Riesgo de extinción para la dehesa

María Zuil

La dehesa se define en una foto: la de un rebaño de ovejas pastando libremente entre unos alcornoques o unos cerdos buscando bellotas bajo unas encinas que se suceden unas a otras por extensas laderas. La imagen se repite a lo largo de tres millones y medio de hectáreas, distribuidas por todo el suroeste de España, que conforman un ecosistema único en la península Ibérica creado por el hombre hace miles de años. Sin embargo, esta estampa corre peligro de desaparecer. Los problemas medioambientales, económicos y sociales que atraviesa amenazan esta forma de vida agroforestal de ganadería extensiva, de la que emanan, entre otros, el jamón ibérico de bellota, el corcho, las bellotas, la miel o todo tipo de productos ovinos, vacunos y porcinos.

El problema más visible y urgente es 'la seca', una enfermedad que se cuela por las raíces de los árboles a través del subsuelo y va secando lo que encuentra, impidiendo que encinas y alcornoques —las especies que caracterizan a las dehesas— se alimenten. Una muerte silenciosa que trae de cabeza a los propietarios porque ni tiene cura, ni puede volver a aprovecharse el terreno por donde pasa.

Adolfo Rangel, propietario de una dehesa en Badajoz, tiene cerca de 30 hectáreas donde la fitóftora, el microorganismo que provoca la seca, campa a sus anchas: “En pocos años, hemos perdido ya el 10% de la bellota, pero eso dentro de lo puramente económico; en lo personal, te duele el alma porque vas viendo cómo tus árboles se mueren y nadie puede hacer nada”.

En Extremadura, existen cerca de 5.000 focos de la enfermedad, y en Andalucía se calcula que se pierde un árbol al año por hectárea

Aunque la seca es una enfermedad que se conoce desde hace cerca de dos décadas y afecta a países de todo el mundo, es en estos últimos tiempos cuando se está multiplicando su impacto en España, sobre todo en Extremadura, donde ya hay cerca de 5.000 focos detectados, y en Andalucía, donde la Fundación Savia calcula que se infecta un árbol por hectárea al año —la densidad media de las dehesas es de unos 40 árboles por hectárea—. Una cifra aparentemente pequeña pero que causa un gran impacto sobre el ecosistema de la dehesa, sobre todo porque se trata de árboles centenarios que tardan generaciones en crecer. Además, va subiendo de manera imparable por las zonas de Castilla.


“Muchas veces la muerte es fulminante, no duran ni un mes, y hablamos de especies que tardan unos 35 años solo en dar sus primeros frutos”, explica Ramón Santiago, doctor en Ingeniería de Montes del centro de investigación Cicytex, desde donde investigan este organismo. La única solución hasta ahora es la prevención, puesto que se propaga por las aguas subterráneas y es muy fácil que alcance a otros árboles cuando aparece. “Aún no hemos encontrado la manera de detenerlo, y además una vez que se contagia un árbol, aunque lo arranques, es terreno que pierdes, porque no puedes volver a plantar”, coincide Fernando Pulido, coordinador del Instituto Universitario de Investigación de la Dehesa de la Universidad de Extremadura.

Pía Sánchez, propietaria de una dehesa de 450 hectáreas a pocos kilómetros de Mérida, ve con preocupación los primeros alcornoques que han empezado a secarse en su finca. Su aspecto, grisáceo y con la corteza desconchada, es el típico de un árbol en verano, aunque a estos no volverán a salirles hojas verdes. "Es el hachazo final", comenta su dueña.

La seca encuentra su lugar preferido en los árboles más debilitados y envejecidos, donde se hace fuerte y va creciendo. Ese es precisamente el principal motivo de su reciente expansión. “En torno al 80% de las dehesa de encina y el 70% del alcornoque no tienen una regeneración adecuada”, explica Pulido. Pero la fitóftora en realidad no es la causa sino una de las múltiples consecuencias de la escasa rentabilidad de las dehesas, que provoca, en este caso, que los propietarios no puedan costearse plantar árboles nuevos y la enfermedad se propague.

