peor regalo a los españoles aquel año de 1700: un francés, hijo del depravado, perezoso e indolente Luis, Delfín de Francia, venía a estrenar la Casa de Borbón en este país siempre metido en contiendas por la envilecida consanguinidad azul de sus monarcas.  Vino la guerra, decantándose la Corona de Aragón, de modo fundamental todo el área catalana, por el archiduque Carlos de Habsburgo, que defendía un modelo foralista.  Pero triunfó Castilla sobre Aragón y nos tuvimos que tragar a palo saco a aquel rey franchute al que, a su vez, motejaban como “El Animoso” y “El Melancólico”.  Conocida  era su adicción al sexo, su obsesión por la sangre, su animosidad hacia la higiene, sus arrebatos paranoicos, su pasión por la caza y por  lo mucho que disfrutaba en todo tipo de tertulias mundanas.

Pero los catalanes, una inmensa mayoría, hoy no quieren oír hablar  de reyes, ya fueren centralistas o foralistas.  Y mucho menos después de la bronca que el ciudadano Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos de Borbón y Grecia, “El Preparao”,  actual rey de España por herencia de la sangre, que no democrática, les ha echado a los de la barretina, tachándoles de desleales y de haberse saltado no sabemos cuántas normas y preceptos.  Y les riñó el pasado 3 de octubre, teniendo a sus espaldas un cuadro donde aparecía pintado uno de sus tatarabuelos: Carlos III, el que -¡ojo al parche!- prohibió radicalmente enseñar en catalán las primeras letras, la Latinidad y la Retórica y otras disciplinas propias de las escuelas y la Universidad.

Seguro que si a Feliciano Pescador Clemente, al que dejamos en la primera parte de esta columna afirmando aquello de que “santos a la fuerza son malos de llevar”, le vienen con monsergas semejantes, les salta a quienquiera que quisiera mojarle la oreja con aquello de: “¡Quietu parau!, que a mí naidi me jadi comulgal con ruéah de molinu.  ¡Hala, a espigal la magarza!, que aquí no hay naidi máh que naidi; asín que ¡chitón, rana, que ehtá mi agüela en la cama!”.  Porque el nieto paterno de Ti Zoilo Pescador Montero y de Ti Gregoria Caletrío Barroso (hubo confusión de apellidos en la primera parte y se piden disculpas), pese a llevar, como emigrante, más de cuarenta años en Cataluña, seguía, y a mucho orgullo, parlando en el habla astur-leonesa, tan propia del norte y el oeste cacereños, que había heredado de sus mayores.  Ello no quitaba, claro está, que él tuviera gran respeto por la lengua catalana y por la entidad como pueblo de la comunidad que le acogió y donde toda su familia pudo progresar y forjarse un futuro.

Recuerdo que, siendo un servidor un muchachuelo, Feliciano colocaba un puesto con alguna que otra escopeta de aire comprimido, que se cargaban con unas saetillas y se disparaba sobre una diana.  Según la mayor o menor puntería, los chavales, mozos y hasta casados recibían algunas golosinas.  Por ello, al paisano, aparte del heredado apodo de “Ratina”, también lo conocíamos por Ti Feliciano “El de loh caraméluh”.  El puesto lo montaba los domingos y otros festivos más gordos, cuando colocaban en el balcón del Ayuntamiento la bandera roja y gualda y la roja y negra, con el yugo y las flechas.  La primera era la misma que habían portado los vencedores de una guerra que ellos mismos provocaron al dar un golpe de Estado contra la legitimidad constitucional republicana en julio de 1936 y que había presidido todos los edificios institucionales a lo largo de cuarenta años perros de terrible tiranía.

La segunda, con los colores propios del sindicalismo revolucionario, había sido usurpada mediante todo un robo y una calculada estrategia, gracias a los vendepatrias y renegados, por el aparato propagandístico del franco-fascismo.  ¡Qué bien supieron envolverse las huestes de la CEDA o de los Renovación Española en ella para cometer todo tipo de desmanes!  Luego, en la Transición, le quitaron el aguilucho a la rojigualda (bandera borbónica por excelencia e impuesta por los ovarios de aquella otra borbona llamada Isabel II) y, aprovechando que el miedo guardaba la viña, nos la colaron camuflándola entre otras baratijas de claro cuño franquista, tal que el himno (cuyo origen es prusiano) y esa institución radicalmente antidemocrática que es la monarquía.

