Otro incidente cuestiona la seguridad de Ascó. Los trabajadores vinculan las incidencias a la cantidad de empresas subcontratadas

E. Celma

Una válvula que se abrió por un error que ahora se investiga hizo llegar el pasado jueves unos 25.000 litros de agua contaminada hasta los tobillos de 14 operarios del reactor 1 de la central nuclear de Ascó (Tarragona). Trabajadores de la central vincularon este sábado el incidente a la gran cantidad de empresas subcontratadas que operan en la central durante las paradas programadas del reactor, como la que se está llevando a cabo estos días. El incidente fue el segundo que se registra en los últimos 15 días, después de que el 14 de abril se originara un pequeño incendio en un cuadro eléctrico que no tuvo consecuencias graves.

 

 

El escape del jueves obligó a evacuar a todas las personas que se encontraban en el edificio de contención del reactor 1. Los inspectores del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) deben determinar ahora el alcance del incidente, que a la espera de este dictamen ha sido clasificado como nivel 0 en la Escala Internacional de Sucesos Notificables (INES), con siete niveles. "El agua les cubrió las botas y los cubrebotas, pero en ningún caso alcanzó la piel", aseguró hoy una portavoz del CSN. La central está parada desde el 19 de marzo para retirar las barras de uranio gastado, recargar el reactor y realizar un exhaustivo mantenimiento. Trabajadores de la central detallaron que una ducha bastó para descontaminar a las personas afectadas. Estas fuentes remarcaron "la dificultad de controlar tantas empresas subcontratadas, con trabajadores de las más variadas especialidades y cada uno con sus propios jefes".

En Ascó se realiza una parada por recarga cada 18 meses. En la actual, la número 21, hay programadas 10.800 operaciones. Además de los 1.200 técnicos propios de la nuclear, intervienen 1.100 trabajadores de 46 empresas auxiliares. El coste es de 21 millones de euros. El vertido del jueves se produjo al calibrar un canal por donde circula el agua desde los sumideros del edificio de contención del reactor. Una de las válvulas de aislamiento se abrió, "no sabemos si por error humano o por fallo del equipo, porque la central es muy vieja y acumula muchos fallos", denunció Carlos Bravo, responsable de energía nuclear de Greenpeace. Para Bravo, la "demostrada falta de cultura de seguridad de Ascó 1 se agrava con las subcontratas". Tras el nuevo incidente, Ecologistas en Acción exige que no se renueve la licencia de explotación a Ascó 1 al tratarse de un "accidente sumamente grave".

Juicio pendiente

La portavoz de la Asociación Nuclear Ascó-Vandellòs (ANV), organismo gestor de la central propiedad de Endesa, afirma que "todos los operarios tienen formación". La portavoz del CSN, por su parte, se remite a la investigación pendiente.

El incidente más grave que ha sucedido en Ascó, de nivel 2, se produjo en 2007, con un escape de partículas radiactivas al exterior. Por este caso, el juzgado de Gandesaha imputado a tres mandos de la central y al inspector residente del CSN.

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