“Hace 25 años vendí mi primer borrego por 60 euros [10.000 pesetas], y el último lo he hecho por 53, cuando el gasto de gasolina, mano de otra o maquinaria se ha incrementado mucho más”, explica Pía Sánchez, que además es la presidenta de la Federación Española de Dehesas (Fedehesa). “Tenemos que estar mirando cada céntimo que gastamos, no podemos mejorar nuestras fincas, ni siquiera para disminuir la carga ganadera y dejar zonas de descanso para que crezca el arbolado”. En su caso, dejó un puesto —y un sueldo— como directora de un banco para retomar la tradición familiar, pero últimamente solo gana lo justo para vivir. Aun así es afortunada. “Solo el 10% puede dedicarse a esto en exclusiva, la mayoría tiene otros trabajos”, reconoce.

La principal fuente de inversión de una dehesa es la venta de los animales que se crían en ella, pero muchos propietarios están buscando actividades paralelas con las que complementar los ingresos. En el caso de Pía, este dinero extra proviene del alquiler de una casa rural con vistas a la dehesa y de monterías. Sin embargo, la convivencia de animales domésticos con salvajes está aumentando exponencialmente la propagación de la tuberculosis, y con ella la liquidación de ganaderías enteras, otro de los principales problemas sanitarios de estos ecosistemas. Solo en Extremadura, el impacto de la tuberculosis bovina ha pasado del 3 al 12% en poco tiempo.

Para el mantenimiento de una dehesa, la gestión del hombre es fundamental: él es quien mantiene los árboles y dirige los animales por las distintas zonas para que abonen el suelo y se aprovechen de los nutrientes que va generando cada zona. Es la pieza que permite que el frágil equilibrio sea sostenible, y si la abandona, muere sin él. “Si no es rentable, al final dejas de lado el manejo diario. Pero sin el cuidado que necesita, se rompe el equilibrio y empiezan a aparecer patógenos y enfermedades”, apuntan desde el equipo de estudios ganaderos de la Fundación Savia.

Para buscar más rentabilidad, otros también optan por aumentar la carga ganadera por encima de lo que el terreno soporta: “Hay dehesas que están destrozadas porque han metido más animales y el exceso nunca viene bien, porque estás creando una situación de estrés, una sobrecarga”, explican desde Savia.

Cuanto más árboles, menos subvención

Tradicionalmente, el único factor que ha hecho rentables las dehesas han sido las subvenciones. Sin embargo, las políticas agrarias tampoco están incentivando la plantación de nuevos árboles desde hace años. Todo lo contrario. Desde el año 2015, paradójicamente, tener encinas o alcornoques penaliza la cantidad de contribución que se recibe de la Unión Europea.

La ayuda del coeficiente de admisibilidad de pastos (CAP) de la actual Política Agraria Común, que durará hasta 2020, ha sido aplicada por España de manera que se descuenta del terreno subvencionable el diámetro de las copas de los árboles, que se calcula mediante imágenes aéreas. Esto ha supuesto enormes reducciones para todos los propietarios. “En mi caso, he perdido cerca del 70% de la ayuda”, cuenta Pía Sánchez. “No tiene sentido, porque precisamente el pasto que se genera justo debajo de la copa es el más verde y el más rico, porque tiene más humedad y es donde el animal reposa”.

Las distintas asociaciones y expertos achacan esta medida al “desconocimiento” sobre lo que es una dehesa en Bruselas y a la falta de capacidad de las instituciones españolas para ponerla en valor. “Nos consideran un pasto cuando somos un sistema agrosilvopastoral, de ganadería extensiva, no tiene ningún sentido”, explica Raúl Cabello, director ejecutivo de la Asociación de Gestores de la Dehesa de Extremadura. “Estamos en el mismo paquete de ayudas que un bosque, una tierra abandonada, un roquero o un arenal”, añade.


