Causas del estancamiento y subdesarrollo económico de Extremadura

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Hay múltiples factores que han influido y siguen influyendo en la postergación económica de Extremadura, tales como la localización geográfica de Extremadura ubicado en el extremo más occidental del país y lindante con la frontera de una región portuguesa (el Alentejo) casi más pobre que Extremadura, lejanía de los mercados con un mayor número de consumidores potenciales, las fatales consecuencias de un sistema climatológico adverso, la extraordinaria escasez de materias primas que constituyen la base fundamental del avance del industrialismo clásico, la débil integración en el mercado nacional a causa de una red viaria deficiente, el bajo nivel de renta por habitante, la sumisión y conformismo del pueblo extremeño…

Pero si estas circunstancias tuvieron su importancia, la más importante del atraso industrial extremeño debe situarse en las decisiones adoptadas por las élites económicas, como bien describe Juan García Pérez en su libro “Economías, élites y representaciones. Estudios sobre la Extremadura contemporánea”.

El volumen de rentas y riqueza controlado por la aristocracia y la alta burguesía regional fue suficientemente elevado para determinar con sus planteamientos económicos y, en particular, sus orientaciones en materia de inversión el modelo de crecimiento casi exclusivamente agrario que acabó arraigando en Extremadura desde el momento mismo en que se produjo la quiebra del sistema feudal-señorial y el desarrollo del liberal-capitalismo. O dicho en otros términos, que mientras algunas regiones españolas avanzaban de una forma clara y el conjunto del país a un ritmo mucho más lento por la vía de la industrialización en el espacio extremeño se abandonó el interés por las manufacturas y acabó optándose por un modelo de crecimiento apoyado sobre la súper especialización productiva en el sector agroganadero.

Así, son numerosos los indicios que tienden a situar la causa principal de ese escasísimo interés por los trabajos industriales no tanto en la debilidad de los recursos monetarios existentes en el territorio regional como en el profundo desequilibrio que siempre presentó el modelo extremeño de distribución de rentas y, sobre todo, en las decisiones adoptadas en materia de inversión por la aristocracia y la burguesía agraria, comercial o financiera.

En el transcurso del siglo XIX y, especialmente, desde mediados de los años treinta el destino de una parte sustancial de los capitales previamente acumulados por las élites gracias a las rentas generadas por la tierra, el comercio (especialmente el lanero) o los créditos fue la adquisición de un extraordinario volumen de las numerosas y vastas extensiones de terrenos tras la aplicación de las leyes de desamortización.

La práctica totalidad de las inversiones se orientaron entre 1830 y 1875 hacia la compra de tierras, la mejora en términos productivos de sus grandes patrimonios rústicos o la realización de numerosas operaciones crediticias, creando un modelo de desarrollo sin industria e, incluso, sin integración y articulación de los distintos sectores.

La inversión de capitales por la aristocracia y burguesía en actividades ligadas al sector manufacturero fue muy escasa y cuando tuvo lugar se orientó, sobre todo, a la compra de establecimientos ya existentes, sin que se efectuasen gastos de importancia en la modernización de los centros.

Y teniendo en cuenta estas realidades, la más pura lógica económica terminó presidiendo el comportamiento de la oligarquía extremeña. El extraordinario interés que mostró por la compra y puesta en explotación de propiedades rústicas encuentra su principal explicación, si acaso no la única, en los elevados beneficios que le proporcionaron. La oligarquía aprovechó la coyuntura que estaba atravesando para obtener unos elevados rendimientos de sus vastos patrimonios y reinvertir el capital acumulado en la adquisición de nuevas tierras.

Del mismo modo, la concesión de préstamos a plazo fijo, con garantía hipotecaria y altas tasas de interés, se convirtió en otra fuente inagotable de ganancias para los integrantes de la alta burguesía urbana, proporcionando a sus promotores unos beneficios altos y extraordinariamente seguros. Los intereses resultaron por lo general muy elevados, constituyendo una adicional y bien saneada fuente de ingresos.

Resulta así demostrado que el interés preferencial mostrado por la oligarquía de Extremadura hacia las inversiones en la agricultura, la ganadería, la compra de inmuebles urbanos o la concesión de créditos en perjuicio de las actividades industriales respondieron en el segundo tercio del siglo XIX a la más pura lógica capitalista, si bien esas decisiones podrían calificarse de egoístas, no terminando produciendo con el paso del tiempo un enriquecimiento general de los extremeños y la organización de un modelo de sociedad más articulada y con un mayor grado de equilibrio entre sus distintos componentes.

Pero tampoco, posteriormente a este periódico histórico, dieron las élites extremeñas el paso necesario el desarrollo de Extremadura. Así, ya en a comienzos del siglo XX las opiniones de algunos notables pusieron el atraso económico de la región y la miseria sufrida por amplios sectores de los extremeños en una relación directa con el problema agrario (elevada concentración de la propiedad de la tierra y absentismo de los grandes terratenientes), la cuestión social (enormes diferencias de rentas y riquezas existentes entre los diversos grupos sociales, la ausencia de solidaridad de clase y el mal endémico del caquicismo) y el problema político (rígido sistema centralista al que se consideraba responsable del elevado grado de dependencia económica mostrado por el territorio extremeño y su total sometimiento a los dictados, abusos, arbitrariedades e injusticias generados en Madrid).

