Antonio Marcelo Vacas

Guillermo, a principios de Abril, colocó por fin en su punto de mira a Monago, anunciando públicamente que, si la situación socioeconómica degeneraba aún más, presentaría una Moción de Censura. Como posibles fechas propicias, después del Congreso regional de IU, o cuando se discutan los Presupuestos regionales de 2013, más o menos en otoño, dilatado plazo que quizás las circunstancias apuren. Como todo irá a peor, mejor para Guillermo, nos encontramos en la cuenta atrás para la Moción, el gobierno regional se la pondrá en bandeja de plata a Guillermo que verá cumplida la condición suficiente para promoverla. Si antes Extremadura no es intervenida.
La futura respuesta de Escobar, y Casco, hoy por hoy es relativamente incierta, evidentemente la contradicción que actualmente les define, PP nacional no, PP regional sí, constituye un absurdo que no se supera con argumentos a cual más falaz e inconsistente, ni con limosnas presupuestarias ad hoc, todo lo cual afecta muy negativamente a la Coalición de izquierdas donde cada día es mayor la contestación de las bases hacia sus diputados.
El mayor problema puede ser, el camarada Secretario Primero Nogales, porque se dice que, caiga quién caiga, no está, en principio, por la labor, y estaría dispuesto a dar el salto del hecho hacia el derecho y ser el diputado 33 del PP con todas las de la Ley.
Monago, con esa irresponsabilidad tan suya, declaró primero que la Moción “me la trae al fresco”, pero luego, tanto él como Teniente, y en general el PP extremeño, han dado muestras de evidente nerviosismo a medida que Vara se reafirma en su objetivo y las bases de IU la miran con simpatía.
Porque, si la situación se degrada todavía más de cómo está, que se degradará y bastante, e IU, o Nogales, siguen manteniendo al PP, la izquierda oficial desaparecerá de la faz de Extremadura.
Ahora vamos al quid de la cuestión ¿merece objetivamente Monago dejar de gobernar Extremadura? Y por otra parte ¿Merece objetivamente Vara volver a gobernar Extremadura? Porque aunque parezca que la respuesta a la primera pregunta responde a la segunda en absoluto es así.
Neutralmente, sin considerar quién le sucedería, indudablemente Monago tiene ya suficientemente acreditado que es un pésimo gobernante y con su conducta demuestra que llegó al gobierno por puro accidente, que se ha rodeado de lo peor de cada casa de su militancia y familiares, que prometió lo opuesto de lo que practica y su abandono del gobierno, cuanto antes, objetiva e imparcialmente, sería un beneficio para la región extremeña, como curar una grave enfermedad.
Es un nuevo sátrapa que le ha importado un bledo dar al traste con las ilusiones de muchos de sus votantes que ya le rechazan, está contaminado de pies a cabeza de sectarismo y caciquismo, y su calidad moral, intelectual y cultural, deja mucho que desear. Todo ello ceteris paribus, esto es sin entrar en análisis sucesorios, sino exclusivamente fijándonos en la idiosincrasia del líder ocasional de la derecha.
Respecto a su partido, auto presentado como un dechado de virtudes, como el adalid del cambio a mejor, hay que deducir que hasta ahora no imitaban lo peor de sus predecesores, porque simplemente estaban en la oposición forzada, pero les envidiaban, porque ha resultado estar compuesto, en lo que a sus dirigentes y cargos públicos respecta, por un conjunto de ignorantes en gran parte desclasados y, egocéntricos trepadores difícilmente superables que han hecho buenas migas con lo peor de la burocracia del anterior Régimen, cuya catadura moral se define entre otros aspectos en que, inauguran su mandato con un infame Plan de Empleo Familiar orquestado por los "mejores", importándoles un rábano haber prometido hasta pocas semanas antes regeneración.
Éticamente son, absolutamente irrecuperables porque son conscientes de su aborrecible conducta y entre ellos se la jalean.
Ahí están, a título de mero ejemplo entre la multiplicidad de barbaridades que cotidianamente protagonizan, el espectáculo de la farsa de oposición a letrados de la Asamblea o el caso del Presupuesto Municipal de Cáceres, publicado antes de ser aprobado, para acreditar de lo que son capaces.