Además, también se descuentan del pago los matorrales y todo tipo de vegetación que no sea puro suelo de pasto. “Cuánto más dehesa seas, más penalización tienes”, denuncian desde la asociación extremeña. La presidenta de Fedehesa coincide: “Es contraproducente a su propio desarrollo". Ella tendrá una inspección esta misma semana, pero se niega a tener que arrancar la flora que no tiene tronco de su territorio. "Supone cargarte la biodiversidad que caracteriza este ecosistema. Por ejemplo, nos vemos obligados a arrancar las jaras, cuando son buenísimas para prevenir patógenos en la lana de las ovejas, o muchas hierbas que los animales comen y hacen que se inmunicen de manera natural, sin las cuales tenemos que estar medicándolos. Es un sin sentido", explica mientras pasea por su territorio y muestra orgullosa todas las especies que habitan en él.

Por ese motivo, han decidido llevarlo a los tribunales: “Creemos que hay una responsabilidad de las instituciones en lo que puede suponer la desaparición de este ecosistema. Además, aunque alguien pudiera permitírselo, quién va a regenerar el arbolado así; al revés, se dejan morir o se evita que crezcan los que surgen, porque te van a pagar menos”.

Atraer a los jóvenes

Pero en los vastos campos de dehesas de Andalucía, Extremadura, las dos Castillas o un pedazo de Madrid, los árboles no son lo único que envejece. Los problemas asociados y la falta de relevo generacional están desembocando en un paulatino abandono de las dehesas.


El 75% de las dehesas está en manos privadas y el 60% cuenta con un solo empleado a tiempo completo

Por eso, tres jóvenes de Sevilla formaron la iniciativa Somos Sierra Norte hace cerca de un año, para poner en valor territorios que forman parte del patrimonio cultural de sus comarcas. “El relevo generacional es un problema grave, siempre nos han estado diciendo que teníamos que estudiar para no vivir del campo, pero queremos ponerlo en valor”, explica una de las fundadoras, Marta Cornello, una profesora que dejó la pizarra para ayudar a su padre con la excesiva burocracia que conlleva este tipo de explotaciones —otro de los inconvenientes que todos señalan—. Ahora son cerca de 15 personas de todos los campos: desde ingenieros a farmacéuticos, monitores de tiempo libre o agricultores.

Quieren informar a las administraciones y “crear sector”, en una actividad tradicionalmente muy individualista. No todos tienen o trabajan en una dehesa, pero sí defienden un territorio en el que han crecido. “Veíamos que las personas mayores han hecho lo que han podido, pero también hay que reinventarse y la gente está muy desencantada. Había que hacer algo, o nos movíamos nosotros los jóvenes o iba a desaparecer”, coincide Marta. El 75% de las dehesas está en manos privadas y el 60% cuenta con un solo empleado a tiempo completo —la media por dehesa es de 300 hectáreas—, con contrataciones temporales para algunas tareas estacionales.

Después del abandono, la nada

La dehesa está acostumbrada a tener que defenderse. Su propio nombre viene de 'defessa', defensa en castellano antiguo, y se refería a la delimitación de su territorio. El terreno en el que emerge es árido, de tierras pobres, donde no suele haber industria ni gran diversidad económica: es el paisaje de la España vacía. “La vegetación es dura, el suelo seco y las precipitaciones escasas. Es la mejor alternativa para estos territorios”, apuntan desde Savia, donde calculan que a este ritmo de deforestación, el ecosistema se extinguirá en unos 40 o 50 años.