Así, por ejemplo, Miguel de Unamuno en 1911 escribía que en los casinos extremeños concurren los señoritos ociosos.

Ya, en la década de los sesenta del siglo XX conviene tener presentes algunos hechos muy signicativos que se produjeron:

El territorio extremeño permaneció prácticamente al margen de los visibles procesos de crecimiento (industrialización) y modernización social (avance de las clases medias) vividos en el conjunto del país y en particular en algunas de sus regiones.

En su interior, la agricultura tradicional entró en una profunda crisis, sin que sus actividades fueran inmediatamente sustituidas por las propias de un sector agrario moderno, al mismo tiempo que se apreciaban unas carencias casi absolutas en el terreno de la producción industrial (práctico fracaso del Plan Badajoz y marginación por el Estado en la puesta en marcha de los “Planes de Desarrollo”.

El reparto sectorial de los activos siguió mostrando los caracteres propios de una economía muy atrasada, con una estructura muy arcaica reflejada en le peso que aún tenían los empleados en actividades agroganaderas.

La estructura social continuaba siendo la singular de una sociedad muy poco evolucionada y con unos extraordinarios desequilibrios en el reparto de la tierra y las riquezas, presentando así los caracteres específicos de un conjunto humano muy jerarquizado, con unas oligarquías extremadamente poderosas desde el punto de vista económico, grandes masas de campesinos empobrecidos y una casi total ausencia de clases medias.

Ya en periodo de la transición y hasta avanzada la década de los noventa, el discurso relativo a la identidad de Extremadura elaborado por los representantes de la cultura regional y personalidades destacadas siguen apareciendo los términos subdesarrollo, pobreza, miseria, marginalidad o dependencia. Calvo Buezas afirmaba que en Extremadura domina el orden, la fiel sumisión a la autoridad, pobre, sumisa y apolítica que le condena a perpetuar su inferioridad respecto a otras regiones.

J. C. Rodríguez Ibarra decía estas palabras en 1979: una región que padece la depresión más grande de su historia moderna, en la que la plaga del paro hace que miles de familias extremeñas vivan en la desesperanza, la riqueza de esta tierra da de comer a gentes que ni siquiera la cultivan o viven fuera de ella, sus recursos energéticos son expoliados para enriquecer a quien la han sumido en la miseria, la desculturización de los extremeños es utilizada en beneficio de los mercaderes políticos de turno y el pueblo clama, en fin, por la liberación de sus opresiones históricas.

El director del diario regional HOY, Teresiano Rodríguez, describía en 1981 una situación en la que supuestamente han cambiado las estructuras y el sistema y aparentemente también los políticos, las fuentes de poder, de decisión. Pero Extremadura sigue igual. Abajo, en el fondo. Sin sabia nueva que haya cambiado sustancialmente las estructura de poder. El desencanto popular es incontestable.

Pues efectivamente, en la actualidad la situación en cuanto al comportamiento de las élites y la situación de atraso en Extremadura tampoco han cambiado en lo sustancial. La situación de nuestra región hoy queda perfectamente descrita en los artículos de valientes luchadores como A. Marcelo Vacas y Manolo Cañada. Así, por ejemplo, según los datos de A. M. V. es evidente el considerable desequilibrio de rentas salariales que existe en Extremadura, donde casi un 70 % de sus asalariados son como mucho mileuristas, y solo un 8% de quienes perciben sueldos superan los 32.000 euros anuales, unos 2.200 euros mensuales, y a partir de aquí, los elitistas con ingresos/año de 60.000 euros en adelante es una minoría de un 1,1% .Tradicionalmente, la región extremeña ha sido analizada como un territorio dependiente del capitalismo patrio que explotaba sus recursos naturales y su mano de obra, con muy pocas contraprestaciones, y era causa determinante de su subdesarrollo. Y tal análisis, muy simplificado así expuesto, es en gran parte cierto pero, añadiendo que la colonización extremeña, no se trata de otra cuestión, en los pasados siglos XIX y XX, siempre ha contado con la colaboración interesada de las oligarquías locales de la época, terrateniente, caciquil, y política, y según el momento. Como en la actualidad.

Efectivamente, sigue habiendo una oligarquía financiera que con sus decisiones determinan en que se invierten las ingentes cantidades de dinero que manejan y con estas decisiones encauzan el presente y futuro de Extremadura hacia una opción de desarrollo o hacia el estancamiento o incluso regresión económica. Como se describía anteriormente con la oportunidad perdida en plena industrialización por la decisión egoísta de la oligarquía extremeña de la época, en la actualidad también se está despilfarrando cantidades de billones de pesetas recibidas las últimas décadas por la Comunidad Autónoma Extremeña, cuando no se apuesta por modelos de industrias caducas y desfasadas.