Cierta izquierda que, como mucho, había movido un solo dedo de las dos manos, contra la dictadura, o sea, el PSOE, se bajó los calzones gritando “¡ancha es Castilla!”.  Los comunistas, que sí habían dado la cara y regado con mucha sangre las cordilleras españolas (guerrillas antifranquistas o maquis), dieron en contemporizar (sus dirigentes, claro está) con los “Siete Magníficos” de Alianza Popular (la derecha pura y dura que engendraría al PP) y con los “Adolfos” y otros que vivieron a cuerpo de rey bajo la mano de hierro del déspota y se habían vuelto más demócratas que nadie de la noche a la mañana.  Y tanto contemporizaron, que también se dejaron caer a plomo sus pantalones.  De milagro, no se les desplomaron los calzoncillos. Solo se mantuvieron al margen los  revolucionarios anarconsindicalistas, soñando con aquellos tiempos en que la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) aglutinaba a más de un millón de obreros y campesinos.  Ellos, mis amados cenetistas, siempre tan reacios a banderas, himnos y patrias, y muy dados a hacer la guerra por su cuenta.  Iberismo puro.  Viriato, libre entre sus montes, peleando contra el imperialismo romano y los caciques de su tribu.  Romanticismo heroico, poniendo de manifiesto que la revolución se lleva dentro, en el tuétano, y no en la boca para vivir de ella.  Docenas de ellos cayeron, igualmente, entre las breñas del monte, acosados por la Guardia Civil y las contrapartidas facciosas.

Feliciano conoció muy bien a su vecino Marcial Pescador Calvo, al que le apodaban “Perrigalgu”.  Pertenecía a la Casa del Pueblo y era un republicano exaltado.  Un mozo alto y bien parecido.  Contaban que él fue el que, en la Nochevieja de 1930, colgó una bandera republicana en el balcón de la casa consistorial.  El día de Año Nuevo de 1931, el paisanaje se arremolinó bajo la bandera.  Hubo aplausos y vivas a la República.  La gente estaba ya muy harta de corruptas monarquías y de los abusos que se cometían en el campo.  No aguardaron al 14 de abril.  En días sucesivos, la bandera tricolor continuaría siendo aupada y aclamada por los más variopintos puntos geográficos de nuestra arrugada piel de toro.

La única bandera que, hasta la fecha, fue colocada por las encallecidas manos del pueblo-pueblo en millones de ventanas y balcones.  Con ella y no con otra tenía que haber enlazado nuestra Transición.  Una democracia, después de un largo período de oscurantismo y opresión, solo puede darse la mano con el último período democrático conocido, y éste no era otro que el de la II República.  Pero no fue así y nos colaron parte de la bazofia franquista.  Y  eso lo sabe muy bien el ciudadano Felipe, quien no es extraño que tenga sudores fríos en sus sueños, al sentirse como un supuesto impostor y al asaltarle la trágica pesadilla de su abuelo paterno haciendo las maletas para salir pitando hacia Roma.  Ahora, ha abroncado a los catalanes.  ¿Acaso un mensaje a la defensiva?  Cuando ciertos fantasmas soplan sobre el cogote y ponen sobre la cuerda floja el vivir a cuerpo de rey a costa de las arcas públicas, el escalofrío recorre la espina dorsal.  Por ello, todo vale con tal de criminalizar a todo lo que se menea.

Pasó el 1º de octubre (efemérides del “Día del Caudillo” en la dictadura) y no se mascó tragedia alguna, tal y como auguraba la moza que emigró a Cataluña cuando finó la escolarización en el pueblo, al ser sabedora de que miles de policías y guardias civiles habían desembarcado en el puerto de Barcelona. Carreras, gritos, palos y detenciones, como cuando los “grises” entraban a saco en la Universidad o en las fábricas.  Pero la sangre no llegó al río.  Esperemos que no llegue.  En el fondo, como bien dice mi buen amigo Seve Sánchez Jiménez, colega en el mundo de la Historia y que hace poco andaba de director de un instituto en Euskal Herría, no se trata de una crisis solo en Cataluña, sino que abarca todo el Estado español.  Seve, que lleva su “corazón repartío” entre sus tierras abulenses y la querencia (hijo de emigrantes) por sus muchos años de estancia en el País Vasco, no pierde puntada: “La crisis más grave es, sobre todo, la crisis social, y empezó con el 15-M.  Ahora ha aparecido otro elemento.  El capital financiero de Cataluña está jugando a asustar diciendo que va a trasladar sus sedes.  ¡Qué oportunidad!  Mejor sería salir a la calle y exigirles que devuelvan todo el dinero que nos han robado.  Se rescata a la banca y se quedan con el dinero”.