Están consideradas un sistema de alto valor natural por la Unión Europea, y son el hábitat de especies en peligro como el águila imperial o el lince, además de formar parte de la cultura y tradición del territorio donde se asientan. “Aquí, todo el mundo tiene alguna relación con las dehesas”, explica Ramón Santiago sobre Extremadura, donde abarcan el 31% del territorio y el 5% del PIB. Por eso la ponen en valor no solo como negocio. “La dehesa fija la población, genera empleo, combate el cambio climático al ser generador de carbono y es un sello de identidad y de productos únicos, de hecho, sin la dehesa el jamón ibérico de bellota desaparecería”, señala Pía Sánchez. "No queremos que se convierta en simplemente un espacio de recreo, de señoritos que vienen de la capital y lo tienen como cortijo", añade.

Además, desde la Asociación de Gestores defienden la creación de un sello en sus productos que promocione y dé a conocer lo que nace de la dehesa. “Es necesario que la sociedad sepa lo que es este ecosistema y su aportación”, añade Raúl Cabello.

Pero lo más importante para expertos y asociaciones no es solo lo que aporta, sino lo que viene después de su desaparición. “Estamos en tierras muy secas que si se abandonan, acabarían generando incendios, porque los matorrales se secarían”, explica la presidenta de Fedehesa. “Tenemos que salvarla, porque después de la dehesa solo queda el desierto”.

Comentarios
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Alf   |2017-02-15 11:55:23
verdaderamente el panorama es desolador, no solo por la falta de rentabilidad de
la dehesa sino además por las plagas
extremeño   |2017-02-15 11:56:53
y mientras tanto los gobernantes extremeños hablando del espléndido futuro de
la dehesa en Extremadura
Cándido   |2017-02-15 11:58:20
¿EXISTIRÁ eXTREMADURA DENTRO DE 40 AÑOS? AL RITMO ACTUAL POSIBLEMENTE SERÁ
UN DESIERTO
camino de la desaparición   |2017-02-15 12:00:45
El problema más visible y urgente es 'la seca', una enfermedad que se cuela por
las raíces de los árboles a través del subsuelo y va secando lo que
encuentra, impidiendo que encinas y alcornoques —las especies que caracterizan
a las dehesas— se alimenten. Una muerte silenciosa que trae de cabeza a los
propietarios porque ni tiene cura, ni puede volver a aprovecharse el terreno por
donde pasa.
camino de la desaparición   |2017-02-15 12:01:48
la convivencia de animales domésticos con salvajes está aumentando
exponencialmente la propagación de la tuberculosis, y con ella la liquidación
de ganaderías enteras, otro de los principales problemas sanitarios de estos
ecosistemas. Solo en Extremadura, el impacto de la tuberculosis bovina ha pasado
del 3 al 12% en poco tiempo.
camino de la desaparición   |2017-02-15 12:02:49
Cuanto más árboles, menos subvención

Tradicionalmente, el único factor que
ha hecho rentables las dehesas han sido las subvenciones. Sin embargo, las
políticas agrarias tampoco están incentivando la plantación de nuevos
árboles desde hace años. Todo lo contrario. Desde el año 2015,
paradójicamente, tener encinas o alcornoques penaliza la cantidad de
contribución que se recibe de la Unión Europea.
camino de la desaparición   |2017-02-15 12:03:55
La ayuda del coeficiente de admisibilidad de pastos (CAP) de la actual
Política Agraria Común, que durará hasta 2020, ha sido aplicada por
España de manera que se descuenta del terreno subvencionable el diámetro
de las copas de los árboles, que se calcula mediante
imágenes aéreas. Esto ha supuesto enormes reducciones para todos los
propietarios. “En mi caso, he perdido cerca del 70% de la ayuda”,
cuenta Pía Sánchez. “No tiene sentido, porque precisamente el
pasto que se genera justo debajo de la copa es el más verde y el más
rico, porque tiene más humedad y es donde el animal
reposa”.

