Los tipos de interés reales se disparan en plena recesión y alejan la recuperación

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El dinero no sólo es un bien escaso. También es, cada vez, más caro en términos efectivos. Los tipos de interés reales, es decir aquellos que ciertamente soportan los agentes económicos una vez descontada la inflación, lejos de bajar -como exigiría el nuevo entorno macroeconómico para estimular la demanda de crédito-, siguen por las nubes. Hasta el punto de que en 2008 la diferencia entre el IPC medio y el Euribor a un año se situó en 70 puntos básicos. Dicho en otros términos. Mientras que la inflación se situó en el 4,1%, la principal referencia del mercado hipotecario escaló hasta el 4,81% (en ambos casos en medias anuales).

Pero si se incluye el margen que cobran los bancos por prestar dinero, se estaría ante unos tipos de interés reales que se situarían en estos momentos más de cuatro puntos por encima de la inflación.

Los datos del Banco de España reflejan la naturaleza procíclica de los tipos de interés en términos reales, al menos en el caso español. Más bajos cuando la economía crecía a ritmos importantes (por encima del 3%), y más elevados cuando la actividad se hunde en el pozo de la recesión. Los datos del mes de enero de 2009 no dejan sombras de dudas. Durante el primer mes del año, la inflación -medida en relación al IPC- ha caído hasta el 0,8% en términos interanuales. Por el contrario, el Euribor a un año se situó en el 2,27%, y en el 2,08% en las operaciones a tres meses.

Aunque todavía el Banco de España de España no ha publicado los tipos de interés que aplicaron las entidades financieras a sus clientes en enero, no parece probable que vayan a situarse por debajo del 5% en términos de Tasa Anual Equivalente (TAE), lo que significa que el precio del dinero se situará en máximos de muchos años. En diciembre, de hecho, con un IPC que se situó en el 1,4% anual, el tipo de interés sintético de las nuevas operaciones de préstamo (incluyendo vivienda y consumo) se situó en un contundente  5,71%, lo que revela hasta qué punto se ha endurecido la obtención de un crédito en un contexto recesivo.

La ampliación del margen de intermediación de la banca tiene que ver con las dificultades para captar liquidez y con el aumento de la aversión al riesgo, que de ser prácticamente inexistente ha pasado a convertirse en la principal preocupación de las entidades financieros. La banca no quiere prestar porque duda de la solvencia de los agentes económicos a quienes deja su dinero, por lo que para protegerse del aumento de la morosidad, ha optado por ensanchar  el diferencial entre el Euribor y el tipo de interés que se aplica a los préstamos.

Dicho en otros términos: si antes prestaba al Euribor más 0,4 puntos porcentuales, por ejemplo, ahora aplica un recargo de más de dos puntos. En diciembre pasado, el Euribor a un año se situó en el 3,45%. Sin embargo, los préstamos para la adquisición de una vivienda se situaban, como media, en el 5,83% TAE. Mientras que el tipo de interés aplicado en las nuevas operaciones para adquirir un bien de consumo se situaba en el 8,78%.

Los créditos más pequeños, pagan más

En el caso de los préstamos a empresas, los tipos de interés aplicados son algo más bajos, del 4,87%, pero con notables diferencias en función de la cuantía del crédito. Para préstamos superiores al millón de euros, la banca está prestando al 4,42% (muy por encima de la inflación), pero cuando se demanda una cantidad inferior al millón de euros, el tipo de interés aplicado aumenta hasta el 5,91%.

La existencia de dinero caro no es patrimonio exclusivo de los bancos. El tipo de interés legal del dinero se sitúa para 2009 en el 5,50%, mientras que el que marca la Ley de Enjuiciamiento Civil llega al 7,5%. La Agencia Tributaria, por su parte, cobra un 7% como interés de demora en los pagos a Hacienda (más del triple de lo que marca el BCE), pero inferior al 9,5% que se aplica en las operaciones comerciales de acuerdo con la ley. La palma, sin embargo, se la llevan los bancos en operaciones de descubierto, que en diciembre se situaban -como media- en un extraordinario 13,43%, casi siete veces más que el precio oficial del dinero.

La existencia de tipos de interés reales elevados contrasta con lo sucedido entre 2003 y 2006, periodo en el que siempre fueron negativos, lo que estimuló la demanda de crédito y, por lo tanto, la actividad económica. El caso más llamativo correspondió a 2006, cuando el IPC medio se situó en el 3,4%, mientras que el Euribor a un año se hundió hasta el 2,33%. Es decir, que la economía registró tipos de interés reales negativos, lo que facilitó la demanda de crédito y alimentó tanto la burbuja inmobiliaria como la estrictamente financiera.

Esa facilidad crediticia -el dinero barato- se quebró en 2007, y eso explica que las mayores restricciones hayan provocado desde entonces una contracción económica sin precedentes en más de medio siglo.

La persistencia de dinero caro se puede visualizar de una manera más nítida con otra comparación. Si en 2004, el IPC se situó en el 3%, ese año la banca prestaba dinero para adquisición de viviendas al 3,23% en términos TAE, es decir incluyendo el pago de comisiones. En 2008, por el contrario, frente a una inflación media del 4,1%, bancos y cajas de ahorros prestaron, como media, al 5,83% para adquirir una vivienda en las nuevas operaciones, lo que pone de manifiesto el endurecimiento de las condiciones de financiación que han sufrido las familias.
Comentarios
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Anónimo   |2009-02-04 19:39:18
PUÉS A SEBASTIÁN SE LE ESTÁ AGOTANDO LA PACIENCIA CON ESTAS SANGUIJUELAS
FINANCIERAS, QUE SE ANDEN CON CUIDADO.
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