¡Claro que juegan a asustar!  ¿Dónde van a estar mejor esos oligarcas usureros que entre la burguesía catalana, tan amante de la pela?  Entre ellos, Gas Natural FENOSA, que dice haber trasladado su sede social de Barcelona a Madrid.  Habrá sido por indicación de Felipe González Márquez, que engordó como un cebón siendo consejero de esa empresa transnacional, haciendo gala de un “socialismo” peculiar, desconocido por estos territorios.  Los encorbatados y enjoyados ejecutivos de Gas Natural están más pendientes de su negocio gasístico en Italia, que les reportará unos ingresos de 1.000 millones de euros y les generará unas plusvalías de 400 millones, que de lo que ocurra en Cataluña.

Ante las oleadas blancas, rojigualdas (capitaneadas y capitalizadas por la extrema derecha -la afiliación a VOX ha subido como la espuma- y por un montón de exaltados e ignorantes chisgarabises a los que les recetaron elevadas dosis de supositorios españolistas), las multicolores del pasado domingo y las que están por llegar, no cabe más que una solución.  Es preciso mandar a todos los que pecaron por acción u omisión en este conflicto (a todos, sin excepción, sean del color que sean) a la Conchinchina.  Deben dar un paso atrás y dejar paso a otros que sepan inteligentemente reestructurar y rediseñar la España Libre, Igualitaria, Fraterna y Confederada, donde encajen todos y nadie sobre.  Preferible mil veces que no haya paz entre clases, pero jamás guerra entre pueblos.  Hoy, 10 de octubre, cuando redacto estas líneas, el sol anda con ganas de alcanzar el rojo vivo.  No son propias temperaturas tan altas en estas fechas otoñales.  La sequía nos tiene más que resecas las fauces.  No sabemos cómo se presentará la tarde: si los calores estallarán en tormenta o, por el contrario, el viento garbí de Barcelona asedará la climatología.  Ya os lo contaremos en la próxima crónica si es que nos dejan contarla.

Feliciano Pescador Clemente, nieto materno de Ti Francisco Clemente García y de Ti Francisca González Sánchez, prefería el garbí a la tramontana.  Él tenía un ojo puesto en Extremadura y otro en Cataluña.  No quería quedarse tuerto de ninguno.  Pero la Reflaca de la Guadaña, que nunca para de segar, le cerró los dos ojos un 12 de septiembre de 1917, cuando ya iba a agarrar los 94 otoños.  Se celebraba ese día en las parroquias a San Autónomo y a San Curonato.  Por septiembre fue también cuando nuestro siempre admirado poeta, el que solo se envuelve en la fría bandera de la niebla, trazó con su ardorosa pluma catorce sentidos versos.  Su musa, la de la arrolladora simpatía, la que es más que una musa y de pupilas como arándanos, cerró su puerta y emprendió un camino hacia otras latitudes.  La locura anda rondando la cabeza.  Con sus versos os dejamos.

“Quería y a la vez no quería que te fueras.

Que te dieran licencia, suplicaba.

Verte cada día me conturbaba,
pero verte quería de mil maneras:

con sombreros, pamelas o viseras;
con pololos, enaguas o chilaba;
con mal genio o cayéndote la baba.
Comoquiera; el caso era verte.  Eras

para mí toda y aún hoy lo sigues siendo.
Te fuiste lejos pero estás muy cerca,
que a todas horas te estoy viendo

y se me afloja cada día nueva tuerca.
Locura ya me está acometiendo.
No soy quien fui. Ahora soy Betti “La Puerca”.

