Guillermo Fernández Vara, esa beatífica estupidez que nos invade.

Martes, 01 de Septiembre de 2015 22:11 antonio
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Carlos A. García Onieva

Una sociedad que sostuviera la presencia de un estúpido como líder para que un pueblo  encuentre en él sus señas de identidad, estaría a dos pasos de consumar el cenit de su perfección estúpida. En realidad la naturaleza es tan piadosa que hasta permite que el ser humano dé muestras de inteligencia, no muchas, pero si suficientes para demostrar que intelectualmente está por encima de las ratas, status que ponía en cuestión Ambrose Bierce.

El ejemplo más nítido de esta permisividad lo observamos en ciertos estúpidos, cuya alopecia mental va pareja con su verborrea digna de un mentecato.

Si Darwin viviera, no tendría necesidad de irse a la isla de los Galápagos, porque le bastaría leer el blog del presidente, y escuchar sus declaraciones durante un tiempo, para comprobar hasta qué punto el desarrollo de la involución y regresión de la especie humana hacia los cavernícolas es un hecho científico.

Cuando la estupidez la patenta gente con poder de joder la marrana, como es el caso, y la proyecta premeditadamente a una población social y culturalmente muy desprotegida, entonces su influencia puede estar a la altura de una peste bubónica porque su radio de acción alcanza cada uno de los ámbitos de la vida, hacia los cuales proyecta su mensaje diario de estupidez.

En lugar de ser un dique de contención frente a la estupidez el presidente se empeña en proporcionarnos nuestra ración diaria. El niño del cuento de Andersen hoy ya no diría que el rey va desnudo, sino que “Vara es estúpido”.

La prensa y la TV extremeña se han convertido en portadores de la consagración de la estupidez, presentándola como si fuera una virtud. Quizás, eso se deba a que ambos medios se han vuelto esencialmente estúpidos.

La falta de verdadera autocrítica, firgir se finge, es una característica esencial de la estupidez, y considerar a todo interlocutor como un estúpido, otra.

Cada persona es muy esclava de enajenar su materia gris con aquella sustancia que le convenga, pero uno se pregunta qué puede aportar a su carrera política, versus votos, el rol de estúpido que ha adoptado Guillermo Fernández Vara decidido voluntariamente a ejercer la estolidez mental que puede acabar volviéndole tonto perdido.

Porque Vara fracasa en su cruzada de promover la creación de una estulticia colectiva, que es como se sabe, un punto de gilipollez estructural superior. Una de las características fundamentales del populismo/buenismo es que termina destruyendo lo que finge proteger y, cuando lo hace, le echa la culpa a otro. Da mucha tranquilidad.

Acostumbrado a un pueblo manso, sometido y sojuzgado, Vara habla nuevamente, como siempre, para una multitud indefensa y domesticada. Sin embargo, poco a poco comprobará que la mayoría de sus votantes no son tan estúpidos como él les considera.

Así habla Guillermo Fernández Vara:

“Luego he ido con María Luisa a Carrefour. Unos chicos estupendos nos han atendido en un asunto familiar de móviles. Da gusto hablar con ellos. Tengo la sensación de que creen que les hemos fallado. Y la convicción de que lo hemos hecho. Me han dado algunas ideas, pero sobre todo una: “Arriesga, tío, arriesga”.

“Hoy he estado en Madrid. Antes de marcharnos un café con una tostada en EL YATE a esa primera hora en la que la ciudad se empieza a mover a toda velocidad. Me gusta coincidir con los trabajadores que van camino de su jornada laboral.”

“Luego un par de entrevistas más y a comer a casa. Por el camino una pareja me invitó a una caña. Tienen una empresa de FUMIGACIONES. Sus hijos han emigrado a Zaragoza donde han encontrado trabajo… Ellos me han dado la mejor de las clases.”

“Hoy estoy “jodido”, que aunque no es una expresión políticamente correcta, es la mejor descripción del estado de ánimo y la que mejor se entiende, porque hay enfermos de cáncer en los últimos años y meses que han visto retrasados sus tratamientos porque las máquinas se estropean. Pero lo tengo muy claro: poner los problemas en orden para resolverlos,  significa priorizar. Ahora que vuelve a haber elecciones  pediría que todos tengamos claro cuales son las prioridades. Tienen nombre de persona.”

“y ahora se ven los resultados de una apuesta ornitológica de hace tantos años. Hay quienes se preguntaban para qué. Para esto”.

"Esta mañana temprano fui al taller a llevar el coche a la revisión. He pedido cita para la ITV el próximo martes y no quiero propiciar “el cante” de que me lo tumben. Allí estuve hablando con varias personas. Cuando ya me iba una de ellas me dijo: ¿Le importa que le moleste un momento? . Y me contó su pequeña historia que me servirá para tomar algunas decisiones en breve. Pero su pregunta me dejo “jodido”. “¿Le importa que le moleste?”."

"El presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, es partidario de "reformar" la suerte de matar en los toros, en tanto que a su juicio "hay un cambio en la sociedad"."

"A la caída de la tarde María Luisa y yo fuimos al cine a ver MR. HOLMES."

Amén.