Sin embargo, desde las instituciones autonómicas se han intentado sustituir las imágenes que incidían en el atraso económico y arcaísmo social por una visión mucho más optimista y portadora de unos valores esencialmente positivos.

Pero hay que recordar, que fue durante los períodos en que el control de la vida política correspondió a los conservadores, las “derechas” o, en su caso, los defensores del ideario franquista cuando, en una muestra clara el interés por mantener adormecidas las conciencias, proliferaron o sólo se permitieron las representaciones “rosas” sobre la identidad extremeña, unas imágenes “dulces” que ponían el acento sobre todo en aquellos elementos y valores definidores de la identidad regional con un carácter esencialmente positivo.

(Gran parte de los datos de este artículo se han extraído del libro “Economías, élites y representaciones. Estudios sobre la Extremadura contemporánea” de Juan García Pérez, publicado en el año 2000 por la UEx, aunque la interpretación que aquí se la ha dado no tiene por qué coincidir con las pretensiones del autor).

 

Comentarios
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Antonio Marcelo Vacas  - Actualmente Extremadura   |2009-01-15 21:50:52
Se encuentra en un estadio socioeconómico definido como el DESARROLLO DEL
SUBDESARROLLO, caracterizado principalmente por una inoperancia en el gasto,
esto es los fondos , públicos esencialmente, gastados que no invertidos en la
región, en base a su estructura socioeconómica pueden producir un cierto
mantenimiento productivo dentro de un sempiterno estancamiento de la
productividad y sin conseguir el más mínimo desarrollo económico, situación
que ya sufrimos como mínimo desde hace treinta años, siendo especialmente
grave la actuación de los gobernantes extremeños los últimos 26 años de
absoluto despilfarro.
El problema socioeconómico regional es prioritariamente
politico ocasionado por un sistema de gobierno caciquil.
O se van o
desaparecemos del mapa.
Juanma  - Muerto el perro se acabó la rabia.   |2009-01-15 22:17:06
Caciquismo es sinónimo de subdesarrollo, y no solo en el aspecto económico
tambien en el social y en el cultural, porque una forma de dominio politico tan
injusta y corrompida solo puede mantenerse en territorios subdesarrollados
controlados a base de pesebre y engaños.
El régimen ibarrista ha destrozado la
región y urge un cambio donde fuerzas progresistas, colectivos ciudadanos y la
izquierda no amaestrada jueguen un papel fundamental, porque el PP poco
evolucionará electoralmente, por eso nuestro principal objetivo son quienes
controlan la región desde 1982 y configuran una secta caciquil, a por ellos.
IBEX 2008  - DESVERGUENZA TORERA   |2009-01-15 22:35:45
CON ESTE PANORAMA, PASADO ,PRESENTE Y FUTURO HAY QUE TENER JETA Y POCA VERGUENZA
PARA AFIRMAR QUE LA ECONOMIA EN EXTREMADURA EN 2008, SE COMPORTÓ MEJOR QUE EN
ESPAÑA, SEGÚN LA VICEPRESIDENTA AGUILAR, CUANDO SOMOS UNA PUTA COLONIA
SUBSIDIADA.
Anónimo   |2009-01-16 11:25:10
La vicepresidenta segunda de la Junta y consejera de Economía, Comercio e
Innovación, María Dolores Aguilar, explicó ayer que Extremadura dejará de
ser región europea objetivo 1 en este año ya que alcanza el 75% del PIB per
cápita medio de la Unión Europea, pero recibirá dinero hasta 2013 El
crecimiento fue el 2% en 2008, cuatro décimas más que España.
PERO SE PIENSA
QUE SOMOS TONTOS, intentan atribuirse un mérito que no es de la Junta sino que
simplemente ha bajado el listón de la UE con la inclusión de nuevos países,
algunos con altas cotas de nivel de pobreza, con lo cual la media ha bajado,
pero Extremadura sigue igual estancada.
Y ante algo tan evidente, los
periódicos tampoco se atreven a sacar esto.
unaextremeña  - Extremadura la tierra de la desesperanza   |2009-02-27 21:40:51
Desde hace aproximadamente una década que fue cuando empezó mi trayectoria
laboral he tenido tiempo de tomar conciencia de sobra de la penosa situación
que vivimos en Extremadura, desde hace ya demasiado tiempo.
Encontrar un simple
puesto de trabajo generado por la empresa privada, aquí en nuestra región es
poco menos que una utopía. Esto lo ratifica hechos como ver a 500 o 600
personas inscritas en una página de empleo pugnando por una única oferta de
trabajo y que tampoco es para tirar cohetes.
O si no qué se puede decir de
una región donde la rídicula tasa de empleo que se genera es casi en su
totalidad empleo público?
Una región tiene que ofertar cada cierto tiempo un
número de plazas de funcionariado razonable. Ahora bien, lo que me parece
ilógico, desilusionante y desastroso es que practicamente la única opción de
trabajar en esta región pase por aprobar una oposición.
Con semejante
panorama es...
Anónimo   |2010-03-09 20:14:32
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