Como gestores, de pena, no saben hacer lo O con un canuto, el PIB se verá reducido, la pobreza incrementada, y el paro solo lo controlará, relativamente, la emigración y el crecimiento vegetativo negativo de los residentes en Extremadura. Y no planifican, improvisan y echan mano de medidas inconexas obsoletas ya utilizadas y fracasadas. Y no les hables de la perentoria ordenación del territorio, son palabras mayores.
Son propagandistas por excelencia, nunca pasan del dicho al hecho, y aburren a un muerto con lo de “arrimar el hombro” su consigna favorita.
Transparencia, cero, todo lo concerniente a la estructura administrativa regional referida a su actuación, composición y retribuciones, se ha convertido en un secreto, el ciudadano es tratado como menor de edad.
Los necesarios planes para intentar reformar las estructuras productivas, ni se plantean, actividades que puedan potenciarse, se desconocen una vez abandonados los topicazos. El despilfarro no se ha eliminado, la reducción de cargos públicos una pantomima, el ahorro en gastos corrientes, ni está ni se le espera, el aumento de la inversión presupuestada y/o transferida constituye una ficción, y preparan un programa de recortes impuesto, sin evaluar las consecuencias para la región más pobre de España (40% de la población en el umbral de la pobreza), que no explota porque su regresiva demografía suaviza, hasta cierto punto, su deterioro socioeconómico.
Llegaron vacíos de ideas, proyectos y planes, y vacíos continúan excepto en lo que a sus bolsillos concierne, dedicando sus máximos esfuerzos a contentar a tres diputados, en justicia mejor sería decir que a uno, a nivel personal que no ideológico, para con su ayuda no dar palo al agua y aprovecharse de la situación lo máximo posible.
Evidentemente este partido, que prometió un cambio y enseguida nos ha dado el cambiazo en lo económico, en lo social, en lo moral e inclusive en lo humano, merece perder el gobierno de una región a la que están asolando porque son una plaga.
Mintieron de la A a la Z en su programa electoral papel mojado ya, ni han cumplido ni pretenden cumplir nada de lo prometido, viven al día, y su dependencia jerárquica de sus líderes nacionales es vergonzosa, Monago ni las pía aunque se lleven el Teatro Romano de Mérida a Santiago de Compostela, es servil con los superiores, como sus inferiores lo son con él, hasta la náusea porque todos saben que lo suyo es por pura casualidad y totalmente coyuntural. Y todavía es joven, por eso ha aceptado sin rechistar y con esa sonrisa forzada que gasta, que se premie a Carlos Floriano, por el éxito del 20M en Extremadura, quien ahora aparece en las comparecencias públicas, a la diestra del PPadre, recordándonos a los extremeños quién manda realmente en el PP de Extremadura.....y que no hay que "poner palos en las ruedas del carro".
Si Monago tuviera mínimamente la conciencia tranquila, resolvería la actual situación encarándola y convocando a los extremeños a las urnas pero ya ha declarado que nanay, porque la virginidad política con la que se presentó al frente de su partido disfrazado de bombero en mayo de 2011, después de 28 años en la inopia y de abstinencia forzada de los populares, actualmente ha volado y para siempre, en un corto espacio de tiempo, y las virtudes se han tornado en los peores vicios que muchos extremeños ya hemos detectado y repudiado.
Ha renunciado a todo lo que prometió y ahora va de adalid de resucitar los Pactos de la Moncloa de 1977, que seguro ni ha estudiado, que es una forma como cualquier otra de intentar entretener al personal. Denuncia por sistema una "herencia" que precisamente le hizo estar donde está y que debió conocer al detalle antes de prometer el "cambio".
Han estafado y engañado malamente a quienes defendimos en conciencia la alternativa como mal menor, por lo que, los 17.930 votos que hicieron del PP el partido más votado las pasadas elecciones autonómicas de 2011, en gran parte merced a una crisis que ahora ellos potencian, sin lugar a dudas ya no los revalidarían, porque la tendencia alcanzó un punto de inflexión y actualmente el PP solo despierta el desencanto popular, cotiza claramente a la baja y de forma progresiva e irreversible, entrando Monago de lleno en el terreno de lo ridículamente esperpéntico cuando declara que su obra es ya una revolución…..será pendiente, como la falangista.
¿La alternativa es Guillermo Fernández Vara? Eso depende........