Las distintas asociaciones y expertos achacan esta medida
al “desconocimiento” sobre lo que es una dehesa en Bruselas y a la
falta de capacidad de las instituciones españolas para ponerla
en valor. “Nos consideran un pasto cuando s...
camino de la desaparición   |2017-02-15 12:04:23
“Nos consideran un pasto cuando somos un sistema agrosilvopastoral, de
ganadería extensiva, no tiene ningún sentido”, explica Raúl
Cabello, director ejecutivo de la Asociación de Gestores de la Dehesa
de Extremadura. “Estamos en el mismo paquete de ayudas que un
bosque, una tierra abandonada, un roquero o un arenal”, añade.
camino de la desaparición   |2017-02-15 12:05:13
Pero lo más importante para expertos y asociaciones no es solo lo que aporta,
sino lo que viene después de su desaparición. “Estamos en tierras muy secas
que si se abandonan, acabarían generando incendios, porque los matorrales se
secarían”, explica la presidenta de Fedehesa. “Tenemos que salvarla, porque
después de la dehesa solo queda el desierto”.
Romero   |2017-02-15 12:07:24
UN MILLÓN TRESCIENTAS MIL HECTÁREAS SON DEHESAS EN EXTREMADURA
HGWells   |2017-02-15 12:08:33
La industrialización de la producción agrícola lleva a que la mayoría de lo
que comemos se crie o en una granja-nave industrial donde crecen los animales
hacinados o en un invernadero donde crecen las plantas, ni plantas ni animales
viven al aire libre, luego la gente se queja de todo tipo de enfermedades y
espera que la cura venga en forma de píldora generada en un laboratorio, el
desastre está servido.
tripolar   |2017-02-15 12:13:52
grandes extensiones de terreno dedicas a la cría de ovejas o cerdos, con escasa
o nula rentabilidad y con mínima creación de empleo y que dependen de las
subvenciones ¿qué sentido tienen mantenerlas como hasta ahora? creo que
necesitan un replanteamiento por parte de propietarios e instituciones, máxime
cuando el jamón ibérico, consecuencia de alimentar al cerdo fundamentalmente
con bellotas es actualmente un mito.
TOMA YA   |2017-02-15 12:15:05
Además, también se descuentan del pago los matorrales y todo tipo de
vegetación que no sea puro suelo de pasto. “Cuánto más dehesa seas, más
penalización tienes”, denuncian desde la asociación extremeña. La
presidenta de Fedehesa coincide: “Es contraproducente a su propio
desarrollo". Ella tendrá una inspección esta misma semana, pero se niega a
tener que arrancar la flora que no tiene tronco de su territorio. "Supone
cargarte la biodiversidad que caracteriza este ecosistema. Por ejemplo, nos
vemos obligados a arrancar las jaras, cuando son buenísimas para prevenir
patógenos en la lana de las ovejas, o muchas hierbas que los animales comen y
hacen que se inmunicen de manera natural, sin las cuales tenemos que estar
medicándolos. Es un sin sentido", explica mientras pasea por su territorio
y muestra orgullosa todas las especies que habitan en él.

