La Naranja Mecánica

Nacho Gay

Aunque la crítica sesuda se haya empeñado siempre en desmitificar gran parte de las bondades atribuidas a La Naranja Mecánica, lo cierto es que la película más deliberadamente provocativa de ese poeta y visionario llamado Stanley Kubrick ha entrado por méritos propios a formar parte de ese reducido manojo de clásicos inmortales.


Algo tiene que tener este film cuando el propio Luis Buñuel, tras verla, la convirtió de inmediato en su favorita, por ser la “única que existe acerca del verdadero significado del mundo moderno”. La reflexión de Buñuel es tan certera como brutal. La Naranja Mecánica se re-exprime desde el próximo viernes en los cines españoles, remasterizada para la ocasión, para demostrar a los incrédulos que su mensaje está hoy más vigente que nunca.


Kubrick nos enfrenta de nuevo durante dos horas a la imagen de lo que estamos llamados a ser, del mismo modo en que el personaje protagonista -insuperable Malcom McDowell- se ve obligado durante la que es probamente la secuencia más famosa de la película a contemplar por unos minutos, con los ojos abiertos como platós por prescripción médica, ciertos inequívocos ejemplos de barbarie que le estremecerán hasta el vómito.  


Si en 2001, una odisea en el espacio Kubrick nos mostró todo aquello que habríamos podido ser, en La Naranja Mecánica nos enfrenta a lo que verdaderamente somos. Algunos dicen que el primer plano de La Naranja…, la mirada envenenada y amenazadora de ese joven proscrito, es una continuación, por oposición, a la imagen final de 2001, en la que el famoso feto nos sonríe mientras deambula por el espacio.

Sea como fuere, un pesimismo existencial de corte nihilista impregna todo el metraje de La Naranja Mecánica. Y sin embargo algunos quisieron ver en ella una cierta apología de la violencia, quizá por el uso -y abuso- de ciertos elementos efectistas en la puesta en escena. Las ralentizaciones constantes, las peleas coreográficas, el perfecto engranaje de las violentas imágenes con la omnipresente música de Beethoven lanzaron quizá un mensaje erróneo.

La violencia presentada desde un plano estético ("La bonita ultra-violencia que nos mataba de risa", dice Alex) y el alto contenido sexual de la cinta obligaron a prohibirla en Gran Bretaña y a otorgarle la calificación de película X en EEUU. El escándalo fue mayúsculo. Ese lirismo conceptual y simbólico, también tramposo, convirtió a la película en un icono de la cultura pop de los setenta, algo que ha provocado quizá que la cinta haya envejecido peor de lo que realmente merecía.

De fondo, una reflexión casi teológica sobre lo que Anthony Burgess dio en llamar ‘el libre albedrío’ en la novela homónima de la que la película de Kubrick es adaptación. "El hombre debe poder decidir sobre el bien y el mal, incluso si opta por el mal. Negarle esa elección es convertirlo en algo que no llega a ser humano... en una naranja mecánica", pensaba Kubrick, cuya radiografía de una sociedad profundamente conductista ha superado, a estas alturas, su condición de película.

 ¿Sabía que…?

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      La primera imagen violenta que ve Alex, el protagonista, en el transcurso de su tratamiento de choque es la de un tipo apaleado que resultó ser Roman Polanski.
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      El título original de la película es The Clockwork Orange y, aunque ‘orange’ se traduce del inglés como ‘naranja’, en realidad proviene de una palabra de origen malasio (ourang) que se traduce como ‘persona’.
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      El film todavía está prohibido en Corea y Singapur. Se estrenó con escenas censuradas en numerosos países.
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      Kubrick quiso utilizar en esta película la música de Pink Floyd, de su disco Atom Heart Mother, pero el grupo se negó.
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      El padre de Alex se llama Delbert Grady, como el supuesto ex vigilante de El Resplandor.
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      Kubrick realizó un cameo en la película: aparece leyendo el periódico en una secuencia en la que el protagonista se dirige a una tienda de discos.
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      Los Rolling Stone estuvieron a punto de protagonizar una versión en 1968.
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      El actor Malcom McDowell se dañó las corneas durante el rodaje de la secuencia más famosa del film.

 

Comentarios
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Anónimo   |2009-10-18 23:38:45
OBRA GENIAL
katalina  - una relexion de la peli porfa ;)   |2010-05-04 20:15:29
Pués nada que ioo la e visto, y sinmas algo extraña pero necesito una
reflexión sobre eia porque me lo an pedido
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