Comentarios
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Cazurro   |2017-10-10 14:02:33
Esta tarde veremos quién gana el pulso y ojo con las represalias que como
ahormen demasiado al pueblo catalán, otra vez andará rondando el fantasma de
Terra Lliure. La Unión Europea como de costumbre jugando con dos barajas, pues
permite referéndums en otras zonas europeas pero parece ser que España es
diferente, que bien lo decía el eslogan del franquismo.
Salamanquesa   |2017-10-10 14:06:26
He sentido mucha pena por todos esos que se llaman españoles y que envueltos en
la bandera roja y amarilla se han dedicado a proyectarnos la sombra del
franquismo sobre nuestras cabezas y a pasearse con chulería por nuestras
calles, como si fuesen los amos y los reyes del mambo, parece como si esa
bandera les inyectara una euforia desmedida, propia de aquellas milicias de
requetés y falangistas que se ven desfilar en los documentales de la guerra
civil, demasiado triste todo.
Carnitoro   |2017-10-10 14:15:45
El capital financiero, bien aleccionado por sus amos políticos, o sea, la
derecha de este país, ella tan neoliberal y conservadora, lo único que haces
es acojonar a la gente, todo es publicidad, campaña amedrentadora, qué leches
van ellos a desmantelar el tejido industrial de Cataluña si el PDC, heredero de
la corrupta Convergencia, es la dura y pura burguesía catalana y los ejecutivos
de las finanzas están en su mayoría en dicho partido. Nada más hay que
cinismo e hipocresía, una guerra sucia entre estos partitócratas que nos
vendieron una Transición que fue auténtica caca y ahora pagamos las
consecuencias.
Argantonio   |2017-10-10 14:20:58
Los centralistas franquistas van a tener a los catalanes a pan y a agua, o se
apartan hacia las cloacas los que han creado todo este lío y se aplican las
leyes i y tratados internacionales, o el tema de Cataluña traerá cola y
enfrentamientos cada vez más gordos. Ayer por lo visto fue abucheado y casi
agredido Pablo el de Podemos por una cuadrilla de fanáticos españolistas, de
esos que como dice el columnista han recibido una buena dosis de supositorios de
"soy español, soy español..." La extrema derecha cantando canciones
nazis y fascistas por las plazas y calles y nadie les dice nada, una vergüenza.
Zascandil   |2017-10-10 14:26:58
No solo cantando el Cara el sol y el himno de la legión por las calles, sino
que numerosos guardias civiles y policías, de paisano,vienen participando en
manifestaciones convocadas por la extrema derecha y acosando, como en Zaragoza,
a partidos democráticos que se reúnen para tratar el tema de Cataluña. El PP
calla como un zorro, bien se nota que son de la misma genética, lo que ocurre
es que la mayor parte de los agentes son de padres humildes, campesinos u
obreros, pero les han lavado de tal forma el cerebro que se han convertido en
los perros cancerberos de los que explotan a sus padres.
Jurdana   |2017-10-11 15:04:50
Buenu, ti Feli, jaci ya días que no mos víamus el pelu y ya veu que andáis
jarreandu palus y no de cieguh a esi asunto de Cataluña; pos mu bien, que de
los lós de antañu vienin lo barruzalis d,ogañu. Mentras sigan los que estan
alreol de la miel, cumu los Marianus, los Albertus, los Gelipis, las Sorayas,
los Hernandus y otrus bocatieustus de la derecha con las riendas de esta
nación, siguru que diremus pa,trás cumu los cangrejus, es una vergüenza lo
que está pasandu y no tienen otra ocurrencia que echal a la policía cumu
perrus de presa encima de la genti; otra vé golvemus a los viejus tiempus.
Caballo Loco   |2017-10-11 15:10:08
Bien creo que emigrantes como Ti Feliciano Pescador Clemente hay muchos en
Cataluña, que saben agradecer lo mucho que hizo esta comunidad para acoger a
tantos y tantos extremeños, que rehicieron su vida y pudieron levantar cabeza,
porque mientras los catalanes eran emprendedores y el que había amasado cierto
dinero lo invertía en su tierra, creando puestos de trabajo, en Extremadura
nada más ha habido terratenientes absentistas, que explotaban a los jornaleros
por un cuenco de gazpacho y los hacían trabajar de sol a sol y, como esos
caciques terratenientes vivían en Madrid o en Sevilla, pues no invertían nada