Por ese motivo, han
decidido llevarlo a los t...
TOMA YA   |2017-02-15 12:15:26
Por ese motivo, han decidido llevarlo a los tribunales: “Creemos que hay una
responsabilidad de las instituciones en lo que puede suponer la desaparición de
este ecosistema. Además, aunque alguien pudiera permitírselo, quién va a
regenerar el arbolado así; al revés, se dejan morir o se evita que crezcan los
que surgen, porque te van a pagar menos”.
Loren   |2017-02-15 12:17:14
la ganadería extensiva hace tiempo que carece de futuro en Extremadura, su
mantenimiento la hace poco rentable y su aportación al PIB regional es mínimo
nefasto panorama   |2017-02-15 12:33:07
el turismo es mínimo, el comercio local no es rentable, los agricultores
sobreviven, no hay industria y la construcción está parada y sin perspectivas,
tenemos excedentes de aceitunas, arroz y tomates que nadie compra por lo que
supone un despilfarro su cultivo, el tabaco está herido de muerte y la dehesa
también.... y así todo ¿HAY ALGO QUE FUNCIONE EN EXTREMADURA? ¿APARTE DE
FUNCIONARIO Y DE POBRE QUE MÁS SE PUEDE SER EN ESTA REGIÓN?
olé olé   |2017-02-15 12:35:36
Y MIENTRAS TANTO EL GORDO DE OLIVENZA ESCRIBIENDO SOBRE SU COCHE
LAS DELICIAS   |2017-02-15 14:51:19
DEL CACIQUISMOP, 1983-2017
Barto   |2017-02-15 15:47:00
Si hay tan terrible enfermedad, la "seca" o "fitóftora" que
destruye a encinas y alcornoques, lo logico seria que hubiera un equipo numeroso
de empleados, de los del PER por ejemplo, analizando uno a uno todos estos
arboles y al arbol al que se le detecte enfermo quemarlo de inmediato, tocón
incluido y en cambio sembrar cuatro arboles similares en compensación. No
seria extraño que esa pesta haya sido traida a España al traer arboles para
decorar alguna urbanizacion, como ocurrió con la peste del picudo de las
palmeras.
NPI   |2017-02-15 15:47:52
En gran parte la "falta de relevo generacional" en el agro se debe a la
extraña distribucion de la PAC (la ayuda economica que da la Union Europea a
agricultores y ganaderos): no se da tal PAC al agricultor de acuerdo con lo que
invierte en la agricultura cada año ni tampoco en proporción a lo que cosecha
cada año, sino que se da porque sí, aunque a condición de que hubiera
recibido tal PAC el año 2003. Si alguien no recibió PAC el año 2003, ya nunca
recibirá PAC, invierta lo que invierta en la agricultura y produzca lo que
produzca. En cambio, el que cobró la PAC el 2003 tiene derecho a cobrarla
todos los años y de por vida, incluso aunque no cultive, y la cobrará sin
ninguna relacion con lo que invierta en la agricultura. Logicamente el que te
llegue dinero "porque si" aunque no inviertas e incluso aunque no
cultives o si solo haces el paripé simulando que cultivas, hace que se razone
¿por ...
NPI   |2017-02-15 15:48:41
¿por que meterse a más gastos y trabajos en los cultivos si la masa principal
del dinero que me llega "porque si", porque "obtuve el derecho a PAC
por haberla cobrado el 2003", va a ser el mismo? Seria diferente si la PAC
se cobrara de acuerdo con los gastos de lo invertido cada año y tambien de
acuerdo con lo cosechado. Hay que tener en cuenta que el monto que se recibe de
LA PAC es importante: unas 250 € por hectarea por sembrar cereal o similar,
por lo que si por ejemplo un marques siembra 2000 hectareas, sin echar siquiera
abonos e incluso sin arar -hoy dia no se suele arar- , cobrará "porque
si" 500.000 € cada año -una cantidad como para vivir como un marqués-.
El fallo de esta loteria que toca todos los años pero solo a los que jugaron el
2003, es que el agricultor que no la pidió entonces, quizas por ser un niño,
tiene que abandonar el agro a la vez que se quita los incentivos a inve...
NPI   |2017-02-15 15:49:15
quizas por ser un niño, tiene que abandonar el agro a la vez que se quita los
incentivos a invertir a los que ya la cobran.
Sancho   |2017-02-15 21:41:56
Lo que tenemos que preguntarnos es si merece la pena conservar las dehesas.
Parece claro clarísimo que rentables no son y empleo no generan. Valor
ecológico dudo que tengan porque son una hechura artificial, no existen en la
naturaleza. Y por lo demás son espacios vinculados estrechamente al retraso del
mundo rural español, es decir, señoritos, latifundios, tauromafia, jornaleros,
duques, marqueses, cotos, land rovers santana, etc, etc. Reconversión,
reconversión, y reconversión, no hay de otra.
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