en Extremadura; solo venían de vez en cuando a sus enormes posesiones para
pasear como unos señoritos que eran a caballo. Bien que se vengaron de los
pobres braceros y yunteros que ocuparon sus fincas en 1936, que cuando estalló
la guerra que ellos provocaron se colocaron la pistola al cinto y se dedicaron a
Caballo Loco   |2017-10-11 15:11:05
exterminar a los pobres infelices que habían tenido la osadía de pisar un solo
terrón de sus feudales territorios.
Proletario   |2017-10-11 15:15:01
Ahora quedamos a la tensa espera de lo que pasará en Cataluña, como los
mandamases que tienen la sartén por el mango le den suelta al 155, ¡ya está
liada! Los catalanes se sentirán humillados y pisoteados y a lo mejor surge un
nuevo Tambor del Bruch que llama a rebato a todos los que viven y forman parte
de ese pueblo y a algunos les puede costar muy caros sus ramalazos autoritarios,
que se saltan como tiriteros todos los tratados internacionales que han firmado.
Aurora Roja   |2017-10-12 12:20:26
La bandera roja y negra de La Falange era semejante a la de la CNT. De hecho,
mi abuelo materno cayó hecho prisionero por las milicias de la CNT ya que en
una refriega durante la guerra civil confundieron la bandera falangista con la
de la CNT y al avanzar, era casi de noche según me contaba él, se metieron de
lleno entre las filas republicanas, gritando "¡no disparéis, que somos de
los vuestros!", creyendo que era alguna bandera de Falange la que se situaba
en una colina. Cuando se quisieron dar cuenta ya estaban hechos prisioneros.
No les pasó nada. Los trataron muy bien los cenetistas. Mi abuelo, al caer su
pueblo en zona nacional, fue movilizado para luchar contra los republicanos,
aunque él, como me decía, siempre había votado a las izquierdas y al Frente
Popular.
Paleto   |2017-10-12 12:25:41
¿Y ahora qué? Por lo que se la coalición PP-Ciudadanos-PSOE-Extrema derecha
ya ha dado los primeros pasos para liberar el artículo 155. No quieren
dialogar, sino imponerse por la fuerza, a estilo franquista. Vergüenza del
PSOE arrastrado otra vez por su ala derecha, la de los Felipe, Guerra, Ibarra,
Corcuera, Leguina y otros dinosaurios socialistas que tenían que estar ya
comiendo sopitas y jugando con sus nietos. Tanto Sánchez y venga Sánchez y,
ahora, a los militantes que les den bien dado. Todavía hay muchos que no se
percatan que el PSOE ya no es el PSOE, con Sánchez ni sin Sánchez, sino que es
un partido liberal-reformista, por eso encaja tan bien con Ciudadanos.
Marianela   |2017-10-12 12:32:33
Pablo Iglesias erre que erre con llamar la atención a Sánchez para que se
retire del camino torcido y se avenga con las izquierdas, pero no consigue
absolutamente nada, yo creo que ya está bien de tanto arrodillarse ante ese
señor que mucho bla, bla, bla... antes de ser elegido para capitanear al PSOE y
ahora otra vez con los barones viejunos y cada vez más conservadores. Anda y
que le den, la gente joven estamos en su gran mayoría con Podemos, como
reflejan las encuestas, menos en los medios rurales de la España profunda,
donde la falta de conciencia crítica y contestataria es abrumadora: los que se
creen los riquinos del pueblos votan todos al PP, y los que trabajan como
obreros en esas miserables quincenas que les dan los ayuntamientos de higos a
brevas votan todos al PSOE, y de ahí no los saques.
Perico   |2017-10-12 12:42:39
A ver si esa musa que ha convertido al poeta en Betty "La Puerca"
(podía tener más compasión por quien le dedica tan apasionados versos) se ha
marchado para Cataluña. Ojalá, porque seguro que con su mirada de azul
castigador apaciguaría a más de dos y las aguas volverían a su cauce, o sea,
la sensatez, para que los franquistas-centralistas no pisotearan el derecho a
decidir y todo se pudiera realizar en buena sintonía, como pasó en Escocia o
en Quebec, donde se celebró un referéndum de autodeterminación y no ocurrió
nada, ni la policía aporreo a la gente ni grupos de extrema derecha hicieron en
la calle lo que les dio la gana mientras se tapaban los ojos o miraban para otro
lado sus gobernantes (en nuestro caso, los gobernantes del PP, muy amiguetes de
esos cachorros neofranquistas, con los que tienen gran parentesco)
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